2.
Pov Tom
- No es broma – Dí un paso hacia la salida de la casa y la volví a mirar, esta vez, directamente a los ojos para hacerla ver que estaba hablando enserio, para que comprendiera el porqué de mi enfado tras su partida o mi forma de huir de la ciudad una vez se marchó - Te quiero, estoy enamorado de tí Rubia. – Y cerré la puerta tras decirle aquello.
Y desde que cerré la puerta había estado dando vueltas por la ciudad, maldiciéndome a mí mismo, ¿por qué lo dije? hacía ya bastante tiempo que había empezado a ver a mi hermana como a una mujer pero nunca le dije nada por el simple hecho de que era mi HERMANA, que compartíamos la misma sangre, aparte de que yo no era correspondido.
Paré en aquél callejón y le dí un golpe al volante con frustación. ¿Desde cuando era tan imbécil?
Me mordí el labio, tampoco esque pensara demasiado claramente cuando la tenía cerca y soy demasiado impulsivo como para controlarme, la cosa sería como reaccionaría ella mañana. Cogí el móvil marcando rápidamente el número de Macky no tenía ni idea de cómo le sentaría esto pero yo tenía que contárselo a alguien y sabía que me escucharía, pese a todo era mi hermano y en este momento sólo me apetecía hablar con él.
Sonaron 3 tonos de llamada, empezaba a ponerme de mal humor que no me lo cogiera, menuda mierda de hermano, qué poca preocupación, te llama tu hermano a las 6 de la mañana y no es capaz ni de coger el teléfono, mejor seguir durmiendo no? Se iba a cagar, mañana iba a ir hasta
su casa y le iba a pintar en la fachada 'Macky, el del culo como la bandera de Japón' ya verás como... Me interrumpió una voz al otro lado de la línea,
que sonaba bastante molesta y medio dormida.
- Quien quiera que sea lo bastante subnormal como para despertarme a las 6 de la mañana, espero que sea importante - Oí un bufido seguido de un bostezo y un par de maldiciones por lo bajo.
- Macky tio - Suspiré - He hecho una cosa que no sé si está bien, si está mal, ni qué hacer tío...
- ¿Vampire? - Su voz sonó preocupada, y no era para menos, no eran horas y por mi tono de voz se debía estar montando una pelicula que no se acercaría ni por asomo a la realidad - ¿Qué ha pasado ahora?
- A ver... Me he declarado a una chica, de una manera que no debí hacer - Soplé mirando fijamente el volante - ¡Además que no me va a corresponder! Y, ¿cómo cojones la miro yo a partir de ahora a la cara?
- ¿Como estás tan seguro que no te va a corresponder? - Genial, mi hermano empezaba por la pregunta más difícil de contestar y por su tono de voz estaba seguro que estaba confundido, casi podía verle arrugar la nariz, por lo tanto no dejaría estar el tema hasta que no se lo dijese -
- Pues... - Tragué saliva - Por que es...
- ¿Es...? - Le oí resoplar - Venga hermano
- Vale, me he declarado a Heidi tío - Entrecerré los ojos - Le he dicho a nuestra hermanita que la quiero, que estoy enamorada de ella.
Silencio, genial, se había quedado callado, justo la reacción que no quería que pasase.
- ¿Es una broma de mal gusto? - Ahora fue mi turno de resoplar, vale que yo era de hacer bromas, pero no a las 6 de la mañana que debería estar durmiendo.
- ¿Crees que son horas de bromear? No tío enserio, no sé qué mierda pasa conmigo.
Otro silencio, diós, nunca había imaginado que los silencios fuesen tan desesperantes.
- Si que te ha dado fuerte Tom... - Suspiró - Joder... Tú y Hei... Hei y tú... Diós mio Tom... Vosotros... Mis hermanos... - Le oí tragar saliva. Si ni mi propio hermano me comprendía es que esto tenía que ser una locura demasiado grande, alomejor tenía razón la mama y estoy enfermo...
- Y qué hago tío, ¿qué hago? - Hablé en voz baja y no estaba seguro de si me escuchaba - De verdad que no sé qué me pasa, sé que es mi hermana y nunca la había mirado fuera de ellos pero cuando se fue... Se me cayó el mundo, y estoy empezando a pensar que estoy enfermo o algo, porque confundido no estoy, sé bien lo que siento.
- Joder... Tom, que preguntas a estas horas... - Otro silencio, de verdad, haría una ley para prohibirlos, se me hacían eternos pero le oí hablar de nuevo - Diós... No lo sé, no te había
visto tan rayado por una tía nunca, pero esta tía es nuestra hermana... Se me ocurren dos cosas - Fruncí el ceño ante aquello.
- ¿Qué dos cosas?
- La primera... Que pese a todo el rollo... Lo intentéis. Y Bueno, quizás os jodáis el uno al otro... Pero ¿y si sale bien? Sois los que mejor os conocéis el uno al otro... Y por otra parte...
Alejaros, hasta que vuestros sentimientos queden bien enterrados...
Ahora el que se quedó en silencio fui yo... Intentarlo... Tragué saliva al imaginarme en una especie de relación con mi hermana...
- No me voy a alejar de ella, aunque tenga que enterrar lo que siento y olvidarla, no lo voy a hacer - Solté un suspiro - Y ella si me vé como un hermano, siempre me lo ha dicho...
- Pues... No sé, ¿sabes lo que siente ella hermano?
- No la dejé contestarme cuando se lo dije... Me fui directamente - Me rasqué la nuca, la verdad es que debería haberme quedado a esperar, pero no pensé en ello la verdad.
Le oí gruñir al otro lado del teléfono. - Definitivamente, tú eres el tonto de los dos -
Solté una carcajada al oírle decir eso, sí definitivamente me estaba comportando demasiado raro, mejor esperar a ver qué sucedía mañana.
- Vale hermano listo, te cuelgo ya y te dejo dormir - Sonreí - Gracias.
- No hay de qué Tom... Manténme informado, ¿sí? Te quiero y no te rayes en exceso. - Y colgó, me quedé mirando el móvil unos segundos hasta que lo dejé sobre el asiento del copiloto y arranqué de nuevo el coche. Por una noche ya estaba bien, y creo que me toca dormir ya un rato y desconectar.
Pov Heidi
Al día siguiente no ví a Tom, para ser franca al otro tampoco… En definitiva me tiré tres días sin saber nada de mi hermano, y viviendo uno enfrente del otro era bastante complicado no coincidir, una de dos o se lo había tragado la tierra o me esquivaba, prefería pensar que se lo había tragado la tierra, aunque tampoco es que parase mucho por casa, me pasaba los días con Papi, con Duul o con Puntis que eran las personas que necesitaban mi apoyo incondicional, en cuanto ellos estuvieran bien me iría sería lo mejor, además así dejaría de darle vueltas a lo que Tom me había dicho.
Metí la cabeza de bajo del lavabo mojándome la nuca, cuando me sonó el móvil, ¿Quién podía ser a las 2 de la mañana? Cogí la toalla y me sequé la cara y el cuello yendo hacia la mesita de noche donde tenía el móvil, sonreí al ver que era mi hermano Bill aunque en la pantalla del móvil aparecía “Macky” el mote por el cual lo llamaban en el barrio.
- Buenas noches hermanito – Dije nada más descolgar el teléfono, mi hermano mediano en un principio soltó una carcajada, pero se le cortó rápidamente, sabía que ahora vendría lo peor la parte en la que me echaba la bronca – Bill…
- Que sea la última vez que te vas así princesa – Comenzó a decirme mi hermano bastante serio y cabreado, yo me quede en silencio, no sabía que decirle ni si quiera le había avisado de mi regreso, aunque no había avisado a nadie para así después poderme despedir del menor número de personas, odio las despedidas siempre se pasa mal… - Además estas desaparecida, ni coges el teléfono ni nada ¿Te parecerá bonito? - Otro suspiro por mi parte, estaba claro que si había alguien que me iba a echar la bronca iba a ser Bill.
- Lo sé y no te he avisado porque he estado muy ocupada solucionando unas cosas – fui lo más sincera posible, Macky respiro fuertemente tras la línea del teléfono, cuando escuché una risa por detrás de él, una risa que me sonaba bastante - ¿Estas con alguien Bill?
- Estoy aquí con tu otro hermano – escuché un ruido de cambios de teléfonos de mano, ahora lo tenía Tom, sabía que era él por su forma de respirar tan particular y ya se que es raro que una hermana se fije en cosas tan particulares como la respiración pausada de un hermano, pero es que la relación de Tom y yo es tan especial que hace que me fije en cada gesto por muy insignificante que sea… Tan solo al escuchar su respiración las palabras que me había dicho tres días atrás aparecieron de nuevo en mi memoria.
- Estoy viendo sexo gratis hermanita, esto es mortal porno gratis – La risa de Tom se me pegó haciendo que yo soltará otra carcajada que se unió con la suya, la idea de que Tom sintiera algo por mi se me fue en ese instante de la cabeza, estaba como siempre, nada de rarezas, ni me había estado esquivando, ni tonterías que se me habían pasado en esos días una y otra vez por la cabeza, respiré aliviada.
- Eso no vale yo también quiero… - La voz de ñoña me salió del alma, Tom volvió a reír mientras se escuchaba la frustración de Macky por detrás debido a que mi hermano Tom había encontrado un video de Bill tirandose a una de sus conquistas ,aun ahí estábamos los tres hermanos riendo sin parar, me senté en la cama hablando con ellos tranquilamente, que a gusto me encontraba cuando éramos los tres, como de pequeños… Pero la conversación fue yendo a más y entre risas no se me ocurrió decir otra cosa - Yo llevo sin follar la vida ya – Reí pero detrás del teléfono solo hubo silencio y un fingido tosido de Bill.
- Yo te doy pal pelo – La broma estaba empezando a ser un poco pesada, pero claro era Tom así que yo le seguí la broma como siempre.
- No le hagas caso Macky si en el fondo sabe que no podría – Tom sopló y se volvió a escuchar ajetreo de móvil cambiando de manos ¿Se había enfadado Tom por lo que había dicho? Bill enseguida comenzó ha hablar conmigo como si no hubiera pasado nada, aunque yo no dejaba de pensar en Tom, no lograba concentrarme en la conversación con Bill por culpa de mi hermano, ahora quería saber si estaba enfadado o molesto o simplemente estaba fingiendo para que yo me preocupase… Joder le daba demasiadas vueltas a Tom, le encantaba gastarme bromas seguro que lo estaba haciendo aposta y yo me estaba calentando la cabeza para nada. – Bill me voy a ir a dormir que ya es tarde y una tiene que ir por la mañana a hacer recados, te quiero hermanito.
- Vale princesa descansa yo también te quiero – fui a colgar tras escuchar la despedida de Bill – Espera espera – volví a ponerme el teléfono en el oído - ¿Estas seguro que quieres que le diga eso? – Entrecerré los ojos, estaba claro que esa pregunta no era para mi sino para mi hermano mayor, Bill bufó, no estaba muy de acuerdo con lo que me tenía que decir y yo cada vez estaba más nerviosa – Dice Tom que te olvides de el del todo ains…
- Dile que si esta seguro que es lo que quiere… - Bill le dijo a Tom lo que yo le había dicho, después de preguntarle escuché como Bill volvía a soplar no muy de acuerdo a la contestación.
- Dice… ¿Estas seguro?... vale vale – me mordisqueé el labio nerviosa - Dice que parece ser que sera lo mejor.
- Dile que le voy a dar un par de hostias – Y mi hermano Bill volvió a hacer de recadero diciendole a Tom lo que acababa de decir.
- Dice que empieces…
- No puedo no esta en su casa…
- Si que estamos aquí Heidi.
No esperé mucho más estaba cansada ya de la bromita, se estaba pasando Tom, agarré la chaqueta de la entrada, cogí las llaves de la casa y cerré de un portazo la puerta poniéndome el abrigo en el trayecto a casa de mi hermano, joder… Yo quería que fuera cierto, yo quería que mi hermano sintiera algo más por mi que una simple unión de sangre… Pero no podía ser, no podía ser cierto, me di con la mano en la frente… “Deja de decir tonterias Hei es tu hermano tu no sientes nada por el” me autodije varias veces “ Tom te esta gastando una broma de las suyas” me repetía mientras andaba a casa de mi hermano “se esta vengando por haberte ido” y cuando buscaba más conclusiones para lo que me estaba pasando ya estaba en frente de la puerta de casa de mi hermano… Mierda ya podria vivir a dos manzanas no tenía que vivir enfrente de mi casa.
No llamé directamente aporreé la puerta, estaba enfadada pero no solo con él por su tonta decisión de sacarme de su vida, sino también conmigo por pensar cosas que no eran, cada día estaba más segura cuanto antes abandonara la ciudad mejor, Tom abrió la puerta y me miro, pudo notar mi enfado en cada una de mis facciones.
- ¿Quieres que te saque de mi vida? – No me anduve con rodeos ¿para qué? Quería escucharlo de su boca, quería oír a mi hermano decirme que me quería fuera, así dejaría de quedarme en la ciudad, esa misma noche cogería un vuelo directo donde fuese.
- Uhm – Me miro mi hermano muy tranquilo, con su típica parsimonia - No lo sé, la verdad.
- Ah bien – Me giré dándole la espalda, no me hacía falta escuchar nada más, me estaba haciendo la dura, no quería que mi hermano me obligara a sacarlo de mi vida porque no iba a ser capaz, yo lo necesitaba muchisimo, pero sus palabras acaban de hacerme daño habían ido directos al órgano que tenía por corazón, cerré los ojos una vez le había dado la espalda, escuché a Tom dar un paso no sabía si para atrás o hacia delante.
- Pues nada oye… En fin – Estaba a la defensiva, y yo estaba dolida y cabreada, me giré de nuevo mirando a mi hermano que el paso que había dado el había sido hacia delante, con los brazos cruzados.
- Me dices que no sabes si quieres que te saque de mi vida y encima te pones a la defensiva cuando debería ser al reves – Si estaba cabreada y eso que cabrearme a mi era muy difícil, tenía mucha paciencia y claro ¿Cómo no iba a tener paciencia habiéndome criado con dos hermanos mayores?
- Pues ponte tú a la defensiva – Mi cara fue de incredulidad, no me podía creer lo que me estaba diciendo mi hermano, negué varias veces, estaba claro que la situación era bastante subrrealista.
- Vale perfecto – Miré hacia el cielo contando hasta tres, era lo mejor o al final acabarían las cosas mal y estaba claro con mi hermano las cosas estaban yendo de mal en peor desde que lo había visto…
- Que no quiero que me saques – Susurró mi hermano, me pasé la mano por la cara apunto de saltar a sus brazos de la emoción, pero me contuve, bajé la mirada encontrándome de nuevo con la suya, estaba arrepentido por lo que me había dicho e incluso sus palabras le habían hecho más daño a él que a mí, sonreí levemente.
- No lo iba ha hacer – Él me miró y soltó varias frases indescifrables - Si no me quieres en tu vida quien tiene que sacarme eres tú porque yo si te quiero en la mía – Mi hermano se acerco a mi poniéndose en frente penetrándome con la mirada, sabía lo que me iba a decir y no quería que lo dijera, me tenía que seguir autoconvenciendo que él y yo solo éramos hermanos, que no habíamos pasado el hilo familiar, joder los hermanos no se enamoran eso no existe, el médico lo había dicho que no había ni atracción entonces… Si no había atracción ¿Por qué coño quería lanzarme a su boca? Respiré hondo.
- ¿ No te quiero en mi vida? ¿No,eh? – Sabía a lo que se estaba refiriendo, sabía que es lo que me quería decir en esa frase, pero tenía que ser yo la que mantuviera la compostura, tenía que ser yo la que mantuviera las distancias, joder costaba mantenerlas muchisimo.
- Me refiero a cuando has dicho lo de que te sacase de mi vida – Esquive su mirada, no podía seguir mirándole fijamente o él descubriría que yo también había pasado el límite, aunque aun tenía la pequeña esperanza que lo suyo siguiera siendo una broma, es más necesitaba escucharlo de su boca que era una broma – Bueno me caigo de sueño.
- Bueno tampoco hay nada interesante qué hacer aquí,ni tampoco de qué hablar.. – Dió de nuevo un paso hacia atrás manteniendo las distancias - Asi que marcha a dormir – Me señalo mi casa con su cabeza, pero yo tenía aun la pregunta en mi boca y algo superior a mi me pedía a gritos que se lo preguntase.
- Ah no, yo sí que tengo que hablar contigo – Di un paso hacia él para volver a encontrarme con sus ojos - Lo del otro dia fue una inocentada ¿verdad?
- Piensa lo que quieras – Se rió y yo fruncí el ceño, estaba claro que no me iba a ir de ahí sin una respuesta - A ver, ¿qué quieres qué te diga?
- Si es verdad o no...- Susurré, no quería que tampoco se me notase mucho y mucho menos que fuera Tom quien me notara la preocupación o el interés que estaba tomando con el asunto - Porque llevo todos estos días dándole vueltas.
- Da igual, nada cambia – Se encogió de hombros, claro tan fácil, pero no era asi de sencillo, miré al suelo, decidido mañana me iría, hablaría con Papi dándole mi dirección de mi nueva ciudad para hablar diariamente con él y ayudarle lejos de Alemania y con Puntis haría igual, no aguantaba más me estaba volviendo a asfixiar - A saber cuando volvemos a coincidir – Mi hermano acababa de descifrar lo que estaba pensando, era bueno metiéndose en mi cabeza y analizando expresiones - Pero psh.
- Ya… - Tenía que cambiar de conversación, no podía atascarme ahí, y no quería si esa era la última noche con mi hermano quería que fuera lo más normal posible aunque los dos estábamos distantes, Tom se movió de la puerta entrando en su casa y yo le seguí entrando tras él - ¿Y Bill?
- Se fue… Bastante molesto…
- Oh – Miré su casa, hacía tiempo que no entraba y la notaba cambiada, no sabía qué hacer Tom se había parado en medio del pasillo y yo estaba detrás de él, quería sacar un tema de conversación, pero no sabía qué decirle ¿Por qué las cosas tenían que ser tan complicadas? - Por cierto, ¿te ha llamado la mamá?
- Sería divertido hablar con ella hoy y que volviera a mandarme al psicólogo – No lo podía estar diciendo enserio, pero lo estaba diciendo enserio… no podía dejar que fuera, tenía que impedirlo… pero era gilipollas simplemente.
- A mi me ha llamado como 7 veces hoy pidiéndome que fuera a su casa o a la consulta del médico – Y era cierto mi madre me llamaba diariamente pidiéndome casi suplicándome que fuera a la consulta del médico, pero yo no tenía porque ir aunque ya estaba empezando a replantearme si tenía que ir o no aunque nunca lo reconocería.
- Yo voy si quieres – Me quedé blanca, la sangre no me llegaba al cerebro, mis pulsaciones bajaron de golpe, simplemente no sabía que decir…
- ¿A casa de la mamá o a la consulta? – Fue lo único que pude decir, lo único que salió de mi boca…
- A la consulta, a hacer terapia – Entró en el salón y ahí fue cuando el nerviosismo tras oir sus palabras se apoderaron de mi cuerpo, entré en el salón casi corriendo detrás de él, intentando que mi cabeza buscara una excusa para convencer a mi hermano que no hiciera ninguna locura.
- ¿Para qué? ¿Para que la mamá piense que le vás a hacer caso? – Qué excusa más mala acababa de poner, no habían mejores y es que en ese momento mi cabeza no daba para mucho más, joder no me aclaraba si dejaba que lo que sintiera saliese las cosas con mi hermano podrían fastidiarse, si dejara que mi corazón me hablase sabía que me iba a decir que estaba enamorada de mi hermano desde hacía mucho tiempo, pero tenía que hacerle caso a mi cabeza ella es la que me tenía que guiar y había vuelto a la ciudad con el proposito de no volverle a hacer caso a mi corazón.
- Pues igual le empiezo a hacer – Caminó mi hermano hacia el sofá rodeándolo sin llegar a sentarse, mi boca se abrió en gesto de sorpresa. – Igual me cura. -
- No digas tonterias, además serás capaz de llamar a la mamá y decirle que te dé el número del doctor – No sabía qué decir, bueno mi parte sentimental, mi corazón me decia que se lo contase abiertamente, que no le dejara hacer lo que estaba dispuesto a hacer, pero mi parte razonal, mi cabeza tan solo me decia que era mi hermano, me iba a volver loca en ese salón.
- Lo soy – Le pasé el móvil con la minima probabilidad que mi hermano no llamara, pero él era un cabezón igual que yo y lo iba a hacer iba a llamarla, y marcó el número – No estaría mal “curarme”. -
- Si seguro que estas enfermo – Me senté en el sofá nerviosa y no sabía que hacer, y sabía que mi madre no tardaría en cogerle el telefóno, Tom con toda la maldad del mundo puso el manos libres para que yo escuchara la conversación, en pocos segundos la voz de mi madre sonó tras el aparato.
- ¿Tom? Hijo ¿Pasa algo?
- Quiero que me dés el número del doc – Tom me saco la lengua y yo me mordía el labio intentando poner en orden las cosas, pero era totalmente imposible - Hei no quiere, pero yo sí, asi que – Puse los ojos en blanco, joder claro que no quería ¿Cómo iba a querer que fuera al médico? Mi madre dió un grito de alegría y yo lo único que hice fue poner una mueca.
- Ya sabia yo que al final uno de los dos sabría que es lo correcto apunta – Mi madre estaba emocionada de eso no había duda y yo estaba jodida no, lo siguiente a eso.
- Sí mamá, lo correcto – Tom puso los ojos en blanco, él tampoco estaba muy cómodo hablando con mi madre y yo no sabía aún que hacer, lo mejor era guardar la calma - Mándame el numero en un sms o dale mi número al médico y que me llame o venga a mi casa
- Si yo se lo doy no te preocupes, ya vereis como dentro de nada volveremos a ser una familia normal - Me cruce de brazos mirando a mi hermano, quería que entrase en mi cabeza, pero estaba claro que mi hermano ya había tomado una decisión.
- Una familia normal - Me fijé en como mi hermano miraba al techo mientras seguía hablando con la mamá desde mi teléfono – Suena divertido.
- Claro que si hijo como siempre que orgullosa estoy de ti – Apreté mis manos entorno a mis brazos tras escuchar como mi madre lo elogiaba por el paso que acababa de dar, Tom colgó el teléfono y lo tiró a mi lado del sofá.
- Eso ya fue demasiado – Me llevé una mano a mis bolsillos buscando el tabaco, mierda me lo había dejado en mi casa, parece que Tom tuvo la misma idea que yo y saco de su bolsillo trasero del pantalón un cigarro el cual se llevo a la boca encendiéndoselo.
- Anda pásame un cigarro – Mi hermano me tiró el paquete que calló a mi lado, saqué un cigarro de él – Además si te lo ha dicho es porque es cierto estará orgullosa – Me encojo de hombros encendido el cigarro al cual dí una fuerte calada, dejando que pasase todo el humo por mis pulmones.
- No está orgullosa, ni siquiera sabe por qué lo hago – Mi hermano daba pequeñas caladas mirando el humo distraídamente.
- Te he dicho que no la llamaras – Ahí estaba yo echándoselo en cara de la forma más suave que pude.
- ¿Por qué no? Igual me ayuda el doc ese cerrado de mente…
- Eres un cabezón, no te tiene que ayudar a nada – Y yo seguía en mis trece que mi hermano no sentía nada por mi, alomejor si lo decía muchas veces en alto incluso yo me lo podía creer – Y sabes que llevo razón – Tom no dijo nada se quedo en silencio mientras se fumaba el cigarro, estaba pensando para él mismo y esta vez, por primera vez no iba a compartir sus pensamientos conmigo. Yo me recosté en el sofá intentando estar un poco más cómoda – Ven anda lilipu – El mote cariñoso por el cual llamaba a mi hermano desde que eramos muy pequeños.
- La pared es cómoda – Pegó su espalda en la pared y mientras fumaba expulsaba el humo tirando la cabeza hacia atrás haciendo que se le marcase su nuez, provocando que su cuello fuera de lo más deseable, cerré los ojos.
- Si seguro que es muy cómoda pero el sofá es mejor – Dejé el cigarro en el cenicero con los ojos cerrado, los cuales fui abriendo lentamente, mi hermano se movió de la pared y se sentó en un sillón que había al lado del sofá subiendo sus piernas encima de la mesa apoyando una de sus manos en las rodillas, inclinándose un poco hacia delante apagando el cigarro en el cenicero, cerró los ojos y soltó un fuerte suspiro, yo subi los pies en el sofá y apoye la cabeza en el reposabrazos estaba cansada, había sido un día muy duro y eran las 6 de la mañana, Tom me miró y se levanto del sofá yendo hacia las escaleras, cuando lo ví moverse me incorporé rapidamente, puede que por miedo a que huyera de mi, además quería tenerlo cerca, más que nunca, él no tenía ni idea de lo mucho que lo había echado de menos…
- ¿A dónde vas?
- A dejarte dormir – Subió un peldaño de las escaleras sin mirarme, agaché la cabeza levantándome del sofá, ahora me estaba entrando el miedo, un miedo atroz a que esa fuera la última vez que viera a mi hermano.
- ¿Nos vamos a ver mañana? - Tom miró al suelo pensando unos segundos la respuesta, enrealidad él ya la sabía, pero estaba buscando la forma de decirmela a mí.
Pov Tom
Seguía mirando al suelo, con su pregunta retumbando en mi cabeza, no estaba seguro de si quería verla mañana y la verdad es que me apetecía volver a irme, no estaba agusto aquí.
Cogí aire.
- No lo sé... Igual me las piro otra vez - Apreté los labios sin separar la vista del suelo, no ví su reacción y tampoco quería verla - Mierda tras mierda ya, voy a acabar apestando.
- Pues si te vás avísame, para poder hacer yo lo mismo - Aquello me cabreó, levanté la mirada chocando con la suya mientras fruncía el ceño, ¿era eso no? A ella le daba igual como acabase todo. Pero sin
darme tiempo a contestar siguió hablando - Es más, ¿no es seguro que te vayas? Pues me voy ahora mismo - La ví rodear el sofá, rechiné con los dientes, mi hermana era idiota, no entendía qué le pasaba por la cabeza.
- Qué extremista eres - Soplé, me senté en el escalón de la escalera cruzándome de brazos, aquello iba de mal en peor - Tus ganas de irte me llegan al hígado.
- ¿Sabes? Si no he cogido ya un avión y me he ido era por que quería hablar contigo, porque desde... - La ví negar con la cabeza y coger aire - Desde ese día me has estado evitando y lo sé de sobra.
Me reí. - Me pudrí contigo - Y la ví abrir los ojos, su cara empezaba a mostrar fustración, no pude evitar sonreir, como me gustaba aquella cara...
- Encima te ries - Suspiró mirando al suelo - En fin...-
La sonrisa se me borró de la cara igual de rápido que había aparecido, y volví a desviar la mirada al suelo. - Es que no sé qué decirte enserio... -
- Si te vás a ir por lo menos dímelo... -
- No del todo, haré como hacía hasta ahora -
- ¿Lo de venir de vez en cuando? -
- ¿Para qué venir más? - Suspiré - No tengo muchos motivos para venir -
- ¿No tienes motivos para venir? -
Me pasé la mano por la frente y abrí los ojos - La gente me echa de menos sí, o al menos eso dicen -
- Claro que te echan de menos - La miré un momento y volví a mirar el suelo, aunque llevaba muchísimo tiempo descifrando sus gestos no había podido averiguar qué le pasaba por la cabeza ahora mismo.
- Pero cada quién sigue haciendo su vida - Me encogí de hombros -
- Eso es inevitable creo, a estas alturas - Asentí -
- Por eso lo digo, uno más, uno menos.
- Pero sabes que yo sí que te echaría en fallta, y no tengo por qué decírtelo ni repetírtelo millones de veces. - La miré, estaba mirando fijamente hacia la pared, como luchando consigo misma para decir algo o no.
- Yo sí que te echaría de menos y estar aquí sin que estés tú es una mierda.
Me levanté de las escaleras sin desviar la mirada de ella - Tal vez dentro de unos días vuelva - Y esta vez sí que me miró, aunque el choque no duró más de unos segundos porque fui yo quien desvío la mirada ahora hacia la pared - Pero primero me toca controlarme un poco contigo -
- ¿Conmigo por qué? No me has hecho nada - Resoplé, enserio a veces me ponía de los nervios, ¿esque hablabla para la pared? Tranquilo Tom, coge aire y tranquilízate.
- Ganas no me faltan - La oí coger una bocanada de aire, pero, ¿por qué? ¿Estaba nerviosa acaso?. Volví fijar mi mirada en ella.
- No acabarías - Entorné los ojos soltando un gruñido de molestia-
- Blablabla - Pero no la culpaba, siempre lo había dicho que no sería capaz de acabarlo - Sigue creyéndolo pues. -
Suspiró - Enserio me pierdes, no se qué pensar. Que me estas tomando el pelo o que vás enserio, o que simplemente te quieres reir un poco de mí. -
Abrí los ojos con incredulidad, ¿de verdad se pensaba que esto era una broma? ¿Cómo podía pensar, que me quería reir de ella de esta manera?
- ¿Te imaginas que te quiero tomar el pelo?¿O que me quiero reir de tí?
Suspiró cerrando los ojos - ¿De verdad vás enserio?
Negué con la cabeza bajando las escaleras - No voy a insistir, no me crees -
- Vale, te creo... Pero ahora te pregunto ¿Cuanto de enserio?
Pero no contesté, me dediqué a mirarla y a acercarme hacia donde estaba, quedándome a una distancia prudente, no quería tentar la suerte ni tampoco a mi autocontrol, que bastante lo estaba parando últimamente.
- No quiero que vayas al médico y te coma el tarro... - Suspiró y se mordió el labio, hermanita tonta.
- ¡A mi me va a encantar! - Reí entre dientes - Me lo voy a pasar en grande escuchándole decirme que estoy confundiendo todo.
- Es que ya sabes lo que te va a decir ¿para qué ir?
-Por qué no? Va a ser entretenido - Sonreí - Te grabaré la conversación,para que lo escuches.
- No quiero que te trate un médico que está loco y encima lo manda la mamá.
- No me va a tratar nada, no hay nada que tratar - Negué lentamente.
- Pero el médico dirá que si y te recetara cosas y yo no quiero... - Se mordió más fuerte el labio - ¿Y si te obliga a estar alejado de mí? ¿Y si prohibe que nos veamos?
Reí - ¿Te preocupa eso? - La ví asentir, me acerqué un poco más a ella dándole con un dedo en la frente, sin quitar la sonrisa - No me voy a alejar de tí...
Levantó un poco la cabeza para mirarme a los ojos - ¿De verdad?
Entorné los ojos - Eres tonta, enserio.
Se encogió de hombros - Me encantan tus cumplidos
- Lo eres - Me alejé de ella volviéndo al sillón, sentándome en él con cansancio - Ningún médico iba a hacer que me alejara de tí, es ridículo.
Se giró a mirarme, con una mirada de pánico que me hizo fruncir el ceño, ¿de verdad tenía tanto miedo? - ¿Y si él lo hace? yo me muero...
Me froté los ojos con cansancio - ¿He dicho ya que eres tonta? - La ví asentir y mirar al suelo pensativa, por lo que otro silencio se formó, aproveché para cerrar los ojos, estaba realmente agotado, era verdad que estos dias había estado evitándola, casi ni había pisado mi casa, y dormir mucho menos, en el momento que piyase la cama no me iba a mover de ella en un día entero.
- ¿Por qué piensas que se va a joder? Porque yo no lo pienso - Alcé una ceja, ¿a qué venía esa pregunta? ¿No era bastante obvio por qué creía que se iba a joder todo? Además, ¿cómo sabía que lo pensaba? Vale, pregunta tonta, es mi hermana y está instalada en mi cabeza.
- Bueno uno de los dos ha pasado la línea de hermandad - Me encogí de hombros restándole importancia - Digo lo que pienso.
- Y sí... - Abrí los ojos para mirarla, ¿a qué venia ese tono? - Y sí... ¿Y si la que lo jode soy yo? - Enarqué una ceja, ¿me estaba tomando el pelo?
- ¿Te vás a alejar o qué?
- Ni de coña me voy a alejar...
- Entonces no vás a joder nada - Miré el techo entrecerrando los ojos - Yo no intentaré nada asi que no se joderá nada.
- Esque ahí tenemos un problema... - Cerré los ojos, iba a vender a mi hermana, no sé qué estaba diciendo pero me pierde de una manera bestial. No siguió hablando y caí en lo que quería decir, bajé la mirada hacia ella volviendo a abrir los ojos, para después entrecerrarlos.
- ¿Te vás a aprovechar de que yo esté pillado para tener sexo? - Levanté una ceja - Vaya,que desesperada.
Se rió, lo que me hizo entrecerrar más los ojos - No me voy a aprovechar de ti aunque no suena mal ahora que lo pienso... El problema es que yo si quiero que lo intentes.
Vaya, asi que era eso lo que la tenía intranquila, reí a carcajadas sin poder evitarlo - Es un honor ponerte. -
Se acercó hasta ponerse frente a mí, con los brazos en jarra - Escúchame, no quiero que vayas al medico porque quiero ver que puede pasar - Se giró yendo hacia la puerta de la calle mientras yo seguía cada uno de sus movimientos con la vista - No seria un mal rato porque sinceramente me pones muchisimo cosa que ya sabias, añadiendo que si me comí tanto la cabeza es porque en el fondo quiero que sea cierto, quiero que sea verdad -Y abrió la puerta y se fue.
Podría decir que abrí la puerta trás ella, que la cogí y la besé... Pero sería una mentira enorme, simplemente me quedé parado mirando hacia la puerta, con cara de tonto.
Definitivamente no la entendía, por mucho que lo intentase ni me entraba en la cabeza lo que acababa de decir, pero el cansancio pudo conmigo y no me dejó pensar más en ello. Me quedé dormido sentado en el sillón, cuando la luz empezaba a filtrarse por las ventanas, anunciando el inicio de otro día.
Pov Heidi
¿Qué acababa de hacer? Dios ¿Qué había hecho? ¿Había sido yo la que había hablado? No mierda, como siempre abriendo la boca más de lo normal, no podrían haberme arrancado la lengua en ese día no… Andé hacia mi casa y me apoyé en la puerta antes de entrar mirando al cielo llevándome la mano al pecho y la otra me la pase por la frente…
- Estoy pillada por mi hermano – Susurré en alto, tres días autoconvenciendome de que eso no podía ser cierto, tres días engañándome a mi misma, para soltarlo todo de una vez y tras decirlo huir de la casa de Tom, debía de haber esperado a su reacción pero tenía miedo, estaba asustada ante lo que me podría decir respecto a lo que yo sentía, le había dejado llamar a la mamá, le había dejado pensar que yo no sentía nada pero ya no aguante más y se lo solté.
Me giré sacando las llaves de mi casa de la chaqueta y abri la puerta, una vez dentro busque entre mi bolsillo del pantalón el móvil, necesitaba la opinión de una amiga, así que escribí un sms a Puntis.
“En cuanto leas esto llamame es urgente”
Le di a la tecla de enviar, suspire subiendo por las escaleras hasta mi habitación pensando en lo que había dicho ¿Qué opinaría mi amiga? Seguramente me diría que estaba loca, que me alejara, seguramente se pondría en contra de mis sentimientos. Me tumbe en la cama nada más llegar quitandome los tacones con ayuda de los talones ¿Qué se supone que tenía que hacer ahora que le había dicho lo que sentía? Cerré los ojos estaba muy cansada y me deje vencer por el sueño, sabía que al día siguiente sería un día el doble de duro…
domingo, 7 de febrero de 2010
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