6.
Pov Heidi:
Me desperté esa mañana al lado de mi hermano. Cuando abrí los ojos y lo ví dormir plácidamente con la boca entreabierta, respirando por ella, me pareció el hombre más espectacular que había visto en toda mi vida. Miré el reloj y ví que tenía que irme a trabajar, suspiré resignada; no me apetecía nada irme al trabajo, pero era mi obligación. Así que, me levanté de la cama con mucho cuidado de no despertarle, cogiendo la ropa, vistiéndome; miré antes mi sujetador roto y sonreí al recordar lo que había pasado por la noche. Lo cogí y me incliné para darle un pequeño beso en la mejilla y me encaminé hacia la puerta, saliendo de su casa, dejándole previamente una nota en la mesita de noche, con que nos veríamos por la tarde.
Fuí a mi casa a cambiarme de ropa, darme una ducha e ir al trabajo. En el camino me encontré a Tommy, me quedé un poco sorprendida cuando lo ví, con su sonrisa de comerse el mundo, la cual odiaba.
- Heidi – Se acercó a mi con esos andares de chulo que también odiaba, bua, ese chico no dejaba de mandarme sms para quedar conmigo y la verdad, es que no me apetecía nada quedar con él, le sonreí falsamente.
- Hey Tommy – Le dí dos besos amistosos, pegando mis mejillas a las suyas haciendo el sonido típico de los besos.
- ¿Cuándo vamos a tener una cita? – Seguí sonriéndole, como siguiera con esa sonrisa tan falsa me iban a doler las mejillas.
- Mañana ¿vale? – Siempre decía lo mismo y parecía que no se daba cuenta que no quería quedar con él. Una persona que había recibido tantas largas ya se hubiera dado cuenta que no quería nada, pero Tommy parecía insistente – Bueno Tommy me voy, buenos días. -Salí de allí medio corriendo evitando más preguntas.
El día había sido normal, un día cualquiera de trabajo; en el que las risas con mi compañera habían hecho del día, uno más o menos entretenido, aunque no podía quitarme las ganas de llegar a casa e ir a ver a mi hermano.
Cuando salí del estudio iba escuchando la canción Beautiful de Eminnen. Vaya esa canción hacia que se me pusieran los pelos de punta, me recordaba tanto a un estado de ánimo que quería olvidar… Tanto el mío como el de mi hermano… Puff… Cambié de emisora, lo mejor era no escuchar nada deprimente, estaba teniendo un buen día hoy. Al llegar a mi casa me extrañó no ver el coche de Tom en su puerta, entrecerré los ojos y bajé del mío buscando el móvil dentro de el bolso. Después de unos 4 minutos buscándolo, lo encontré y le mandé un sms a mi hermano.
- “Dónde estas?”
- “Por ahí” – Esa fue su contestación, tan seca que me dí cuenta al momento, que algo le pasaba.
- “¿Te pasa algo?” – No pude evitar mandarle esa pregunta, mientras entraba en mi casa sin despegar la vista del móvil. Dejé el bolso a un lado y aunque esperé por la contestación, esta nunca llegó por lo que me quedé preocupada, andaba por mi casa de un lado a otro, asomándome de vez en cuando por la ventana, sin dejar de mirar el reloj casi ni un solo segundo..
Me senté en el sofá , había pensado en dormir un rato mientras mi hermano venía y no, pero visto que no podía, me puse a ver la tele sin prestarle demasiada atención, moviendo la pierna por el nerviosismo, cuando escuché el ruido de un motor apagarse. Me levanté medio corriendo, casi tropezándome y me asomé por la ventana de nuevo. Ví como Tom salía de su coche entrando en su casa, no me lo pensé dos veces y salí de la mía cogiendo lo imprescindible, corriendo hacia la suya, toqué a la puerta con los nudillos varias veces.
Cuando me abrió la puerta parecía algo sorprendido al verme ahí, o quizás porque se notaba lo nerviosa que estaba.
- Ya está, no puedo mas ¿qué ha pasado? ¿Qué te han hecho? – Hablé rápido sin darle tiempo a que me ofreciera pasar a su casa, pues cuando me iba a contestar yo ya estaba dentro esperando.
Pov Tom:
Cerré la puerta y me dí unos segundos antes de girarme a mirarla, no pensaba que fuese a venir nada más que llegara yo a mí casa, debía de haber estado pendiente de oir mi coche. Suspiré. Tendría que haberle contestado algo, para dejarla tranquila y así me hubiera dado tiempo al llegar a mi casa de buscar algo lógico que decirle, porque aquello no tenía lógica alguna, al menos para mí.
Ahora si me volví quedando frente a Heidi, que esperaba mi respuesta. - No es nada... -
- Me preocupa joder, me preocupa verte mal -
- Me he puesto mal porque soy un sensible de mierda y a la mierda me sienta mal - Refunfuñé, si eso colaba me iba a hacer una estatua en medio de la ciudad.
- ¿Qué es lo que te ha hecho estar con esa cara de tristeza? - Soplé, genial, ahora a explicarlo, ¿y qué le decía exactamente? ¿Me salto la parte gráfica y paso diréctamente a contarle cómo me siento? Apreté los puños recordando aquella mañana.
Flash Back.
Salí de mi casa bostezando y me pasé la mano por los ojos, iba a ir a desayunar por ahí, ya vería a quien llamaba para que me hiciese compañía. No me apetecía demasiado estar por mi casa esperando a Heidi y aún era temprano. Caminé hacia mi coche y subí en él. Veamos, ¿dónde podía ir? Me quedé mirando al frente con cara de tonto mientras pensaba, entonces me acordé de la cafetería que había sólo a un par de manzanas de donde vivía. Mejor, así no tenía que coger el coche, bajé de él cerrándolo y caminé hacia la cafetería mirando mi móvil por el camino, ¿a quién podía avisar para que me hiciera compañía? Total que al final llegué a la cafetería y aún no había llamado a nadie, decidí entrar mientras pensaba que ya tendría tiempo para avisar a alguien, tiempo precisamente me sobraba aquella mañana, para un día que me levanto a una hora coherente... Al entrar no la ví, fui directamente hasta sentarme en un taburete, apoyando los codos en la barra. Pero fue cuando levanté la mirada recorriendo el local con la misma cuando si reparé en ella. Sentada en una mesa al lado de la ventana, mirando por la misma con expresión tranquila, estaba ella.
Bar... Joder, cerré la mano en un puño apoyándolo en mis labios mientras fruncía el ceño, sin desviar la mirada de donde ella estaba. ¿Había vuelto? ¿Cuándo? ¿Por qué? Por lo que yo tenía entendido no pensaba volver a la ciudad, estaba demasiado ocupada con su trabajo, tan ocupada como cuando se fue sin despedirse... Cogí aire por la nariz intentando relajarme, tenía ganas de levantarme, ir hacia donde estaba y empezar a gritarle, pero no hice nada de eso. Simplemente me quedé quieto, observando cada rasgo que tenía a la vista, cada rasgo que en un pasado, bueno no tan pasado, hacía un tiempo al mirar aquél rostro me entraban ganas de besarla, pero ahora sólo sentía mi corazón encogerse.
Había vuelto y no era por mí. Sea lo que fuera, lo que la había traido de vuelta a la ciudad, era mucho más importante de lo que lo fui yo en su día. Apreté los labios volviendo a apoyar el antebrazo en la barra. Me jodía tanto verla allí, tanto...
El camarero se acercó hacia mí con expresión amable - ¿Qué quiere tomar? -
No desvié la mirada de ella, aparte de que se me había cerrado el estómago si seguía allí podía volverme loco, así que sin mirar ni una vez al camarero, sin contestar a su pregunta salí de aquella cafetería. Estoy seguro de que ella no me vió, porque a pesar de todo yo no la perdí de vista hasta que no salí de allí. Empecé a correr en dirección a mi casa, al llegar fui directamente al coche y me subí en él arrancándolo, pisando fuerte el accelerador. Tengo que irme de esta puta ciudad, tengo que irme, tengo qué... Se me vino Heidi a la cabeza, no podía dejarla allí, irme sin ninguna explicación. Una idea cruzó por mi cabeza y aparqué fuera del aeropuerto. Bajé del coche y me dirigí hacia él con expresión decidida. Al menos estaría lo suficientemente lejos, como para no recordar que ella estaba por aquí.
End of Flash Back.
Suspiré. - El hecho de que ella vuelva precisamente ahora, cuando ya no hay nada entre nosotros. Me he tenido que ir al final -
Parecía sorprendida, y seguramente lo estaba - ¿Volvió? No lo sabía.. Tom, habla con ella, de verdad hazlo, sé que es ella la que se fue, se que ella fue la que lo hizo mal pero no te la quitas de la cabeza-
¿Hablar con ella? La miré como si se hubiera vuelto loca - No voy a hablar con nadie - Apreté los dientes - Está muerta para mí -
- No lo está, si fuera así no estarías mal ahora - No tenía nada que ver una cosa con la otra, yo no quería nada con ella, sólo estaba dolido, bastante dolido..
- No, lo que me jode es que me tomase el pelo -
- ¿Que te tomase el pelo? -
Negué - Bléh, yo me entiendo - No mira, ¿sabes lo que voy a hacer? Fuera de mi vida - Cogí el móvil borrando su número de la agenda.
Miró lo que hacía y pareció caer en algo - Vale, dices que te dijera te quiero y todo eso de que iba a venir más. Todo ese rollo ¿no? -
Asentí - ¿Crees que yo la entiendo? - Suspiró - Deberías de hablar con ella, es mi opinión pero si prefieres no hacerlo, lo entenderé. -
- ¿Yo hablar? No, que venga ella - No tenía por qué ir yo a dar el paso, no cuando ella se fue cuando se fue, sin dar explicación alguna - Dejemos el tema, tampoco quiero aburrirte-
- No me aburres, sabes que estoy aqui para todo - Sonreí levemente- Y que puedes contarme todo. -
La miré - Ya lo sé, es algo que no dudo - Siempre había estado para mí, como ahora, cosa que se le agradecía bastante.
Pov Heidi:
Estaba mal, muy mal, Bar había vuelto a la ciudad y yo no lo sabía, encima mi hermano estaba mal por ella, la rabía se acumulaba como vilis en el principio de mi garganta, que estaba apunto de echar por algún lado de mi cuerpo. Iba a llamar a Bar en cuanto saliera de la casa, iría a su apartamento, iría a donde fuese con tal de ver a mi hermano bien, a pesar de que él decía que iba a pasar de ella, los tenía que poner en frente para que hablasen. Jamás sentiría por mí lo que por mi hermana, jamás se enamoraría de mí, ni de nadie… Estaba cerrado a sentir y la única persona que podía abrirle los ojos frente a ese sentimiento era Bar…
Mi hermano me sacó de mis pensamientos.- Um por cierto, quería enseñarte algo. -
- ¿El qué? – Lo miré con curiosidad viendo como se acercaba la mesa del comedor, le imité acercándome por detrás de él, viendo como sacaba algo del bolsillo trasero de su pantalón, plantando 4 fotos de casas enfrente de mí, con un número en una esquina de cada foto. Las miré con curiosidad.
-Míratelas. – Seguía mirándolas atentamente ¿Qué tenían que ver esas casas conmigo? ¿Se iba a mudar mi hermano? La sola idea me atemorizaba - ¿En cual vivirías?
- Pues, en la primera, en la tercera y en la cuarta – Fuí lo más honesta al contestar, la verdad es que las 4 eran preciosas, si fuera por mi me quedaría las cuatro pero una la descartaba del todo quedándome solo con tres, aun sin saber a que venía esas preguntas.
- Una solo – Rió. Miré de nuevo las casas sin entender nada ¿A qué se debía tanto interés?
-Pues a ver, la primera me gusta mucho porque tiene mucho verde además se vé que tiene unas vistas preciosas. La tercera se vé que tiene vistas preciosas y además parece que transmite mucha paz y la cuarta simplemente me gusta por su decoración, así que la descarto; y puf, ahora está lo difícil – No dejé de mirar las fotos un solo momento, analizándolas bien.
- Con tranquilidad ¿eh? – Se cruzó de brazos riendo y yo lo miré, sonriendo, aún sin entender nada ¿A qué venía tanto secretismo?
- Ni idea, las dos me gustan muchisimo. Alomejor por perreria de limpieza, cogería la tercera, porque la primera parece inmensa. Pero me gustan mucho las dos. -
- A mí eso no me vale, sabes que por perrería te contratas a una que limpie y ya –Puso los ojos en blanco ¿Qué yo me contratase qué? Cada vez entendía menos esas fotos y a que venían - Y eso de que es pequeña lo vamos a dejar.
Reí, esto parecía un concurso - No lo séla verdad – Me encogí de hombros - Es que me gustan mucho las dos, muchísimo, pero ¿por qué me preguntas por estas casas?
- Están en Italia las 4 – Me quedé muda cuando escuché donde estaban y él simplemente se encogió de hombros quitándole importancia - Me aburrí mucho por la mañana, te ahorré el viaje…
Le miré completamente sorprendida, me esperaba cualquier cosa menos eso, no sé… - Vaya –Miré las fotos de nuevo, ahí no había una casa, habían cuatro y yo solo tenía que escoger una, la que más me gustase - No me lo esperaba la verdad – Pasé la mano delicadamente por encima de las fotos, mirándolas atentamente - Guau, ahora no sé que decir, me has dejado muda – Cuando me sentía sin nada que decir es que me había sorprendido totalmente, dejando que ninguna palabra saliera de mi boca. Para las personas que me conocían, dejarme sin palabras podían ser dos cosas: O estaba tan mal que no podía explicarlo o estaba completamente emocionada. Y esa vez estaba completamente emocionada ante lo que había delante de mí…
- Sólo son fotos Hei – Se rió de nuevo, para él puede que sólo fueran fotos, pero para mí, era un paso más cerca de mi sueño infantil - ¿Te gustan las 2 entonces?
Asentí buscando las palabras adecuadas - No son solo fotos; te has tomado la molestia de buscarlas – Levanté la vista para mirarle a él - Gracias de verdad. -
- No me dés las gracias y elige ya de una vez – Seguía riendo, él sabía lo sorprendida que estaba, se me notaba completamente en cada rasgo.
Volví a mirar las fotos con el corazón apunto de salirseme del pecho - No lo sé, es que son las dos preciosas, ayúdame anda. -
- A mi me gusta la 3, es más discreta que la 1 y dijiste que querías algo sencillo – Se encogió de hombros otra vez quitando importancia a lo que estaba sucediendo ¿Por qué? ¿Por qué se tomaba tanta molestía en hacerme así de feliz? - La 1 es enoorme por dentro, y está decorada al detalle, la 3 tiene dos pisos solo pero vamos. – Sacó otras fotos de su bolsillo, dejándolas encima de la mesa, junto a la otra foto del número tres.
Miré las fotos que estaba sacando, era la casa número tres por dentro - Si quiero que sea sencilla y no muy grande, así que la 3 sería la perfecta. ¿Es la casa por fuera?
- Sí - Sonrió enseñándome todas las fotos de la casa por dentro, con ilusión. Me mordí el labio sin poder apartar la vista de las pequeñas fotografías - Es muy de mi estilo ¿no crees?
- Las miré las dos con verde, pero vamos siempre puedes hacer otro viaje y mirar más casas. – Ni se me ocurría ir a ver más casas, esas eran perfectas.
- No tengo mucho tiempo ahora para viajes además que me encantan ¿para qué ver más? – Cuando sacó la última foto abrí desmesuradamente mis ojos – LA VIRGEN. -
- La verdad a mi esa me mató, me la iba a comprar hasta para mí. -
- Es preciosa, diós, es que no tengo palabras. Gracias por buscar, de verdad, muchas gracias ¿Te he dicho ya que gracias? – Sonreí ampliamente mostrándole mi mayor sonrisa y volví a las fotos colocándolas rectas - Es que bua es preciosa ¿cuánto piden por la casa? – Ya que había buscado las fotos, ahora necesitaba saber el precio de la casa para poder comprarla.
Dejó caer una llave sobre la mesa, con un llavero que ponía el número tres, el correspondiente a la casa que habíamos elegido, lo que provocó que mi sorpresa se agrandara – No piden nada. -
Visualicé la llave levantando de nuevo la cabeza a él para mirarle - Lilipu no me digas... Diós – Tragué saliva totalmente colapsada, no tenía ni idea que decir ¿Qué podía decir ante lo que estaba pasando? Mi hermano, el chico del que estaba totalmente pillada me estaba regalando una casa y no solo una casa cualquiera, una casa en Italia, mi ciudad… Mi… Mi sueño… Él tan solo río, sin quitarme los ojos de encima. Volví a mirar la llave y me llevé una mano hacia la cabeza agarrando un poco de mi pelo tirándomelo hacia atrás, buscando las palabras adecuadas - Diós...
- Y la has escogido tú la verdad, aunque es la mejor de las 4 – Llevó una mano a su bolsillo de delante y saco otras tres llaves, con sus respectivos números, monstrándomelas. Me sacó la lengua sin quitar la sonrisa, ante mi cara de aun más sorpresa, más de la que ya tenía.
- ¿Y todas esas llaves? ¿Pero qué has hecho? – Negué procurando buscar una explicación lógica.
- Comprar las 4. -
- ¿Por qué? – Sabía que no me iba a decir la verdad, que simplemente me iba a dar una excusa, me había dicho que había sido por aburrimiento… Pero a mi me daba una sensación que eso era mentira, que había más fondo en ese asunto del que mi hermano me decía.
- Para que escogieras una. -
-¿Tengo que agradecer todo esto a tu aburrimiento? – Sonreí, no podía quitar la sonrisa.
Asintió varias veces - Son todas de la misma inmobiliaria, le dije que me buscara compradores para las 4, te quedas con esa y yo vendo las demás por un poco más de lo que las compré – Hablaba feliz.
- Todo un hombre de negocios estas hecho –Reí- No sé como darte las gracias, de verdad, estoy shockeada no me lo esperaba. -
Guardó las llaves- No hay que agradecer, lo he hecho porque he querido. – Eso era lo que más me llenaba, que lo había hecho porque había querido sin ningún tipo de obligación. Por el simple hecho de hacerme feliz, no podía tener ni idea de lo mucho que me podían llenar sus gestos.
-Ya pero - Me encogí de hombros, seguía sin saber que decir y me estaba emocionando por segundos, me estaban entrando unas ganas inmensas de llorar- No tenias porqué y diós, al final lloraré y todo de la emoción. -
- No ¿eh? Llorar no, que te quito la llave – Sabía que lo decía en broma, él estaba igual de feliz al verme así.
- ¿Sabes lo que haré nada más pisar Italia? – Lo miré a los ojos, se me había ocurrido en ese momento la idea y quería compartirla con él.
- ¿Ir a la casa? – Me preguntó medio en broma, medio en serio.
- Bueno sí, ir a la casa y después iré a la Fontana di Trevi -Pasé un dedo por la llave de mi nueva casa recién regalada. La primera vez que fui a Italia fue con mi hermano, hacía más o menos un año y en una locura de las mías le obligué a bañarnos en la fontana estando en pleno invierno. Puedo decir que ese día había sido un día que nunca jamás se me olvidaría, tenía el recuerdo de la risa de Tom en mi cabeza, sus ojos volviendo a la inocencia que habíamos perdido madurando, volviendo a ser unos críos pero sin odiarnos.
- Oh… - Se quedó un poco sorprendido, seguramente estaba viajando su mente a ese día como estaba viajando la mía- ¿Y te bañarás? -
- ¿Lo dudas? -
Rió, su pregunta había sido contestada por otra – Vale, pregunta tonta. -
- Claro que me bañaré sin dudarlo un segundo y después me comeré un helado – Estaba rememorando ese día en mí memoria, haciéndole recordar a él también.
- Dí que sí. -
- Y tú vendrás conmigo – Quería compartir con él de nuevo la experiencia, volver a ver esa felicidad en Tom que no sabía donde estaba, quería ver a mi hermano en ese estado pletórico.
- ¿No querías ir sola a Italia? – Ahora era él quien estaba perdido, pero no podía ir la primera vez sola, y menos sabiendo que ahora quería compartir con mi hermano cada minuto de mi vida.
- Si quiero ir sola a Italia y relajarme pero no en el primer viaje, en el primero quiero que vuelvas a venir conmigo... Pero solo si tú quieres. -
Me dio con un dedo en la frente de forma cariñosa- Iré. -
Sonreí - ¿Te has dado cuenta que es la segunda casa que me compras? – Agarré la llave entre mis manos mirándola de nuevo, con mi hermano era tan fácil volver a ser feliz, era tan fácil ilusionarme de nuevo. La casa donde vivía, la que estaba enfrente de la suya también me la había regalado él, un día que me había puesto insistente.
-¿Y? Si no la quieres – Alargó su mano haciendo un gesto con los dedos para que le devolviera la llave.
Levanté una ceja negando en cuanto alargó la mano - Si que la quiero tonto, además has cumplido un sueño que tengo desde pequeña. -
- Soy el nuevo santa claus, con retraso – Se rió, estaba bromeando ¿Por qué quería bromear de algo tan importante para mí? ¿Por qué le quitaba importancia?
- Tú eres más guapo que Santa Claus – Bromeé y dí un paso hacia él, quedando enfrente suya - Gracias de nuevo – Incliné mi cara dándole un pequeño beso.
- Que no hay que agradecer nada, deja de hacerlo – Subió su mano hasta mi pelo colocándomelo detrás de mi oreja, con mucho mimo.
- ¿Cómo que no? A una no le regalan una casa todos los días – Pasé mis manos por su espalda entrelazándolas en su nuca, con el mismo cuidado que él había hecho conmigo.
- Hombre, no es un regalo muy común la verdad – Puso una mano en mi cintura apoyando sus dedos en ella sin apretar, simplemente apoyándola suavemente, acoplando su mano en mi cintura.
- Para nada, no sabes es que bua, es que dios, es mi sueña lilipu y lo has cumplido y yo no sé ahora cómo agradecértelo. -
- ¿Te repito que no me tienes que agradecer nada? Tonta – Me encantaba que me dijera tonta con ese tono de voz tan chulesco, que hacía que me pusiera los pelos de punta.
- Sí repítemelo muchas veces porque estoy aun en estado de sorpresa. – No se me iban las diferentes emociones que me había hecho resurgir, ese cosquilleo en la barriga como si fueran mariposas, esa sensación de volar sin tener alas…
-Me niego a convertirme en un loro, la casa es para tí y punto. -
- Vale, vale pero que sepas que esto de el regalo de mi vida es de las cosas más bonitas que me han hecho en mucho tiempo. – Por no decir que me encantaba que quisiera cumplir mis sueños, que estuviera atento a cada cosa que decía, que me escuchase, que… Que fuera tan perfecto.
- Me alegro que te haya gustado – Sonrió.
- A cualquier persona le gustaría algo así, vamos es que bua, es más bua más otro bua – Seguía sin palabras.
- No me cuesta tampoco hacerte un regalo, así al menos estás contenta – Quería verme feliz… Diós…
- No es un regalo, es el regalazo y estaré al cien por cien contenta cuando tú vuelvas a sonreír – Yo ya lo estaba logrando ¿Por qué él no? ¿Qué había de diferente? Y Sabía la diferencia, yo estaba enamorada de él pero él de mí no…
- Deja de preocuparte por mi. -
- No puedo dejar de preocuparme por tí, si no me importaras podría dejar de preocuparme, si me fueras indiferente podría dejar de preocuparme, si te odiara podría dejar de preocuparme, pero no me eres indiferente, me importas muchísimo, por no decir que eres la persona que más me importa de aquí con diferencia de todas las demás. Desde hace mucho tiempo y no te odio porque no puedo odiar a la persona con la cual he compartido toda mi vida y simplemente es estupendo en todos los aspectos, no puedo Tom porque si me dejo de preocupar por tí es como si me hiciera daño a mi misma. -
Apoyó su frente en la mía con un pequeño suspiro - Tengo el dia hoy de estar medio seco, se me pasará. -
Cerré los ojos - No pasa nada, todos tenemos días malos y bajones y días que no nos apetece hacer nada, pero que quiero que estés bien… - Le resté importancia al asunto, aunque en realidad estaba muy preocupada por él, pero no quería que se me notase.
- Por intentarlo no pierdo nada tampoco, ¿tú cómo vás? Con eso de estar de nuevo en la ciudad… -
- Es raro volver a acostumbrarse y sinceramente me veo un poco perdida, he intentando salir adelante como se puede, obligándome a hablar con la gente ¿y tú? – Aunque él pasara más tiempo en la ciudad por asuntos de sus negocios, sabía que no había estado mucho por los rumores que habían.
- Yo bien de momento, algún que otro bajón pero bien. -
- ¿Lo lograremos? ¿Lograremos estar aquí sin bajones y volviéndonos a adaptar? – Suspiré entorno a sus labios.
- ¿Sin bajones? Lo dudo bastante al menos por mi parte. -
Suspiré de nuevo - Sigo pensando que deberías hablarlo… - Era mi opinión sincera.
- No – Fue contundente.
Apoyé una mano en su pecho en el lado de su corazón, escuchando sus latidos que chocaban con mi mano – Pero esto te dice que sí. -
- Eso ya está jodido y tampoco tiene ganas de hablar… - Me dolía que el corazón de mi hermano estuviera roto de esa forma, quería arreglárselo pero no sabía como.
- Eso no lo sabes si no lo intentas… -
- Déjalo ya anda – Se separó de mí haciendo que mi mano cayera por delante de mi cuerpo, se giró andando hacia el sofá medio arrastrando sus pies, dejándose caer en él sentado, lo miré esperando a que hablase - Ya no duele como antes no hablar con ella, no me molesta. -
Estaba empezando a pensar que mi hermano seguía enamorado de Bar, sus palabras y sus gestos de dolor no me dejaban ver otra cosa ¿si dolía? Si dolía mucho. Una vez lo ví sentado mirando hacia el suelo, pensando en sus cosas, me acerqué colocándome enfrente de él sentándome en la mesa baja del salón, mirándole fijamente para ver sus pensamientos más ocultos -¿Por qué te autoengañas? -
- No lo hago, si estubiera como antes no podría venir, por eso me fuí ¿recuerdas? – Alzó los ojos mirando a los míos totalmente serio.
Simplemente asentí, sabía que no solo había desaparecido de la ciudad tras mi marcha a escondidas, si no también por que se le vino el mundo encima tras la partida de mi hermana sin ningún tipo de despedida - Claro que lo recuerdo, pero aun asi, cuando aparece ella, desapareces tú o no se sabe nada de tí… Ahí es donde hablo del autoengaño. -
- No desaparecí al momento y me jodió que viniese dos días seguidos, no me autoengaño en nada. -
- Y creo que ella quiere que le hables por eso volvió, quiere hablar contigo de nuevo,estoy segura que se arrepiente, pero es tan orgullosa no lo reconoce – Sabía como era Bar, me había criado con ella, conocía perfectamente lo que quería en cada momento y de lo muy orgullosa que era, si había vuelto a la ciudad era simplemente por una persona, y esa persona era Tom.
Alargó su brazo hasta cogerme la mano sin dejar de mirarme a los ojos - Me da un poco igual la verdad – No lo entendía parecía tan afectado y ahora se le veía tan tranquilo…
Le acaricié la palma de su mano con el pulgar - ¿De verdad? – Le miraba extrañada, buscando una explicación a su cambio de humor tan repentino…
- De verdad –Apretó mi mano- ¿Te sorprende?
- Sí – Dije sinceramente asintiendo, subí su mano hasta mis labios dando un pequeño beso en su reverso, claro que me sorprendía, esperaba… - Más que nada porque no pensaba eso, pensaba que si ella estaba arrepentida la perdonarias y volverias a hablar con ella…
- Hablaría con ella si doblase el orgullo –Acarició mis labios con su mano - Pero no lo hace, no está arrepentida entonces – Yo sabía que en el fondo Bar si que estaba arrepentida, sabía que ahora que conocía que mi hermano y yo habíamos traspasado un limite quería recuperar a mi hermano costase lo que costase, y yo tenía mucho miedo a que eso pasara, a que volvieran a hablar, porque eso supondría que lo más seguro yo volviera a quedar como lo que era en el fondo, su hermana.
- Es muy orgullosa, siempre lo ha sido y tu mejor que nadie lo sabes – Comencé a dar pequeños besos por la yema de sus dedos, suaves que no fueran más que eso pequeños besos cariñosos.
- Llega un momento que eso cansa, si quiere algo que demuestre, aunque ahora que la borré de mi vida ya sí va a doblar una mierda – Se echó hacia delante en el sofá sentándose en el borde, acercándose un poco hacia mí, lo que provoco que por un momento se me olvidara de que estábamos hablando, para centrarme en los rasgos de su perfecto rostro.
- ¿La borraste de tu vida? - Apoyé mis manos en sus rodillas inclinándome hacia delante, no sabía muy bien si lo que me estaba diciendo mi hermano iba con segundas o simplemente era lo que pensaba hacer con Bar, borrar su número, borrar sus fotos juntos…
- Si, pero eso la va a cabrear – Se acercó más a mí, hasta darme un pequeño beso en los labios, el cual yo recibí sin ninguna pega haciendo que mi corazón se sobresaltara.
- Si que lo hará si – Me pasé la lengua por mis labios humedeciéndomelos tras el beso, impregnándome de su sabor - Y entonces será cuando te hablará indignada, seguramente pidiéndote explicaciones. -
Soltó una pequeña risa, que me hizo ver que estaba de mejor humor - Eso quiero yo verlo – Me mordió el labio juguetón, a lo que yo tiré mi cabeza un poco hacia atrás dejando que sus dientes arrastraran un poco mi labio, con una sonrisa más que patente en mi cara.
- ¿Qué harás cuando eso pase? -
- Reirme de su ofensa, y no pienso pensar en nada porque no me va a hablar y para planear a lo tonto – Soltó mi labio y llevo su mano hacia la mía colocándola justamente encima con la delicadeza que solo él podía poner a ese gesto.
Acerqué de nuevo mi cara a la suya dándole un beso en el labio superior - No sé lo que pasará sinceramente, pero espero que lo puedas sobrellevar si habla contigo y no te vengas abajo. -
- No me vendré abajo – Volvió a sonreír esta vez más ampliamente y me besó el labio inferior - Me estás acostumbrando mal con darme besos. -
Sonreí y le volví a dar un beso, lo que provocó que el empezara a darme mordiscos por el cuello y donde pillaba, los cuales yo le devolvía entre risas y abrazos, parecíamos dos críos jugando a mordernos, picándonos con tonterías.
- Ahora puedes morderme pero cuando llegue a mi casa no tendrás estas facilidades – Reí dándole un muerdo en la barbilla.
- Verdad, tendré que besarte a distancia, te mandaré sms con besos – Se río a la misma vez que yo - Y no me muerdas – Me dió un bocado en el lóbulo de la oreja.
- No se si será lo mismo por sms – Mordí la nuez de su cuello, no sé que me pasaba pero no podía dejar de reír, estaba tan agusto, después de la seriedad venían las risas, como me gustaban - No me muerdas tú tampoco. -
- Entonces ¿cómo lo haremos? – Puso su boca en mi hombro apretando los dientes - Tú empiezas, yo sigo -
- Pues no dejes que me vaya de aquí – Le mordí la clavícula sin pensar lo que había dicho, ni si quiera lo pensé dos veces simplemente dejé que saliera de mi boca esa petición que decía tanto - Me imitas. -
¿Te quieres quedar aquí conmigo? – Sonrió mordiéndome la mejilla, soltó la pregunta como si fuera lo más normal del mundo, quitando importancia, con total normalidad, -No, contraataco. -
- Sí me quedaría aquí contigo, pero tendríamos que dividir habitaciones – Le mordí la mandíbula, estabamos empezando a entremezclar una conversación sería con risas, lo que hacia que me fuera más fácil hablar sin tener miedo a lo que decia -¿Me estas declarando la guerra? -
- Pues aquí nos quedamos – Ahora le tocaba paso a mi nariz, la cual también mordisqueó - ¿Yo? Para nada mujer, cómo piensas eso. -
- ¿No te importa? – Fue mi turno de morderle el brazo - Nada una pequeña intuición -
- ¿Quedarme aquí contigo? – Me dió un bocado en la mano - Ui que te va a fallar la intuición femenina.-
- Sí, quedarte aqui conmigo – Le mordí esta vez el antebrazo - No creo, que eso no me falla, soy muy intuitiva recuerda que estoy en tu cabeza -
- Me encantaría, ¿por qué lo dudas? – Levantó las cejas riendo - Pues ahora paro y te traiciona tu intuición -
- No lo sé, alomejor tienes dudas de que tu hermana viva contigo – La conversación se dejaba ya de juegos e ibamos ha hablar de algo que a mi me afectaba muchísimo, que Tom me dijera que sí era mucho más de lo que podía pedir, sería levantarme a su lado, verle despertarse, hacer las cosas juntos… Solo de pensarlo me llenaba de emoción.
- ¿Las tienes tú? – Me preguntó serío por primera vez desde que habíamos empezado a hablar de vivir juntos.
- No tengo dudas si no, no te lo hubiera propuesto, además, cuando te canses me dices hermanita la puerta y yo pues me voy. -
- Va, de mientras aquí te tengo y nos hacemos compañía – Apareció de su cara la sonrisa más conquistadora que había visto nunca.
- Aquí te tengo, lo dices como si fuera un chuchín – Sonreí mordiéndome la lengua, ante su sonrisa tan perfecta.
- Eres más que eso – Se me puso la sonrisa típica de niña tonta y mi hermano mayor se inclinó dándome un pequeño beso en los labios, justo en el momento que le sonó el móvil ¿Por qué siempre tenía que sonar el móvil en el momento menos oportuno? Un día se lo iba a romper o lo iba a tirar por la ventana, o lo que fuese, con tal de que no sonara.
Puso una cara rara mientras hablaba por teléfono y yo lo miraba hablar sin entender muy bien con quien estaba hablando… Vaya… ¿Y si era tema de trabajo de nuevo?
- Tengo que irme… - Me dijo nada más colgar como si le costase mucho irse en esos momentos de la habitación, y yo no quería que se fuera, quería seguir hablando de vivir juntos, quería seguir comentando la vida que ibamos a llevar, si ibamos a dormir en la misma cama o no, si ibamos… En fin… Me levanté de la mesa asintiendo.
- No pasa nada… Yo de mientras voy a mi casa a hacer la maleta y traerme aquí medio armario. – Mi hermano mayor sonrió y se acercó a mí dándome un pequeño beso en la frente pegando sus labios en ella.
- No tardaré… -
Pov Tom:
Salí de mi casa caminando hacia el coche, que poco me apetecía ir a "trabajar", me gustaba el tema del que hablaba con Heidi, pero bueno.
Suspiré subiendo al coche y el tono de mí móvil me distrajo, más trabajo no por diós.
Descolgué y la voz al otro lado casi no me dejó ni saludar- ¡Peluchín! -
Parpadeé y al momento reí- Hey Patita, ¿qué hay?-
- Me casé peluchín, ¡ME CASÉ! - Volví a parpadear esta vez sorprendido-
-Espera, ¿qué? - Reí - Pero ¿cuando? Anda que invitas eh. -
- Ahora mismo hace un ratito, está loco y me lo pidió, algo íntimo -
Reí a carcajadas esta vez - Uo uo, ¡Felicidades! -
- Gracias, diós aún no me lo creo.. - De repente su tono de voz cambió - Me preocupas ¿Sabes? - Suspiró- Últimamente no pareces ni tú aveces... Y me da miedo eso. -
No por favor, otra vez esa charla no - Hago lo que puedo - Más quisiera yo ser el que era.
- ¿Sabes? Un día como hoy hace un año me hiciste la persona más feliz del mundo, no sé cómo pero intentaré devolverte esa felicidad poco a poco, para que vuelva ese Tom tan especial, ese con su sonrisa espectacular a cada segundo - Si fuera tan fácil...
- Ese Tom está muerto - Miré el techo del coche pensando, total, las cosas te hacen cambiar y por mucho que se quiera, es difícil volver a ser el de antes, la mejor parte de mí salía sólo cuando estaba con Heidi.
- Ese Tom sigue ahí, en tú corazón, aunque este escondido y dolido... Sé que está ahí. -
- No está -
- Okey.. - La oí suspirar resignada, siempre que hablábamos de esto llegábamos a la misma conclusión, aunque ella siempre seguía intentándolo, así era Brook.
- Sólo hay pequeñas réplicas de él, o a veces sale un poco el carácter -
- De todas formas, siempre serás mi Tom... -
Sonreí, qué tonta era - Boba -
- Es la verdad... Eso no se puede cambiar -
De repente, al bajar la mirada, abrí los ojos desmesuradamente al verla, ¿qué se supone...? Tragué saliva, de nuevo ese molesto nudo en mi garganta.
Pov Heidi:
Salí de la casa de mi hermano cogiendo todas mis cosas, cuando crucé la calle me quede pensando en la conversación que habíamos tenido, vivir con él, diós… Sonreí sin querer, quien me viera ahora me preguntaría si estaba enamorada o algo, seguramente pensaría que me he vuelto loca y diós si estaba loca, completamente loca… Me paré en la puerta de mi casa buscando la llave en el bolso.
- ¡¡Tú!! – Esa voz… Tragué saliva, no podía ser ella… No ahora no… Tardé como 10 minutos en girarme, en enfrentarme a su mirada, en hacer de tripas corazón y por fin poder hablar cara a cara… Sabía que estaba en la ciudad, pero no que iba a venir a verme…
- Bar… - Fue lo único que logré decir tras levantar la cabeza y encontrarme con sus ojos repletos de odio hacia mí, dolía ver como tu mejor amiga, la persona con la que has compartido todos los secretos del mundo, la persona que te ha apoyado, protegido, cuidado desde pequeña, con la que habías hecho un pacto de sangre jurando no separarnos nunca, ahora estaba ahí, odiándome… Y yo… Y yo no podía odiarla. Sabía que Bar siempre había querido a Tom, sabía que siempre que había estado con sus novias o incluso con su ex mujer, mi amiga había estado ahí siendo la amante perfecta de Tom, compartían más de lo que pensaban, su orgullo, sus arranques de cabreos… Eran exactamente dos gotas de agua… Fui la primera que se alegró cuando mi hermano y ella comenzaron a salir, era lo que necesitaba mi hermano, una mujer a su lado que lo entretuviera, que lo cuidara, que lo mimara, pero Bar tenía mucho carácter y su relación no iba bien, además siempre solía estar fuera de la ciudad por asuntos de modelos… Sí, Bar era modelo, una modelo perfecta. ¿Si la envidiaba? Sí y no solo porque me sacara dos palmos de cabeza o tuviera un cuerpo de infarto, la envidiaba porque había logrado que mi hermano se fijara exclusivamente en ella… Cosa que yo jamás lograría…
- Que sepas que me perdiste y esta vez para siempre Heidi – Espetó mi amiga sin ningún tipo de consideración, importándole nada mis sentimientos, pensando en ella, puede que la egoista fuera yo… Pero no quería perderla ni a ella ni a mi hermano…
- Bar escúchame – No sabía exactamente qué iba a decirle. Tenía un nudo en la garganta, si tenía que elegir entre ella o mi hermano… Diós iría mi hermano antes y no porque no quisiera a Bar, si no porque ahora no podía vivir sin él, ni ahora ni nunca desde que volvimos a hablarnos, él era mi vida en la ciudad.
- No escúchame tú a mi – Me miró acercándose hacia donde estaba - Paso de tí, de él y de toda esta mierda sabes – Los ojos empezaban a nublarse, era tan duro… - Pero yo te consideraba como mi mejor amiga – Negó varias veces poniendo una mueca, llevándose las manos a la cabeza -No me lo creo aun..
- No lo ví venir… - ¿Y si lo hubiera visto venir? ¿Y si hubiera visto venir que me acabaría enamorando de mi hermano? ¿lo hubiera parado? ¿Hubiera vuelto a la ciudad si lo hubiera previsto? Sabía de sobra la respuesta… - Además que yo te quiero muchisimo – Y era sincera con ella, la quería joder, era mi mejor amiga, nacimos juntas en el mismo barrio, fuimos al mismo colegio, al mismo instituto, a las mismas fiestas.. Más que mi mejor amiga era como una hermana para mi.
- ¿Sí? – Ladeó la cabeza entrecerrando los ojos.
- Eso no lo dudes, vamos que eres mi hermana – Logré decir sin que me temblara un segundo la voz, estaba echa un manojo de nervios, estaba mal, y tenía miedo que sus palabras fueran tan duras que al final acabaran separándome de Tom y es lo que menos quería de este mundo.
- Pues yo a tí no – Crash. El dolor que hacía tiempo que no sentía en mi cuerpo volvió a resurgir, noté como algo se rompía dentro de mí y era la amistad con Bar, con mi niña - No te haces una idea de cuanto te odio. -
Cogí aire, no podía estar escuchando bien, no podía ser eso lo que Bar quería decir en realidad, me estaba haciendo mucho daño - Pero Bar, no puedes odiarme, no puedes. Hemos pasado muchas cosas juntas. -
- Sí, claro que puedo –Estaba en su derecho a decirme todo eso, pero tenía que hacerlo de esa forma tan brusca, tenía que ser así ¿Por qué no me dejaba explicarme? ¿Por qué no se ponía en mi piel? Me imagino que era porque cuando yo estuve con Copyright, ella tuvo la oportunidad de tener algo con él y pensó antes en mí, que en una noche con él, pensó en nuestra amistad… Pero era diferente, yo estaba enamorada joder, por mucho que quisiera no lo había decidido yo, había sido mi corazón, mis sentimientos…
- Bar escúchame, tranquilízate – Quería explicárselo, decirle cuanto estaba enamorada de Tom, por muy hermano mio que fuera.
-¿Sabes? – Negué con la cabeza- Deluxe tenía razón; eres una puta egoista, solo piensas en tí, en tu beneficio, a los demás que les den, tú eres lo que te importa, nadie más que tú, te da igual que sea tu hermano, que tenga tu sangre, te da igual lo mucho que yo le quiera, te da igual todo simplemente por el hecho de que tú eres lo que te importas aquí. Cuanta razón tiene ese tío y encima yo te defendí. -
Me quedé blanca, muerta, una fina capa de agua aparecio por el filo de mis ojos, quería llorar, y no podía más… Esas palabras… Justo esas… Las que tanto daño me habían hecho en su día, si me hubieran puesto un espada ardiendo en el lugar del pecho dolería mucho menos que lo que estaba escuchando… Ella no podía pensar así, mi mejor amiga no podía pensar eso de mí… ¿Tan mala era? Diós… En ese momento todo me calló encima, todo el pasado volvió a mí, todo el dolor desaparecido se condensó en mi cuerpo, necesitaba a Tom más que nunca, que me abrazara y me sonriera, no quería estar sola ahí, no quería recordar aun no estaba preparada para mirar al pasado sin que doliera.
Flash Back:
-A ti te confié mi amistad, mi casa, Mi apoyo. Es fácil cegarse, olvidarse de todo, de todos y hacer esto. Y seguramente si no estuviese hablando ahora contigo, todo te daría igual porque ya eres feliz. Y, si tienes corazón, elije lo que creas conveniente y haz lo que creas. Y todos te dirán que seas egoísta porque te toca ser feliz. Y eso es lo que eres Heidi una egoista no has pensado en lo mucho que lo amo, no has pensado en nada. Me iba a tragar todo lo mío por tal de hacerle feliz, porque estamos casados. CASADOS HEIDI y te ha importado una mierda. Confié en ti.
End of Flash Back.
La palabras de Deluxe resonaban una y otra vez en mi cabeza, esas palabras, a las que yo no le pude hacer frente, esas palabras que me hicieron sentirme la mujer más horrible de la tierra y ahora me volvía a sentir así… Era tanto el dolor… Mi hermana se giró, yendosé y yo no quería que se fuera, no así, por lo que la cogí del brazo – No por favor… - Fue lo único que en ese momento logré pronunciar.
Me miró a los ojos, con rabía - Tranquila que no me veras más -
-Bar no digas eso… Yo si quiero verte, claro que quiero… -
-Pero yo a tí no – Soltó mi enganché de su brazo con la cara repleta de odio - Me dás asco – Y no la pude parar, me senté en las escaleras del porche de mi casa, ocultando la cara entre mis manos. Llorando, sin poder parar de llorar.
Pov Tom:
Miraba fijamente el volante, le había colgado a Brook sin ninguna razón, no me había movido del coche y había oido toda la conversación, no estaban tan lejos de dónde yo estaba aunque ninguna de las dos se había percatado de mi coche.
Miré por la ventanilla con los ojos medio entrecerrados, la miré a ella, sólo a ella. Y me estaba matando mirarla, no veía ni rastro de la Heidi que había estado un rato antes en mi casa, riendo, jugando conmigo.
Incluso de lejos, sus sollozos se me estaban clavando uno a uno.
Yo tenía la culpa de que ahora llorase, aunque no sospechaba que a Bar le iba a molestar que yo acabase liándome con Heidi, me había metido entre ellas.
Había roto toda la amistad que tenían, y con ello habría roto algo más dentro de Heidi, no hacía falta que me lo dijese.
Me mordí el labio y incliné la cabeza hasta apoyar la frente en la parte superior del volante.
Me odiaba, me detestaba en ese momento por haberla hecho pasar por ese mal trago. Nunca le tendría que haber dicho nada, de lo que sentía, nunca...
Bajé del coche con cuidado de no hacer ruido con la puerta, aunque ella todavía no levantaba la vista, seguía llorando...
Avancé con paso lento hacia mi casa, abrí la puerta y al cerrarla me apoyé en ella con la mirada perdida al frente.
¿Cómo la miro yo ahora? Habiéndole hecho lo que le acabo de hacer, ellas eran hermanas... No tenía ningún derecho a meterme entre ellas e incoscientemente, lo había hecho...
Cogí el móvil y mandé un sms. En cuanto lo leyese vendría, y me tocaría enfrentarla, pero tampoco podía...
Caminé con paso accelerado hacia mi habitación, saqué una bolsa y empecé a meter ropa sin preocuparme de qué cogía.
Me volvió a sonar el móvil, esperando que no fuera Heidi lo cogí mientras seguía guardando la ropa.
- ¿Qué? -
- Peluchín, me colgaste. - Silencio, me dediqué a empujar la ropa para que entrase más en la maleta, no tenía ganas de hablar. - ¿Peluchín? ¿ Qué te pasa? -
-¡Que me piro! -
Pov Heidi:
Había escuchado el móvil sonar pero no tenía el cuerpo para leer ningún mensaje, me levanté del escalón comenzando a andar calle abajo, tenía que pensar, tenía que relajarme y pensar, esta vez no podía dejar que me afectara de esa forma, pensé una y otra y otra y mil veces el irme, coger las cosas y marcharme de alli, pero no podía hacerlo… Tenía que quedarme… O por lo menos hacer ese esfuerzo y luchar… Pero lo primero era calmarme, respirar…
Bajé hasta el final de mi calle volviendo a subir, me acordé de que me había sonado el móvil, así que lo busqué por el bolso, apreté unas teclas hasta ver que el sms recibido. Era de Tom, sonreí levemente, aunque el dolor seguía ahí el ver el nombre de mi hermano lo calmaba…
- ¡¡NO!!! – Leí el sms varias veces… “Esperando para la despedida” ¿Qué era eso? No eso no podía ser… Empecé a correr entre enfadada y dolida, si tenía hace un segundo el malestar en el cuerpo por lo que había pasado hace una media hora, en ese momento no entendía nada ¿Qué había pasado? ¿Pero por qué? Diós… Llegué a su casa corriendo y fui directamente a su puerta tocando a ella verias veces, rezando para que no se hubiera ido. Miré detrás de mí, ahí estaba su coche, por lo tanto él tenía que seguir en su casa, volví a llamar al timbre. Tom me abrió con el semblante muy serio, casi inexpresivo, mirándome como si no fuera nadie, haciéndome pequeñita con la mirada, entorno los ojos y saqué fuerza de donde tenía plantándole el mensaje que me había mandado a la cara.
- ¿Qué es esto Tom?- No contestó, simplemente se giró andando hacia dentro dejándome paso, entré tras él y miré hacia un lado ¿Qué? Su maleta estaba ahí al lado de la puerta – Te vas.
- Sí. – Fue el único sonido que salió de sus labios, no se qué me paso, no entiendo que me entro por el cuerpo, una mezcla de dolor, irá, rabia, impotencia, provocó que mi rostro se volviera igual de serio que el suyo, estaba enfadada, muy enfadada, no sé de dónde saqué ese enfado, puede que fuera a pagar con el todo el dolor que había salido de nuevo al hablar con Bar, puede que me jodiera tanto que se fuera cuando yo había decidido luchar, exactamente no se qué paso.
- Perfecto – Le dije con el tono de voz más serio que había puesto en todos estos días junto a él, no me moví de la puerta, no iba a entrar, no si mi hermano no me lo pedía.
- Sí – No me miraba, simplemente estaba de espaldas a mi. Y eso me estaba enfureciendo más, hacía que no encontrase salida a su huida repentina, no quería mirarme, joder ¿Qué coño había pasado? Pero ¿Iba a preguntar? No, no iba a preguntarle.
- Eso era lo que querias desde un principio, haberlo dicho – Me crucé de brazos de forma chulesca, nunca en mi vida había actuado así contra el dolor, jamás me había puesto a la defensiva y a pesar de que por dentro estaba rota de dolor, por fuera parecía un puto tempano de hielo, ni yo misma me conocía… Pienso que simplemente fue la forma de escabullir los dos dolores causados ese día, la marcha de mi hermano y haber perdido a mi mejor amiga…
- Quería el qué Heidi – Se giró por vez primera enfrentando nuestras miradas, las cuales no se decían nada simplemente los dos estábamos enfadados, yo no sabía a que venía esa forma de actuar suya, pero tampoco es que entendiera muy bien la forma en la que estaba actuando yo.
- Irte, desaparecer. Eso es lo que deberias de haberme dicho, he hecho la gilipollas de una manera brutal volviendo a la ciudad, estos dias, pero no pasa nada enserio. ¿Te crees que eres el unico que lo pasa mal aquí? Porque si es así vives fuera de la realidad, tampoco contestes no pasa nada, me voy a la casa de italia, me piro de aquí yo tambien y listo. No se volverá a saber de mí, asi que nada, espero que todo te vaya muy bien donde quiera que vayas hermano. – Lo solté todo sin pensar, salió como estampida ante mi mal genio, pocas veces me había puesto así con gente que quería.
- No me estás dejando hablar, es como un monólogo. –
- No, no puedo dejarte hablar cuando estas diciendo que te vas – Creo que empezaba a costarme no entrar en la casa y empujar a mi hermano hacia atrás o pegarle simplemente un bofetón, en vez de eso metí las manos en mi chaqueta aferrandolas en un puño.
- ¿Y qué? El otro día no te lo tomabas así ¿no? Lo recuerdo, me dijiste 'Espero que volvamos a coincidir'- Repitió mis palabras con retintín - ¿Ya cambió algo? -
- Sí, ahora no vamos ni a coincidir; directamente no volveré – Y no lo iba a hacer, no iba a volver, que le dieran a todo como había dicho Bar, no iba a quedarme allí viviendo enfrente de casa de mi hermano, sintiendo lo que sentía, Agr que enfado llevaba.
- Lo estás llevando todo al extremo – Alzó los brazos hacia arriba, como si estuviera loca por como hablaba.
- Será eso – Saqué las manos de los bolsillos cruzándome de brazos.
- Y tampoco te estoy diciendo que tú te vayas ¿no? ¿Lo he dicho? – Mi hermano estaba a la defensiva, ninguno de los dos iba a dar su brazo a torcer por lo que se veía venir - Donde quedó el 'He vuelto por la gente que vale la pena' – Hizo unas comillas irónicas también al imitar mi frase.
- No, no lo has dicho, pero ya lo digo yo por tí. -
- Pues porque te dé la gana te piras – Achinó los ojos enrabietado, tanto como yo.
- Exacto – Fui tajante.
- Pues nada, muy bien – Se giró de nuevo, volviendo a darme la espalda - Tú también esperabas la oportunidad de irte otra vez – Recalcó el “Otra vez” - Agradécemelo, hermanita. -
- Oh si claro que te lo agradezo, te agradezco que por lo menos cumpliremos la promesa de que nos vamos de esta ciudad los dos juntos. -
- ¡Porque te dé la gana a tí de irte! – Se volvió a girar gritando, pero yo seguía con ese semblante tan frío.
- ¿He dicho yo lo contrario? -
- Pues yo no entiendo tampoco porqué te piras tú – Se cruzó de brazos enfrente de mí, de nuevo.
- Ni yo entiendo porque te piras tú – Le dije en su misma actitud.
- Yo tengo mis razones – Agachó la mirada. Oh vaya ya lo entendía todo…
-Sí claro, que cada vez que se aparece Bar por la ciudad te mueres por hablarle. Pues si es asi Tom habla con ella, pero no hagas que las personas que te quieren te pierdan – Soplé - Pero es que esta vez no voy ni a convencerte de que te quedes, no voy a hacerlo esta vez, si te quieres quedar tiene que salir de tí porque yo no se qué mas hacer para que estes bien aquí, no lo se – Estaba ya cansada de que mi hermano siempre se bajoneara por ella, cansada de ver como se …
- No me voy por Bar – Abrí mucho los ojos, eso me estaba descolocando, eso no era lo que yo pensaba… Pero… Mi mirada se calmó, ya no había chulería en ella, simplemente incomprensión, no comprendía esta partida.
- Pues entonces no lo entiendo… -
- ¿Acaso importa? – Diós me había relajado, pero seguia mosqueada.
- ¿Cuántas veces te voy a tener que decir que tú me importas? ¿Cuantas te voy a tener que decir que lo que te pase me importa? ¿Me lo tatuo? – No pretendía ser borde, pero me salía solo.
- No no hace falta que te tatues nada – Así no ibamos a sacar nada, y yo ahora tenía la tremenda duda de si no era por Bar ¿Por quién se iba mi hermano? ¿Por qué se marchaba? Encima con tanta prisa que ya había hecho la maleta.
- No entiendo nada Tom y no me ayudas a que lo entienda, no entiendo tu marcha esta vez, es que no logro entenderla – Por fin se me fue más o menos el cabreo, ya podía hablar en un tono normal; aunque seguía dolida.
- Bueno me arrepiento de cosas... – Miraba al suelo, no me miraba a mí, el corazón dejo de latir de golpe, se cerró en banda…
-¿De qué? - ¿De dónde estaba sacando las fuerzas para hablar? No lo entendía, sabía, sabía lo que iba a pasar, sabía que era lo que iba a decir. ¿Dónde coño estaba mi corazón? ¿Por qué no escuchaba ese bom bom que tanto me gustaba cuando latía?
- De cosas que parece ser, no tendrían que haber pasado. -
Silencio, tenía que hacer la pregunta, hablarle, tenía.. - .... ¿Te arrepientes que nos hayamos liado? – Me temblaba todo el cuerpo, pero la voz no lo hizo. Estaba esperándolo, sabía que llegaría ese día en el que él se cansaría…
- Sí. – Fue tan tajante, tan tajante que hizo daño, pero a pesar de yo quería seguir con todo, a pesar de que iba a echar de menos sus besos, sus caricias, sus abrazos, su forma de poseerme… A pesar de todo y por encima de lo destrozada que estaba ahora mismo por dentro, él era mi hermano.
- No tenemos porque volvernos a liar Tom, enserio joder, antes de nada eres mi hermano – Me cortó, no me dejó terminar…
- Pero por lo que ha traído – Tragó saliva tras decir aquello.
-¿Lo que me ha traido? – Me estaba perdiendo en la conversación, dí un paso hacia delante entrando en su casa, manteniendo la distancia entre los dos.
- Te he visto como llorabas hablando con Bar ¿Por qué habeís discutido? – Oh, me había visto… Ahora tenía que decir lo que había pasado, recordar esa conversación, pero por mucho dolor que me hubiera causado Bar, por mucho dolor que me hiciera recordar lo de mi pasado, por mucho dolor que juntando todo eso me afixiara, no había un dolor que pudiera explicarse con palabras para definir lo que sería para mi perder a mi hermano.
- Me puse mal por Bar y me puse mal porque me dice que te quiere, que lo que hacemos o haciamos es de enfermos, porque no deja de decirme que soy una egoista y me puse mal, porque dijo que Deluxe tiene razon y que solo pienso en mí, no por tí, sino porque va a hacerme daño. A mí me da igual que Bar diga que estamos enfermos, me da igual que diga que te quiere porque no ha luchado por tí, me da igual todo, pero no que diga lo de Deluxe, eso no… -
- Deluxe no lleva razón, Bar simplemente está cabreada y va a dar donde duele – Me alegró escuchar de su boca, que Deluxe no tenía razón, hacía que por lo menos ese mal estar quedara a un lado.
- Pero no por eso te tienes que ir... – Se me estaba empezando a quebrar la voz… Una vida sin mi hermano, eso no era vida joder, no lo era.
- Si estás mal con Bar es porque yo dí un paso que no tenía que haber dado – Se estaba autoculpando de algo que no tenía culpa, no era su culpa lo de Bar, no era su culpa haber dado ese paso el cual me hacía tan feliz.
- No solo lo diste tú, lo dimos los dos y soy consecuente con todo lo que iba a pasar, pero a dia de hoy tu me importas muchisimo más que Bar – Y era cierto, él calmaba mi desesperación, era la persona que me importaba y en esas palabras le dejaba ver más de lo que alomejor él veía.
- Bar te hizo feliz cuando volvió, simplemente si no te hubiese dicho nada no habría pasado nada entre nosotros, y seguiría todo como hasta ahora – Me sonó el móvil, miré la hora, las 6 de la mañana ¿Quién coño me llamaba a esas horas? Mierda mi jefe.
- Me tengo que ir, volvere más tarde ¿estarás? – Pregunté con miedo - Y sí, Bar me hizo feliz, pero tú me haces el doble de feliz ¿No te dás cuenta lilipu? Yo sin tí aquí no hago nada, eres la persona más importante, siempre lo he dicho y parece que no te das cuenta aun de lo que eres para mí, parece que no quieres ver que no dejo de sonreir desde mi vuelta, parece que no quieres ver eso, solo ves lo malo ¿por que no te fijas más en lo bueno? Porque yo veo mas cosas buenas que malas, si te quieres ir, si quieres marcharte, no te voy a atar a que te quedes en un sitio donde no eres feliz, pero yo tampoco seré feliz si no estas tú .-
Miró para otro lado sin contestar y se encogió de hombros, me giré saliendo de la casa pero antes me dí la vuelta y lo miré a los ojos – Te quiero…
- Y yo. -
Cada paso que daba me pesaba como si arrastrase una carga demasiado pesada, quería volver para atrás y quedarme con él. ¿Y si cuando volviese ya no estaba?...
-(Nota : Fotos de la casa en Italia, al final del blog.)
jueves, 4 de marzo de 2010
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