4.
Pov Tom
Joder, estaba rebentado, muchísimo, no había pisado mi casa toda la puta noche, no quería ir por aquellos lares y menos teniendo la casa de Heidi delante. Suspiré.
Asi que sin darme cuenta habia acabado aquí, aunque sabía que mi hermano se fijaría en el moratón de mi cuello, y en los nudillos ensangrentados, y que empezaría con su charla de siempre, me daba igual, no había podido evitar acabar ahí, al menos me daría un poco de hielo, los nudillos me molestaban, estaban morados y el del meñique hinchado, soplé y llamé a la puerta, al poco me abrió mi hermano con una toalla enrollada en la cintura.
- Ah, hola Tom, joder tío como me pillas, pasa -
- Ya, ya lo veo - Pasé por su lado entrando a su casa y fui directamente al sofá, necesitaba descansar y el sofá era lo más parecido a una cama ahora mismo, casi me lanzé a por él - ¿Noche movida?
- ¿Noche movida? ¿A qué te refieres? - Oí su voz a mi espalda - ¿Quieres algo?
Me senté en el sofá y sentí relajarse un poco los músculos, ir de acá para allá toda la noche había acabado conmigo - Que si has estado dándole toda la noche, hermano tonto - Reí - Y sí, traéme hielo, me duele que te cagas la mano - La moví un poco y sentí un tirón en la zona de los nudillos, no parecía rota pero el hielo le vendría bien, casi no la podía mover -
- ¿Pero qué dices perturbado? Yo no hago esas cosas, como tú, me estaba dando una ducha - Volví a reir mientras él iba hacia la cocina, qué divertido era meterse con él, era así, mis dos hermanos tenían cosas únicas cuando les picabas, mis dos hermanos... Heidi.. Negué con la cabeza, fuera-de-mi-cabeza ¡ahora! - Ví a Macky volver con un cuenco con hielos- ¿Para qué los quieres?
- Soso -Le cogí el cuenco y metí la mano dentro, sentí alivio al momento, pero me quemaba el hielo, me quemaba bastante y también luego no habría manera de que se me calentasen las manos, pero en fín. - He ido a darle un par de hostias a uno que me debía dinero - Me encogí de hombros restándole importancia, estaba acostumbrado a esto y Macky también, no era la primera vez que volvía con marcas de alguna pelea, le ví rodar con los ojos, aquí venía su discurso-
- ¿Sigues con esos trapicheos? Tom... Si necesitas algo yo te lo puedo dejar... Y sabes que me puedes pedir lo que sea - Le miré, nadie diría que éramos hermanos, en físico no nos parecíamos pero de carácter eramos polos opuestos, la noche y el día, él era mucho más bueno que yo-
- No es trapicheo tío, llevo en esto desde hace unos años y no me va mal, paso de salirme - Y así era, me había acostumbrado, si al principio algo me era difícil o raro ya no, ahora lo que sería raro sería dejar de hacerlo, moví la mano dentro del cuenco, al menos ya había recuperado un poco la mobilidad de los dedos, y dolerme ahora mismo casi ni lo notaba-
- Odio tu lado machote - Le ví negar con la cabeza contrariado- ¿Por qué haces esto? No tienes necesidad.
- Me viene bien para descargar mala ostia, como anoche - Saqué la mano del cuenco y la puse en mi cuello, en otro golpe que tenía, el contacto con la mano fría me erizo el bello de la nuca, pero también me alivió-
Pero él me vió el moratón y se alarmó al momento, mi hermano y sus ataques de paranoia - ¿Anoche? Joder... ¿Qué paso anoche? Me cago en la puta Tom...
Si a Heidi le gustaba poco mi trabajo, digamos que Macky estaba en contra, rotundamente en contra, si por él fuera me tendría de gira todo el año para que no pisase Alemania, y no me metiese en problemas, así podría controlarme. - Ya te he dicho que fui a que me devolvieran dinero - Apoyé la espalda en el respaldo del sofa, quería dormir, con urgencia - Qué iba a saber yo que iría con dos tíos más.
- Joder... - Por eso evitaba darle detalles - Pensé que esto era de ahora, no de anoche... Está demasiado rojo joder... - Se calló unos segundos, supongo que pensando algo y de golpe se levantó, con pinta de irritación, creedme, a mi hermano le salen carteles de aviso en la frente, el de ahora ponía 'Peligro, cabreo' - Espera... Me estás diciendo... Que te has peleado tú solo ¿con dos tios?!?!
Qué exagerado era - Con tres y sí - Entorné los ojos y miré el cuenco, ahora era casi todo agua aunque al menos la hinchazón de la mano había bajado, de paso podía intentar cambiar de tema, igual colaba - Se deshace el hielo, ¿tienes más?
Me imitó, con un tono de voz agudo - "Se deshace el hielo, ¿tienes más?" Vete a la mierda - Me hizo burla y se fue refunfuñando, pero fue hacia la cocina por lo que sonreí. ¿Qué había dicho? Un buenazo.
- Encima que vengo a verte - Resoplé, aunque no era eso lo que me había traído hasta su casa- Pero no tenía ganas de ir a mi casa.
Apareció otra vez por el salón con el hielo en otro cuenco, pero también traía alcohol y algodón, tragué saliva, curas no por favor, eso escocía que te cagas - No, de aquí no te vás guapo, te lo aseguro - Sonrió irónicamente y se sentó a mi lado, por lo que me alejé un poco girando mi cuerpo hacia él, para alejarle un poco más del cuello-
- Dentro de un rato, aunque supuestamente debería de haberme ido de la ciudad, al menos eso le insinué - Seguía mirando el alcohol y el algodón fijamente, no apartaba la mirada de ellos - Ni se te ocurra.
Sonrió con maldad y empapó el algodón en alcohol, por lo que tragué saliva, cabrón, cabrón, cabrón, ¿a que le meto un palo por el culo? No, que le daría gusto - ¿Le dijiste a quién?
Miré el algodón y luego a él - A Heidi, y no se te ocurra
- ¿Has quedado con Hei? - Pero ¿me hizo caso? No, para qué, esa era su venganza, no podía evitarlo pero si podía joderme, lo mataba, algún día lo mataba. Puse una mueca entrecerrando los ojos, joder cómo escocía.
- Estube ayer... Por la noche, con ella - Volví a fijar la mirada en el cuenco, se me había venido todo a la cabeza y lo mucho que la echaba de menos ahora mismo, tenía ganas de verla, y no hacia demasiado desde que nos habíamos visto, joder...
- ¿Estubiste con ella? Y... ¿Cómo estaba? - Siguió curando la herida, aunque sabía que tenía toda la atención centrada en lo que le estaba contando. Y ya no escocía las heridas, ahora sólo tenía a Heidi en la cabeza, millones de imágenes suyas de ayer por la noche, todas las expresiones que nunca había visto en ella, pero cuando ví su cara de cuando me fuí, apreté el otro puño, quería arrancarme la cabeza de cuajo, por gilipollas, y sobre todo, quería estar con ella joder...
Se lo iba a soltar, asi podría aconsejarme o algo, y necesitaba contárselo a alguien - Me acosté con ella -
Clavó el algodón del susto, por lo que encogí el cuello haciendo otra mueca, coño, eso sí había escocido, me había llegado el alcohol hasta las entrañas, abrió los ojos desmesuradamente, reacción típica - ¡Toooooooooooooom! - Vale, eso me había dejado sordo, me vás a pagar el puto sonotone, imbécil - Pe... Pero... Joder hermano, ¿ya? Es decir... ¿Cómo? Pero qué mierdas... -
Hice otra mueca, ¿qué clase de reacción era aquella? ¿Cómo que ya? -Bueno tío, nos gustamos... Era cuestión de tiempo... - Tss, si no hubiera sido ayer hubiera sido otro día, pero ambos teníamos las mismas ganas, aunque ahora...
- No a ver... Si lo entiendre, bueno... Quizás no muy bien... Pero lo respeto y os apoyo... Lo que pasa... Es que me parece precipitado... -
Le miré, ¿cómo? - ¿Precipitado? -
- Hace menos de una semana... Me dices que te gusta... ¡Y ya te la has tirado! - ¿Desde cuando mi hermano era tan antiguo?
- ¿Y qué quieres que le haga? Estábamos solos joder
- Ah bueno, entonces ven y dame por culo, como estamos solos - Que simpático podía llegar a ser cuando quería, por cosas así de pequeños nos dábamos de ostias -
- Tú no me pones - Chúpate esa.
- Era un ejemplo, gilipollas - Y me lanzó un cojín por lo que reí, él no quería discutir y yo no tenía cuerpo para ello tampoco
- Lo peor fue que cuando acabamos, me fui a dormir a la cama dejándol dormir en el sofá - Jugaba con el cuenco mientras lo recordaba todo - Y luego me fui, y le dije que necesitaba dos dias para pensármelo - Mi hermano iba a matarme, o iba a comerme con patatas por ser tan gilipollas. Su cara lo decía todo otra vez, joder, qué cara de mala ostia.
- Hei no es una tía corriente, ¿por qué la haces eso? Pensé que te gustaba tío, no que fuera un simple polvo - No era un simple polvo, había sido más que eso y de ahí iba mi miedo.
- No quiero meterme con el agua al cuello, no deja de ser mi hermana - Resoplé, no sabía como hacer para que me entendiera - Si nos metemos en algo más, se joderá todo. -
¿Y si se jodía? No quería perderla, me había acostumbrado a que me escuchara y estubiera ahí, que me diera consejos, estaba acostumbrado a ella para qué negarlo.
Y todo aquello acabaría por intentarlo... Buah.
- Yo no lo veo así, yo piensoo que dejas 'la relacion' en el aire si que se fastidiará todo - Fruncí el ceño pensando sus palabras, entonces ¿me tenía que arriesgar? -
- ¿Y qué hago entonces? -
- ¿La quieres? - Pum, toma golpe directo, Strike uno. ¿La quería? Sí, la quería, pero estaba jodidamente confundido.
- Y yo que sé tío... - Vayámonos por las ramas, espero qe me crea vaya.
¿Si digo que casi ví sus ojos salirse? Y empezó a ponerse histérico, supongo que era normal, a mi también me daban ganas de pegarme. - Pero si me llamaste a las 6 de la mañana para decirme que te habías declarado!! - Pum, otro golpe, Strike dos.
- Si, pero ahora estoy confundido! - Rechiné los dientes, podía intentar entenderme un poco joder - ¿Tengo miedo vale? Estoy acojonado con esto que está pasando -
- La madre que te... - Arrugó la nariz y me miró atentamente, atención con lo que iba a soltar - Es normal, no todos los dias te lias con tu hermana, ¿vale? Pero los sentimientos, aparte de los fraternales, no tienen por qué ser diferentes.
- A ver, si seguimos con esto, ¿qué puede pasar?
- No te preocupes lo que pasa si lo sigues, pregúntate como os llevaréis si ni siquiera lo intentáis - Y Pum, Strike tres, bateador eliminado, me había dejado sin argumentos. Suficiente, me estaba mareando y no tenía ganas de hablar más del tema, asi que me levanté del sofá y fui hacia la puerta
- Me voy a casa ya hermano, ya hablaremso que ahora estoy que me caigo - Abrí la puerta de la calle saliendo -
- Está bien, si quieres algo pídemelo, hermano - Cerré la puerta y caminé hacia el coche, casi ni me dí cuenta cuando ya había llegado a mi casa, tenía la mente en blanco, pero era debido al cansancio, luego cuando me despertara tendría otra vez la cabeza hecha un lío. Al bajar del coche miré la casa de mi hermana, pero negué con la cabeza y fui directo hacia la mía. Dormir Tom, primero dormir y luego Heidi, entré a mi casa y fui directo a la cama, donde me tumbé y me dormí casi en el acto.
Pov Heidi:
Cuando me desperté estaba en el suelo, auch, me dolía todo el cuerpo, me levanté moviendo mis brazos para estirarme, joder que dolor de cabeza, me pasé la mano por los ojos arrastrando la pintura que aun quedaba en ellos y suspiré apoyando la cabeza en la puerta recordando todo lo que había pasado en la noche con mi hermano, vale bien Heidi ahora tenía ganas de llorar otra vez…
Me arrastré hasta el baño, abriendo el grifo, hoy nada de duchas hoy un buen baño, me quité la ropa tirandola en un rincón aun olía a mi hermano, tenía su olor en mi piel, tenía sus besos marcados por mi cuerpo, me senté en el filo de la bañera metiendo una mano en el agua volviendo a llorar, joder… Me cago en todo… Diós no lo olvidaba, no lograba sacarlo de mi cabeza… No podía, mierda…
Mi móvil comenzó a sonar, apagué el grifo dejando la bañera llena de agua y fui a mi bolso sacando el móvil de él, no miré quien era simplemente lo descolgué, no me dio tiempo a hablar, una voz ansiosa sonó tras el aparato.
- Princesaaaaaaaaaaaaaaaa - Mi hermano Bill, sonreí levemente al escuchar su grito de euforia, me iba a sentar bien hablar con él aunque solo fueran unos minutos, no tenía el cuerpo para hablar con nadie, sólo me apetecía llorar y llorar y después de eso llorar y cebarme a chocolate y cosas dulces viendo películas de amor, de esos amores que yo jamás lograría.
- Ando super ñoña renacuajo mio – Logré decir en un susurro, evitando seguir llorando, la cabeza de un momento a otro me iba a estallar, necesitaba ese baño urgentemente, después saldría un rato para despejarme o quizás hacía las maletas y volvía a irme, no tenía nada claro… Bueno si tan solo una cosa, quería a mi hermano.
Bill río tras el móvil, parecía que tenía un buen día raro en él la verdad, tras su última relación, la cual le había hecho caer en un pozo sin fondo, una relación en la cual mi hermano había sido apaleado por todos lados haciendo que cayera en un mundo en el cual ojalá jamás hubiera caído, por culpa de la droga acabaría matándose, ya casi ni se le podía ver de lo delgado que estaba - ¿ Ñoña? Quizás por.. – Que no lo diga que no lo diga, Bill no lo digas - ¿Mi hermano Vampire?- Lo dijo… Me pasé la mano por la frente respirando fuertemente, había sido un sueñó Heidi, me volví a repetir como me había estado repitiendo toda la noche.
- Es que ayer soñe que me liaba con nuestro hermano – Bill río a pleno pulmón ¿Qué gracia tenía el asunto? Para mi ninguna pero para Bill parecía que si.
- Jajaja ah no! Que no lo soñaste – Eso Bill tú sigue por ese camino, no tenía suficiente con tenerme que autocreer que no había pasado nada, que encima, él seguía metiendo el dedo donde no debía, me levante y alargué el brazo cogiendo papel higiénico, me soné, mierda ya había empezado a llorar de nuevo.
- Entonces es cierto que siento cosas por nuestro hermano – Bill suspiró, notó que estaba llorando, no sabía la gravedad del asunto, no tenía ni idea de lo que había pasado por la noche, y yo no estaba para contárselo a nadie prefería guardármelo para mi y llevar sola la huída de Tom tras nuestra primera y última noche juntos.
- ¿Por qué estas así? – sopló - Si es cierto, créeme que lo es.
Me senté de nuevo en el filo de la bañera introduciendo mi mano en el agua, la cual aun seguía caliente, mejor dicho ardiendo – Porque sí, es así, no va a pasar nada – Intenté sonar a indiferencia pero mi hermano me conocía y sabía que no estaba bien, quería animarme.
- Si que va a pasar Hei, que vais a ser felices eso va a pasar pequeña – Que fácil era decirlo y que difícil llevarlo a cabo, para mí la felicidad no existía, yo me tenía que resignar a vivir lo que me tocaba vivir, añadiendo que ahora no iba a tener el apoyo de mi hermano Tom por culpa de haber pasado esa noche con él…
No quería seguir hablando de eso, quería cambiar de tema, me estaba ahogando, me ahogaba de nuevo - En fin ¿cómo se porto tu chico hoy? – El nuevo novio de mi hermano, que esperaba que le hiciera feliz, Bill se merecía ser feliz, para infelices y amargados en la familia ya estaba yo.
Bill me contó sus experiencias sexuales intentó hacerme reír un rato y bueno más o menos lo logró se puede decir que me hizo desconectar un poco del tema, pero en el momento que colgó me quede de nuevo yo y mis pensamientos, me metí en la bañera quedando ahí durante un par de horas sin poder dejar de llorar, joder hacía muchísimo que no lloraba tanto, cuando salí de la bañera fui a mi habitación, saqué un vestido poniéndomelo y los tacones, iba a dar una vuelta por ahí sola así tendría tiempo para pensar en todo, me coloqué las gafas de sol y baje en mi coche al centro de la ciudad.
Andaba distraida mirando escaparates, me pare enfrente de un vestido precioso de Dior, miré el precio, la hostia como podía ser así de caro.
Unas manos se colocaron en mis costados apretando el hueso de mi cadera con sus manos - Hostia, una Diosa – Me giré asustada y me encontré con los ojos de Toxic, los cuales se quedaron mirando los míos fijamente, la verdad es que era un chico bastante llamativo, se podía decir que había llegado a la ciudad pisando fuerte, pero a mi no me atraía, creo que era la única persona de la ciudad que no se sentía llamada a acostarse con él, es cierto que estaba para darle un meneo, pero yo no tenía el cuerpo para nada.
Miré a mis lados asomándome sin apartarme de Toxic - ¿Dónde, dónde? – Pregunté para seguirle la broma.
Se acercó a mi oído - Tú, tú – Río, dí un salto hacía atrás ante la forma en la que me había susurrado y sonreí, no era mi sonrisa sincera, no era la sonrisa de siempre, era simplemente una sonrisa más, hacia mucho tiempo que no lograba ver la sonrisa que iluminaba mi cara, pero esa solo la había podido sacar Tom en estos días juntos y en contadas ocasiones
- Hoy ando un poco espesa la verdad – Comencé a andar con Toxic a mi lado calle arriba, Toxic me contaba que éramos el trio despollado “Puntis, él y yo “ – Toxic ¿Te puedo preguntar una cosa? – El me miró asintiendo, entre él y yo no había secretos me imagino que confiaba en mi, sabía que todo lo que me contara era confidencial solo lo sabríamos el y yo, además yo era la única que lo entendía y le decía las cosas tal y como las pensaba de su circulo de amigas- ¿Con quién trabajabas antes? – Lo malo de Alemania, eran las diferentes bandas que existían, se había convertido en una ciudad corrupta y en cada barrio había una banda, en la que se manejaba todo tipo de trapicheos, cocaina, armas, mujeres…
- No puedo desvelarlo princesa – A mí solo me importaba una cosa, me daba igual con quien trabajase, incluso si él tenía su propia banda pero no quería que hubiese trabajado para Ghetto, era lo único que pedía, suspiré.
- Júrame que no trabajabas para Ghetto, así me quedo tranquila – Toxic me agarró por los brazos mirándome a los ojos, a pesar de llevar unas amplias gafas de sol que ocultaban mi cara y mis ojos consumidos por las orejas y las lágrimas.
- No nena, nunca trabajé para él – Suspiré aliviada, era un paso importante que no trabajase para Ghetto y la verdad me hacia sentirme mejor estando a su lado - ¿Le tienes miedo a Ghetto sirena?
- Tengo miedo a que me vuelva a hundir – Se me olvidó decir más de lo que estaba, pero eso no se lo quería contar a Toxic y no por falta de ganas sino porque a pesar de que mi hermano Bill me había dicho que no había sido un sueño, seguía convenciéndome a mi misma de que lo había sido y contárselo a Toxic sería reconocer que si que había pasado…
Me apretó los brazos y me dió un beso en la frente – Sabes que aquí hay personas que te quieren y te defenderemos a capa y espada, no dejaré que nadie te hunda – Pasé mis brazos por su nuca abrazándolo fuertemente apoyando mi cabeza en su hombro. – Me gusta verte aquí de nuevo, me gusta mucho hablar de nuevo contigo.
Suspiré en el abrazo separándome lentamente de él, no podía más y volví a ponerme a llorar, suerte que mis gafas ocultaron las lágrimas y fui lo suficiente avispada que antes de que Toxic me viera así, me despedí de él con dos besos, sin decirle mucho más, corriendo hacia mi coche el cual conducí hasta la puerta de mi casa.
Cuando entré tiré el bolso en la cómoda de la entrada yendo hacia el salón, me senté en el sofá mirando la pantalla de la televisión en negro, me quité las gafas lentamente y las deje encima de la mesita, no dejaba de darle vueltas a la cabeza ¿Qué se supone que tenía que hacer? ¿Cómo tenía que tratar a mi hermano? ¿Qué pasaría si lo veía de nuevo? Seguro que quería volverlo a besar, seguro que quería que sus manos me tocasen, me dí un golpe en la frente “Estúpida” “Estúpida”. Me levanté del sofá hacia a la chimenea y con mucho cuidado puse la leña, la encendí, volví al sofá de nuevo, agarré el mando de la tele, la encendí pasándome una manta por los hombros, viendo la de Ghost… En el minuto uno ya estaba llorando… ¿Por qué? ¿Por qué de mi hermano? Con todos los hombres que hay en Alemania ¿Por qué él?
Me sonó el móvil, me coloqué bien la manta por los hombros y fui al bolso, busque en él mi teléfono, muchas veces pensaba que llevaba cosas en el bolso innecesarias que solo hacian que no encontrase lo debido, agarré el móvil tras encontrarlo volviendo al sofá, un sms… de… mi… hermano…
“Hermanita ¿Qué tal?” – Me quedé blanca… Tenía que hacer como si no hubiera pasado nada, y volví a repetirme un millon de veces más que sólo había sido un sueño, un sueño, un sueño… Contesté al sms entre lágrimas.
“Llevo un día ñoño” – Fue lo único que le pude decir, no le mentía llevaba un día horrible, pero no le decía del todo la verdad, no podía decirle que era por él, que era porque seguía pensado que entre nosotros había pasado algo maravilloso aquella noche… Tan solo dije lo que creí que debía decir.
“¿Quieres algo?” – Me convulsioné en un sollozo hacia delante, sí, lo quería a él,
pero eso no iba a ser posible, así que miré la hora, no iba a salir de casa y me apetecía muchisimo helado… Pero ¿Sería capaz de traerme mi hermano helado de chocolate a casa?...
“Me apetece muchísimo helado de chocolate” – No hubo contestación, así que me imaginé que no vendría… Que se había pensado que mejor no vernos, que seguramente para él también era violento. Los hermanos no se acuestan Heidi… Me repetía mientras veía la película, jamás se acuestan… Los hermanos sólo son hermanos… Y más, si son como Tom y yo…
Pov Tom:
Miré el último sms y jugué con el móvil entre mis manos girándolo, hasta que lo dejé colgando sujetado por dos de mis dedos. ¿Ahora qué? Si le compraba el helado eso significaría ir a llevárselo a su casa, estar bajo el mismo techo con ella, los dos solos... Tragué saliva y guardé el móvil en el bolsillo de mi pantalón y me levanté del sofá. De perdidos al río, no he sido capaz ni de estar dos dias pensándomelo como le dije qué iba a hacer y ¿me va a preocupar el hecho de quedarme solo en su casa con ella? Reí irónicamente, y caminé hacia la puerta de mi casa, ya total, me tiraría al mar, que fuera lo que tenía que ser y punto, abrí la puerta y salí dirigiéndome al coche mientras funcía el ceño.
No tenía ni idea de cómo comportarme.
Bueno, decir que no tenía ni idea era quedarme corto, MUY corto, aparte de no saber cómo comportarme no sabía ni cómo mirarla, ni qué decirle, ni si tenía que nombrar el tema, si lo sacaría ella...
Subí al coche resoplando, me abroché el cinturón y arranqué el coche.
¿Y si me preguntaba por qué al final no me había ido? ¿Qué le contestaría?
'Nada hermanita, esque no soy capaz de irme después de lo que pasó, es como si necesitara verte'. Entrecerré los ojos, primero me corto la lengua y se la doy de comer a mis perros. Mejor pensar en otra cosa ¿no?
¿De qué me había pedido el helado? Ah sí, de chocolate, sonreí girando en la rotonda, conduciendo hacia la otra punta de la ciudad, sabía que mi hermana tenía complejo con aquél helado y que casi nunca lo compraba porque le quedaba a tomar por culo a la derecha, pero bueno un día es un día, además que la puta heladería era cara de cojones, aparqué el coche en doble fila delante de la heladería, dejando los intermitentes puestos y entré en ese sitio.
Pedí el helado y dí directamente la tarjeta, si pagaba en efectivo me iba a cagar en la madre que los parió, aunque por un momento pensé en irme sin pagar, pero me dio pereza tener que salir corriendo.
Subí de nuevo a mi coche y lo arranqué conduciendo hacia su casa, aunque tenía pensado picarle al timbre, dejar el helado e irme, no pensaba hacerlo.
Aparqué el coche y me bajé caminando hacia su casa, me paré en la entrada y cogí aire, me comportaría normal, como si nada hubiese pasado, no tocaría el tema si ella no lo hacía, si tenía el dia ñoño mejor no empeorárselo, bastante llorona se pone mi hermana cuando tiene estos días, como para añadirle algo más.
Piqué al timbre y esperé, cuando abrió la puerta me sorprendí.
¿Se había muerto alguien y no me había enterado? Menuda cara que traía la pobre.
Pov Heidi:
Estaba inmersa en la película el diario de Noah, llorando como si hubieran matado a alguien de mi familia, cuando sonó el timbre, me quité las lágrimas pasándome el antebrazo por los ojos, saqué un pañuelo limpio y me soné, ¿Quién sería? No esperaba a nadie y tampoco es que quisiera ver a nadie, tan solo quería llorar y más llorar viendo mis deprimentes películas de amor, maldiciéndome por ser tan sumamente gilipollas… Me puse la manta por encima de los hombros a pesar de estar con la chimenea encendida me moría de frío, fuera tendríamos que estar a bajo cero cosa muy probable en Alemania, me levanté arrastrando los pies hasta la puerta de entrada mirándome antes en el espejo del recibidor mis pintas desastrosas, si había algo antiestético en esa casa estaba claro era yo, soplé esperando que la persona que hubiera detrás de la puerta fuera algún niño o el cartero o también podría ser un asesino en serie y que me asesinara, de todas las opciones la que más me gustaba era la tercera, aun así hice de tripas corazón y abrí la puerta…
Mis ojos se abrieron de par en par, mi boca más de lo mismo, no esperaba a nadie pero a él mucho menos ¿Qué…? Primero me fije en su cara, tenía un lado del cuello un poco hinchado de un color morado que daba miedo ¿Qué le había pasado? Preferí no preguntar, bajé la mirada hacia sus manos las cuales también estaban algo hinchadas y con los nudillos desgastados y algo rojos, pero… cuando iba a abrir la boca para preguntarle mis ojos se fijaron que llevaba una bolsa entre sus manos, una bolsa de la heladería más cara de la ciudad, me sorprendió, me sorprendió mucho no solo que estuviera en mi casa, sino que me hubiera traído lo que le había pedido y no solo con eso sino que en vez de haber ido a cualquier heladería normal, se había movilizado para traerme el mejor helado de chocolate de la ciudad, el que sabía que más me gustaba… Seré imbécil, una sonrisa tontorrona salió de mis labios sin poder evitarlo… Tom, mi hermano me hizo un gesto y yo me aparté de la puerta dejándole espacio para pasar.
- Si pasa, pasa no te mueras del frío – Cerré la puerta una vez Tom había entrado en la casa, dirección directa hacia el sofá, no se preocupó de nada, no parecía nervioso estando a mi lado, era como si lo ocurrido… Negué con la cabeza, si él iba a pensar que no había ocurrido nada yo también lo haría, hermanos Heidi solo hermanos, me repetí mientras iba al salón.
Mi hermano se frotaba las manos intentando entrar en calor – Tengo las manos congeladas – Me acerqué al sofá cogiendo la bolsa de los helados del suelo, si seguía ahí seguramente se derretiría antes de lo esperado, llevé la bolsa a la cocina. Aun no estaba preparada para estar con mi hermano y tenía que parecer lo más natural a pesar de que mi cara mostraba que de natural nada, estaba jodida… ¿Y si mi hermano tras verme la cara había preferido no hablar del asunto?
Entré en la cocina – Pon las manos enfrente de la chimenea así se te calientan – Le grité desde la cocina, saqué el helado de la bolsa relamiéndome los labios, abrí la tapa que cubría el helado pasando un dedo por encima llevándomelo a la boca, soltando un pequeño sonido de placer al notar el frío tacto del chocolate helado en mi paladar – Mmmm dios voy a cebarme hoy… - Saqué dos cucharas del primer cajón de la cocina.
- No te quiero escuchar luego que estás gorda ¿eh? – Reí, aunque la presencia de mi hermano me hacía no dejar de darle vueltas al asunto, aunque me hacía tener claro que lo quería de esa forma prohibida, en el fondo me alegraba que estuviera allí, que no se hubiera separado de mí, que siguiera siendo mi hermano… Aunque la idea de que se arrepentía seguía sonando en mi cabeza, haciendo que el órgano de mi corazón se hiciera más pequeño de lo que ya de por si era, si se arrepentía… Diós, no sabría como reaccionaría yo si se arrepentía. Tienes que actuar normal Heidi, lo de ayer fue un sueño, solo un sueño, los hermanos no se acuestan, conté hasta 10 repitiéndome esa idea en la cabeza. - ¿Qué película veías?
Salí de la cocina hundiendo una de las cucharas en el helado llevándomela a la boca en segundos, relamiendo después la cuchara por los lados, mi hermano no me miró cuando escuchó mis pasos al salir de la cocina, no me sonrío, ni si quiera hizo amago de doblar la cabeza y estampar sus grandes ojos color miel en los míos, hermanos Heidi… Sólo hermanos - El diario de Noah y no me dará tiempo a engordar mañana curro todo el día y solo tengo media hora para comer – Empezaba de nuevo a currar, en una serie de televisión bastante mala pero que me vendría genial para despejarme, no iba a buscar trabajo en la ciudad, ni si quiera sabía cuanto tiempo más iba a quedarme o si al final la presión podría tanto conmigo que acabaría desapareciendo.
- Bueno esta película sí que es algo real, pero igual de tostón – Seguía mirando la película ¿Tanto le interesaba? Pero si mi hermano odiaba las películas de amor, el simple hecho de hablarle de una película de amor ya le hacía poner muecas de asco repetitivas diciendo que eso eran invenciones.
Me senté en el sofá al lado de mi hermano, pero manteniendo las distancias prudentes para no sentirme muy tentada hacer algo que no debía, dios podía olerle desde esa distancia… El mismo olor que me había embriagado la noche anterior, ese olor que se había pegado a mi piel, cogí aire por la boca evitando así respirar por la nariz - Después tenia preparada titanic ¿quieres una cuchara? te he traído una.
Alargó la mano sin quitar la mirada de la puta televisión, le dí la cuchara, vale, me estaban entrando ganas de llorar, Heidi contrólate, contrólate delante de él no… Volví a coger aire con la boca – ¿Todavía lloras cuando el otro se congela? – Preguntó tan normal, parecía que no le preocupaba nada, aunque algo me decía que me estaba ocultando algo y sino me miraba a los ojos no podría descifrar lo que era.
Hundí la cuchara en el helado colmándola bien mirando el chocolate, vale, una lágrima rebelde se escurría por me mejilla la cual rápidamente aparté con mi muñeca antes de que Tom se diera cuenta ¿Pero cómo se iba a dar cuenta si ni me miraba? - Claro que lloro cuando se congela y después tenía Otoño en Nueva York, bua estoy horrible – Me metí toda la cuchara en la boca dejandola sobre mi lengua haciendo que el helado se fundiera por el calor corporal de mi lengua, cuando dicen que el chocolate ayuda en momentos de depresión tienen toda la razón del mundo, ayuda muchisimo y más a mi que ese chocolate me volvía adicta…
- Esa ya no la he visto – Suspire, noté como Tom movía un poco su cabeza mirándome de reojo ¿Tenía miedo a mirarme? Joder ya sé que estaba horrorosa, que era la mujer antimorbo del momento, y para colmo llevaba las gafas de vista puestas ¿Qué más se podía pedir? Bueno podría ser peor, podría salirme un grano del tamaño de mi dedo gordo, bua eso sería ya demasiado terrible… En definitiva mi hermano no me miraba porque estaba feísima… ¿Y si ya no le gustaba? NO!! Joder que había sido un sueño - Tampoco estás tan horrible.
Me quedé unos segundos traspuesta intentando buscarle segundas intenciones en esa frase, más quisiera yo que fuera con segundas intenciones era simplemente mi hermano, no quería que me pusiera mal por mi físico, como cualquier hermano, saqué la cuchara de mi boca lentamente y alcé una ceja - Llevo las gafas puestas, añadiendo que tengo los ojos rojos de llorar – Yo misma me había mirado en el espejo y me había visto la cara de muerta que llevaba que ni el maquillaje habría logrado ocultar.
Puso los ojos en blanco, que adorable estaba con esa cara - No estás tan horrible, eres una exagerada – Que eso te lo dijera tu hermano mayor no reconfortaba mucho, la verdad, y más aun si había huido de tí tras pasar una noche en la que la sangre había importado más bien poco, vale ahora me venían pensamientos de adolescente hormonada, joder - Creía que te encontraría en las últimas – Metió su cuchara en el helado sin mirarme… Como dolía que no me mirase…
- Pues en las ultimas estoy, si parece que esté enferma – Hundí la cuchara en el helado, pasándole el tarro a mi hermano, mirando una escena que era preciosa, como me gustaban los besos debajo de la lluvia y yo nunca había tenido un beso así, un abrazo así, sollocé mirando la escena levantando un poco mis hombros – Mira que escena más bonita.
- Sí, un beso bajo la lluvia – Mi hermano seguía comiendo helado - Qué cosas – No lo entendía, parecía que le gustaba la pelicula pues no apartaba la mirada de la tele y soltaba un comentario como ese ¿Alguien me explicaba algo? Porque me sentía perdida en ese momento, aunque la verdad es que llevaba perdida desde el momento en el que mi hermano había entrado en mi casa con mi helado preferido…
- Hombres, no entendéis estas cosas – Me acerqué a la mesa sacando otro pañuelo sonándome de nuevo, pasándomelo después por las mejillas las cuales estaban empapadas de pequeñas lágrimas – Es precioso – Joder ni el día mas lluvioso de Alemania echaba tanta agua como estaba echando yo en ese día, puto día, putos recuerdos, NO!! Un sueño Heidi joder, un sueño!!!
- Podrían poner sexo, así disfrutábamos los dos de la película – Miré a mi hermano negando, tenía la cuchara en la boca y hablaba como podía, era una imagen graciosa, en la cual si hubiera sido cualquier otro día seguramente le hubiera soltado alguna de mis barbaridades o simplemente me hubiera reido de su cara, pero ese día no estaba para reir, ni para sonreír, ese día no estaba para nada, mentiría si dijera que no me gustaba que mi hermano estuviera ahí conmigo porque me encantaba del modo masoquista que era, sabía que lo mejor es que se fuera o que no hubiera venido, pero lo necesitaba… Aunque dolía ver que él no estaba afectado tanto como yo o lo fingía muy bien…
- Pero es que hoy ando con pelis de amor, otro dia tocara de sexo – No se me ocurría otra cosa que decir, ¿He dicho ya que odiaba ese día? Creo que sí, pero no esta de más repetirlo. Saqué la cuchara del helado con cuidado de no acercarme mucho a Tom, chocolate a mi cuerpo le iba a venir genial, no solo le iba a sentar genial si no que cuando se fuera Tom pensaba atracar la nevera debido a la ansiedad que estaba recorriendo cada vena de mi cuerpo.
Mi hermano cogió el bote de helado dejándolo en la mesa en el momento que saqué la cuchara, me estaba dejando claro que no quería que me aproximara a él lo más minimo, ¿Le daba asco? Incluso yo me estaba empezando a dar asco, más ansiedad, más helado, necesitaba más comida… - Verdad, recordemos que tienes el día – Se cruzo de brazos - ¿Tienes la regla o qué?
Claro Tom tengo la regla, seguro que es eso, no es que ayer me acostara contigo no, es que tengo la regla, ¿estaba de broma? Sí, no podía ser normal que pensara que estaba de broma, no mentía seguro que estaba vacilándome, aun así ni borderías me apetecía decir… - No, no tengo la regla por lo menos no hasta dentro de unos dias – Fue lo único que dije manteniendo la calma, me relamí las comisuras de mis labios apartando el chocolate, chupando la cuchara. Estaba claro que a Tom no le podía decir porque estaba así, no podía decirle lo que me pasaba, el miedo atroz que estaba sintiendo al sentir todas esas sensaciones dentro de mi debido a los sentimientos que había despertado mi hermano en todo mi cuerpo, no podía decirle lo mucho que quería que me besase de nuevo, que me tocara, que me hiciera suya, que… Tenía que buscar una excusa a mi estado, una excusa creíble - Nosé, debe ser el frio o que ando mimosa hoy – Si eso era una excusa creíble que venga Dios si existe y que lo vea, bah incluso la voz que puse no sonaba nada sincera, pero sabía que mi hermano no iba a poner pega alguna, me creería, se haría el loco, cualquier cosa menos contradecirme, él no quería tocar el tema de mi sueño, yo tampoco lo haría.
Tom se movió un poco en el asiento girándose levemente hasta quedar bastante cerca de mi, hacía menos de 10 minutos que había estado alejado, intentando no acercarse… Bueno los dos habíamos estado guardando las distancias, suspiré cuando de pronto noté la cabeza de mi hermano apoyada en mi hombro, mi cuerpo se tensó en ese mismo instante - O que eres rara – Río, lo que provoco que yo sonriera volviendo a comer helado, no pensando en nada, dejando por un momento la mente en blanco, respirando fuertemente el embriagador aroma de mi hermano perdiéndome por unos segundos en él.
- Asi que soy rarita eh bueno eso tendrá su parte buena - Cerré los ojos, volviéndolos a abrir lentamente - ¿Estás cómodo? – Estaba rara teniendo a mi hermano tan cerca, mi cuerpo me estaba pidiendo a gritos que hiciera una aproximación, que nos acercáramos más que el contacto de su cabeza y mi hombro no era suficiente, unos gritos que me iban a hacer ponerme a llorar de nuevo, tenía que aguantar, respira… Respira…
- Sí, grácias por preocuparte. -
- De nada hombre es un placer – Coloqué la manta por encima de los dos para que no pasase frío, y es que mi hermano cuando pasaba frío se ponía malo enseguida y aunque estuviera la chimenea encendida aun así seguramente no habría entrado en calor - ¿Algo más? – Miré el helado pensando bien en lo que había dicho, esa pregunta no tendría que haberla formulado – Bua me encanta el helado –.
- Va te he traido el helado – Moví un poco mi cabeza hacia delante para mirar sus gestos, estaba sonriendo con su preciosa sonrisa de niño malo - Y no peso, además de que te hago compañía ¿qué más quieres? - ¿Que qué más quería? Joder, joder… Esa pregunta tampoco debió de haberla dicho, diós, respira, respira, ¿Que qué más quería? Pues que más podía querer ¿Un beso? ¿Un abrazo? ¿Qué me hiciera el amor hasta quedar exhausta en la cama? Respira… Respira…
- Eso es cierto, se agradece muchísimo – Me incliné cogiendo el helado de nuevo entre mis manos volviendo a comer, la pregunta de mi hermano me había causado más ansiedad de la que ya tenía de por si… - Y eso que no pesas es discutible…
Mi hermano quitó la cabeza de mi hombro, vale, le había sentado mal lo que le había dicho, yo no quería que la quitase, si pero no, quería que la quitase porque mi cuerpo me pedía más y no quería porque estaba tan a gusto con su cabeza apoyada ahí, vuelta a las ganas de llorar, eso sería lo más cerca que estaría de mi hermano a partir de ahora, simples roces, nada de aproximaciones, no sabía qué es lo que le pasaba a él en la cabeza y mira que era buena sabiendo sus pensamientos y adivinar cada gesto que tenía, pero estaba colapsada además que si me había mirado habían sido dos veces contadas de reojo evitando mis ojos en todo momento.
Me levanté del sofá, notando la mirada de mi hermano en mi espalda siguiendo mis movimientos, en el momento que le había dado la espalda a mi hermano había vuelto a ponerme a llorar silenciosamente, abrí uno de los armarios del salón entre lágrimas, tenían que estar por ahí las había escondido para que mis primas pequeñas y los hijos de mis amigas no se las comieran en sus días de visita, por lo menos antes de irme estaba ahí, y exacto ahí estaba mi bolsa de chucherías intacta, ositos y nubes de azúcar, que venían genial para mi estado de ánimo. Antes de volver al sofá avivé un poco el fuego para que no dejara de dar calor y de paso secara las lágrimas de mi cara, no iba a volver al asiento hasta que no hubieran cesado, apreté los ojos con fuerza y una vez convencida de que podía volver a hacer frente a mi hermano, me senté de nuevo a su lado tendiéndole la bolsa de chuches de la cual me robó un osito.
- ¿Sabes? deberías de buscarte un hombre como Papi… -
Apreté los labios y saqué de la bolsa de chucherías dos nubes levantándome de nuevo del sofá llorando, yo no quería un hombre como Papi, yo no quería a ningún hombre que no fuera él ¿Tan difícil era verlo? No podía más, no podía estar más cerca de él, no podía pensar que lo que había pasado había sido un sueño, ¿Por qué era tan difícil? ¿Por qué de mi hermano? No dejaba de hacerme la misma pregunta una y otra vez, un sueño Heidi, lo que pasó con tu hermano solo fue un sueño, te lo imaginaste, algo tan sumamente perfecto no podía pasarme a mí, eso solo pasaba en las películas que estaba viendo, a mí no, yo no tenía esa suerte de una princesa de cuento de hadas. Me senté enfrente de la chimenea dándole la espalda a mi hermano perdiéndome en las llamas anaranjadas del fuego, agarré un palo de metal y enganché la nube al principio de este colocándolo encima del fuego viendo como la nube cambiaba de rosa a un color más ennegrecido, una idea se me vino en ese momento a la cabeza… Saqué la nube del fuego soplándola un poco.
- Alomejor me compro una casa en Italia – Susurré. Italia… Mi hermosa Italia, el lugar al que siempre había querido viajar, Venecia, Roma, Toscana…
- ¿Italia? – Escuché a mi espalda - Es un bonito sitio .
Agarré un trozo de nube con los dedos pringandome un poco llevándomelo a los labios – Claro así puedo ir siempre que quiera… - Lo que de verdad quería decir era algo así como “así podré huir siempre que quiera” o “así me mudaré definitivamente”… Pero había algo de tensión en el ambiente, yo estaba rara y él tampoco es que estuviera en su salsa…
- Claro, ya me la enseñarás algún dia, cuando me invites – Tensión y mas tensión, mi hermano se había dado cuenta de lo que quería decir, estaba casi al cien por cien segura de ello.
- No sé, es un proyecto, además, yo tengo pinta de italiana – Reí falsamente ante mi comentario intentando rebajar el ambiente que se había formado en aquella habitación, para después volver a suspirar, agarré un trozo más de nube, las lágrimas se me habían cortado por lo menos, pero la tristeza seguía ahí dentro, recordándome en cada momento como me había sentido hacia escasas horas, como el fuego vivo y ardiente…
- Yo tengo una casa escondida en una esquina del mundo – Me chupé los dedos dulces por el azúcar que me había dejado la nube en ellos - No he llevado a nadie allí.
Por primera vez en toda la noche me giré para verle la cara, estaba comiendose una nube quemándola con su mechero fijando su mirada en la chuchería - ¿Así? No tenía ni idea ¿Dónde? O ¿Es un secreto?
- En Finlandia – Sonrío y yo le devolví la sonrisa, sincera la cual solo él podía sacar, esa sonrisa que me contagiaba al verle la suya - Tranquilo, sin nadie conocido – Suspiró desde lo más profundo de él – Un paraiso.
Me acosté en el suelo apoyando el codo en él y la cabeza en mi mano mirando de nuevo el fuego, su paraiso, el lugar donde Tom se encontraba a gusto, ahí es donde seguramente habrá estado en los días que no pasaba por la ciudad, jamás me había contado nada sobre Finlandia y la casa que tenía allí, tampoco es que yo se lo hubiera preguntado, además su “trabajo” era duro por lo que seguramente por eso busco un lugar así apartado de todo… - Me lo imagino, tu escondite y el lugar donde escabullirte, yo quiero algo así un lugar donde estar tranquila.
- Pues búscalo, será por lugares – Se escuchó su risa, su preciosa risa que resonó en el salón por encima de la película, su risa la cual me puso el vello de punta - Te pierdes sola, tranquila…
Miré al suelo pensativa, terminándome el último trozo de nube, Toscana sería donde iría y de pronto lo que pensaba lo dije en alto - Si lo miraré, mi escondite... No sé sigo pensando que eleigiria algo asi como la Toscana que tuviera mucho verde y playa – Tom se quedó callado escuchándome - Puede que mañana haga un viaje por allí haber si encuentro algo que me guste. – Me quedé en silencio escuchando la respiración de Tom y la mía junto con el diálogo que sonaba en la tele de la película… Sonará gracioso pero hacía tan buena sincronización su forma de respirar junto a la mía que podía sonar a melodía.
- Ya me contarás. -
Asentí dejando claro que seguro que se lo contaba, me quité las gafas dejándolas en un lado del suelo, y me tumbé boca arriba pasando mis manos por mi nuca mirando al techo, ahora no dejaba de pensar en Toscana y en imaginarme como será perderme por sus playas o su verde, me imaginaba lejos de la presión, lejos de todo lo que rodeaba la ciudad, lejos de…de Tom… No, no quería estar lejos de él… No otra vez no… - No sé me imagino, que todos necesitamos nuestro sitio para poder sentirnos aislados y poder pensar tranquilamente sin que nadie te mire ni te conozca – Pensaba en alto compartiendo cada pensamiento con mi hermano, sin vergüenza, sin temor, simplemente dejando que mi cabeza hablara por si sola…
- Corrígeme si me equivoco – Noté a Tom mirándome fijamente, por primera vez en toda la noche desde que habia llegado a mi casa, me miraba y yo me estaba poniendo nerviosa, me iba ha hacer una pregunta a la cual yo no iba a saber responder, tenía que mantenerme fría, recordar que era mi hermano, que no podía joder la situación, que aunque doliese tenía que seguir así… O yo me acabaría volviendo loca por él y entonces si que acabaría todo mal, yo me iría y no volvería a avisar a nadie - ¿ Qué tienes en la cabeza qué te incomoda? – Y la hizo, hizo la pregunta…
¿Cómo contestarle?¿Cómo decirle que lo que me incomodaba era que no dijera nada sobre lo que había pasado?¿Cómo decirle que no era incomodidad sino deseo? ¿Cómo explicarle que lo amaba? ¿Cómo? ¿Cómo? No podía simplemente no podía contestarle, no podía presionar más la situación de lo que ya estaba presionada de por sí, ¿Quería decírselo? Claro que quería decirle todo lo que sentía mi interior, claro que quería compartir con él cada pulsación que solo me proporcionaba mi hermano, claro que quería gritar a los cuatro vientos si hacia falta que mi hermano era la persona que me había devuelto el corazón, claro que quería… Pero no… Simplemente no se podía… Y no se podía porque yo ya me había engañado, yo misma me había autoconvencido de que no podía pasar nada y que solo había sido un sueño, a pesar de que Macky me había dicho que si, a pesar de que mi cuerpo me decía que si había sucedido, yo misma me lo había negado, yo misma me estaba poniendo una coraza, yo misma me metía en la jaula y no estaba segura si quería salir, no estaba segura de nada, mi cuerpo temblaba y él estaba esperando una respuesta, una respuesta sincera, pero yo… Yo no podía ser sincera por primera vez solo le podía decir la verdad a cachos, no mentirle porque nunca le mentiría pero no le podía contar toda la verdad…
- No me incomoda a mí... – Fue lo único que logré decir, mi cabeza no reaccionaba, no me dejaba buscar una cosa lógica, aunque no me incomodaba a mí, incomodaba a mi corazón, a mi cabeza, a mi respiración, a mi forma de sentir, a mi imaginación, le incomoda también a él…
- Explícate – Sonó tan tajante que incluso me dió miedo, me mordí el labio con nerviosismo, él seguía mirandome y yo… Yo no podía hacerle frente, si le hacía frente no sería capaz, y ya la había cagado una vez diciéndole que si que me gustaba, esta vez no podía volverla a cagar, no podía poner más distancia entre mi hermano y yo, él era mi familia, mi amigo, mi consejero, él lo era todo… No podía ponerle en el aprieto de sentirse mal por mis sentimientos, los cuales seguro que diría que no son reales…
- Que a mi no me incomoda... no sé... -
- El qué – Era tan seco que no iba a poder más, un nudo se formo en la boca de mi estómago, incluso noté como mis manos se aferraban en un puño, no aparté la vista del techo desde ahí era más fácil hacerle frente a sus preguntas, sin chocarme con su mirada, sin tenerme que enfrentar a él…
- ¿Mh? - Suspiré y mi cabeza buscó la mentira más piadosa que encontró para salir del paso - Nada... No me incomoda nada, bueno si las típicas tonterías como que se centren en su mundo, que sean bordes la gran mayoria, que no haya humildad... Eso me incomoda bueno mejor dicho me pone de mala leche.. - ¿Había sonado convincente? Para mi sí, era actriz no se me daba mal las mentiras piadosas, además no era ninguna mentira, me ponía de mala leche que la gente estuviera viviendo en su mundo de yupi sin pensar en su alrededor, que fueran muchos bordes por pertenecer a una banda y que nadie se preocupase por nadie.. Pero eso no era cierto aunque me preocupase lo que de verdad me preocupaba era Tom y lo que yo sentía y el miedo que tenía a que por culpa de mis sentimientos todo se jodiera…
- Estás rara… - Diós si que lo estaba, muy rara… Y cada vez más y más… No lo soportaba notaba mi pequeño corazón encogerse, y dolía joder dolía negar algo que sientes con toda tu piel, duele encerrarlo, si fuera otro podría decirlo sin problemas, pero es que Tom no es otro, no es un chico corriente, no es un chico al que puedas dejar de ver de la noche a la mañana, no es un chico normal al que puedes decirle todos tus sentimientos sin pensar las consecuencias tirandote al río… Tom es mi hermano.. MI HERMANO…
- No estoy rara estoy sensiblona y mimosa que me pasa cada mil años el estar asi – Bien las ganas de llorar volvían ahora que las había podido controlar…
Suspiró y dejó de mirarme pues ya no notaba su mirada en mí, ya no notaba que buscaba una explicación coherente a mi estado de ánimo, ya no… Pero seguía doliendo - Si quieres te dejo sola. -
Miedo… Vuelta el miedo, los ojos volvieron a empañárseme de una fina capa de agua, levantándome del suelo de golpe colocándome de rodillas mirando para él, tenía miedo, miedo a que se fuera y no volver a verlo, miedo a que esa fuera la última vez que hablábamos, miedo a que mis sentimientos no cambiasen, miedo a que todo fuera a mal, miedo a que él no sintiera lo mismo, miedo a su arrepentimiento, miedo a que ya no le gustase, miedo a que no me viera como una mujer, miedo a que solo me viese como su hermana, miedo mucho miedo… No quería estar con nadie ese día tan solo con él… Él solo él… Nadie más podía estar en mi casa que no fuera él, nadie más quería que compartiese ese día horrible que no fuera con él…
- No… - Susurré casi inaudible… No podía decir nada más no me salían palabras, no me salía nada, quería llorar, patalear, gritar, quería romper, quería morirme… Odiaba mis sentimientos, siempre igual, siempre me tenía que enamorar de la persona que no iba a corresponderme, es que porqué, porqué era tan difícil ser feliz…
Mi hermano sopló mirando al techo, estaba siendo egoísta dejándole ahí, dejándole compartir mi día horrible, era mi culpa y le estaba haciendo compartirla conmigo, agaché la mirada de nuevo al suelo llorando - Pero si tienes prisa... – No le iba a dejar seguir viviendo mi tortura conmigo, no era justo.
- Heidi estoy aquí… Sea lo que sea que te pase pórtate igual que siempre conmigo porque ¡no me gusta nada todo esto!
- Pero si no he hecho nada… - ¿Cómo que no había? Enamorarme de mi hermano, eso había hecho, pasar una línea prohibida, dicen que cuando pruebas la carne humana te vuelves adicta a ella, y lo que me pasaba a mi con mi hermano era peor que el canivalismo, me había vuelto en una noche adicta a sus caricias... Si tenían que encerrar a alguien en una jaula de cristal era a mí, pues tuve la oportunidad de pararlo en mis manos y yo había seguido… Y había seguido porque mi hermano hacía que me sintiera tan viva como hacía tiempo que nadie me hacía sentir… Había echado a la gente de la ciudad de menos, había añorado los abrazos de Puntis, de Duul, de Papi, de Toxic, de mi hermano Bill, había sufrido la separación de ellos llevandome cada recuerdo conmigo cuando huí… Pero si había algo, si había algo que había echado de menos en todo ese tiempo fuera había sido a él, a mi hermano y ahora después de toda una vida juntos me daba cuenta de porqué… Mi hermano mayor era mi mitad, la única persona capaz de hacerme feliz…
- Bien, muy bien – Se levantó del sofá de golpe enfadado – De perlas – Bordeó el sofá yendo hacia el recibidor dándome la espalda – Buenas noches Hei.
Me levanté del suelo otra vez corriendo con el corazón palpitando a una velocidad muy superior a la normal, debía de pararlo, tenía que pararlo, dí unos pasos hacia él, tenía que decirle la verdad, ser sincera contarle lo que me pasaba, pero me quedé quieta, como una estatua mirando como mi hermano se alejaba de mí, agaché la mirada al suelo - Buenas noches lilipu…
Pov Tom:
¡Aquello era el colmo! No sólo llevaba comportándose rara conmigo desde que había llegado, no sólo me había intentado cambiar el tema y decirme mentiras sobre lo que le pasaba, no sólo eso, ahora me dejaba irme, ¿qué pasaba con ella? ¿Por qué? No entiendo nada.
Golpeé la pared con la mano buena apretando los dientes.
- En realidad si que cambiaron las cosas, pero no por mí - Me giré a mirarla, a encararla, me lo iba a decir a la puta cara, lo iba a oir de su boca- ¿No quieres que sigamos como antes? - Ya estaba bien de tanta tontería, que lo dijera claramente. La ví levantar la cabeza, mirándome, podía observar en sus ojos una mezcla de sentimientos que me hizo sentir confuso a mí, ¿qué le pasaba por la cabeza?
- Yo no he dicho eso, y no quiero que cambie nada solo tengo un dia sensible... - Se giró y se cruzó de brazos. Solté el aire, claro, quería seguir igual y no era capaz de aguantarme al mirada, por eso me daba la espalda ¿verdad? Increíble vaya... Me apoyé en la pared, mirando para el suelo, no iba a nombrar el dia de ayer, no iba a hacerlo pero no podía callarme más tampoco, aunque aquello me dolía.
- No te volveré a tocar si es lo que te preocupa - Cogí aire, aquello sonaba peor dicho que pensado, sonaba mucho peor - Borra el día de ayer y ya está. -
Vale lo había dicho, si era eso lo que la molestaba lo enterraré todo, otra cosa no, pero sabía controlar mis sentimientos ante un rechazo, sabía y podía hacerlo. Si de eso dependía poder seguir teniendo a mi hermana, lo haría, aunque me doliese cada vez que estubiese con ella, cuando me contase como otro tío la tocaba, como quizás se ponía a salir con alguien... Joder, me estaba subiendo algo caliente por la garganta de pensarlo, no quiero eso, ¡no lo quiero!
La ví cerrar los ojos con fuerza, ¿por qué no parecía aliviada? - En verdad, sólo fue un sueño ¿no? Los hermanos no se acuestan entre ellos. -
¿Era eso? ¿Le daba tanto asco lo que habíamos hecho que se lo negaba a ella misma? Su cara era de dolor, como si estubiera rompiéndose por dentro, no la quería ver así, y aunque fuese a doler...
- Mierda... - Me froté los ojos cogiendo un poco de conciencia de lo que iba a decir - Sí, fue un sueño Heidi, un puto sueño... -
La vi asentir, y me dio la espalda por lo que no ví si se sintió aliviada, o qué... - Lo sé, me lo imaginaba - Comenzó a andar de nuevo hacia el salón - Anda vamos Lilipu, que seguro que ahora esta el helado derretido. -
Y ya está... Asi dejábamos atrás lo que habíamos hecho, y repito habíamos, por que no la entendía. Si se arrepentía tanto ahora, ¿por qué...? Me quedé quieto en la puerta, me iba a ir, después de preguntarle.
- Si no querías, ¿por qué me seguiste? - Y lo que más me extrañó fue que se giró mirándome, no supe describir su expresión, porque parecía tan extrañada como yo.
- ¿Crees que no quería? - ¿Que si lo creía? Le dí la espalda mirando la puerta, claro que lo creía, cada gesto suyo de esta tarde me lo había confirmado -
- No, no lo creo, lo sé. -
No oí nada, hubiese creido que se habría ido si no fuera porque la oía respirar, por debajo del ruido de mi propia respiración, pero de repente la escuché hablar, más cerca que antes.
- No me quito tus caricias de encima, las recuerdo una por una - ¿Qué? Y otro silencio - Deseo volver a besarte y... - Suspiró, espera espera, ¿QUÉ? - Quiero que me vuelvas a besar, pero tengo que autoengañarme... Todo ha sido un sueño porque no volverá a pasar. -
Me giré a mirarla con los ojos abierto, enserio, ¿Qué? ¿Qué acababa de decir? Que quería volver a besarme, que tenía mis caricias en su cabeza y que era un sueño por que no volvería a pasar, se contradecía. ¿Me estaba tomando el pelo? Fruncí el ceño cabreado.
- ¿Te estás quedando conmigo? ¡Dime la puta verdadera razón! Deja de inventarte cosas - Apreté los dientes, me estaba cansando de todo esto, se me escapaba de las manos esta situación y no sabía qué hacer. Quería respuestas, aclararme, y lo quería ¡ya!
Negó con la cabeza - No no me quedo contigo, no invento nada... - Se pasó una mano por los ojos, yo seguía sin entender nada asi que me mantuve en silencio - Ojalá pudiera decirte otra cosa, pero si es verdad que estás en mi cabeza sabrás que no miento.
- Eres imbécil perdida - Resoplé, tanto para llegar a esa conclusión - Creía que ahora verías todo de una manera diferente, como si algo se hubiera roto - Fruncí el ceño, decirlo todo de golpe era un alivio - Que no podrías ser igual. -
- No, eres mi hermano, y lo que me hace estar aquí. No podría ser diferente contigo, digamos que eres la persona que hace que yo aún tenga sentido.
Pero aun habían cosas que no me cuadraban - Pero sí lo has estado, te he notado rara todo el rato y no me vengas con gilipolleces porque no me las trago.
Silencio, no me contestó, y eso me irritó, pero me sentía liberado, al menos sabía que no se arrepentía y eso era un gran paso. La miré, ahora que lo pienso...
- ¿Vienes al salón conmigo? - Ella también me miraba, me iba a arriesgar, otra vez, por lo tanto negué con la cabeza a su petición y entrecerró los ojos, seguramente confundida - ¿ Por qué?
Me acerqué a ella quedando frente a frente - Los hermanos no se acuestan - Alzó un poco la cabeza para chocar su mirada con la mía
- Supuestamente -
- Yo no me acosté con mi hermana - La cogí por la barbilla para que alzara un poco más la cabeza - Me acosté con la mujer que deseaba, sin más.
Entrelazó su mano con la que tenía libre - Yo me acosté con el hombre que me volvió loca.-
- Ah, y si querías besarme, haberlo hecho, pedazo de estúpida -Me incliné cerrando los ojos y besé su labio de arriba a lo que ella me respondió besandome el labio de abajo.
- Ayer cuando te fuiste me dijiste que te ibas, asi que dí por sentado que no tenía derecho a volver a hacerlo. - Visto así, era de esperar que pensase eso, hasta yo lo pensaba, pero ya me demostré a mí mismo que quería seguir con esto, fuera lo que fuese, que quería ver en qué acababa todo, si seríamos simplemente un polvo casual, si llegaríamos a enamorarnos de verdad. Reseguí cada una de sus facciones con la vista, esto último...
Incliné de nuevo mi cara hacia la suya, y ella se puso de puntillas juntando nuestros labios. Me sentí bien besándola, como si siempre hubiera estado besando sus labios pero que aún le quedaran huecos a mi lengua por conocer en su boca, como si así deberiamos de haber acabado desde hace tiempo, a pesar de ser hermanos.
lunes, 15 de febrero de 2010
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