Pov Heidi:
“Ding Dong” - no podía ser la puerta, aun era temprano o por lo menos para mí lo era – “Ding Dong” – Vale si era la puerta, giré mi cuerpo sobre la cama y miré el reloj de la mesita, la hostia las dos del medio día, me levanté corriendo de la cama y bajé las escaleras de la segunda planta casi corriendo, cuando abrí la puerta sonreí al ver a Puntis tan divina de la muerte con el móvil en el hombro y el cuello levemente ladeado para aguantar el teléfono.
- Tú ¿Para qué tienes móvil puta? – Me pasé la mano por los ojos y la dejé pasar en mi casa, ella cerró la puerta y me siguió hasta la cocina, necesitaba un café bien cargado o alomejor dos cafés para despejarme. – Te he llamado 8 veces al móvil y nada me has llegado a asustar y más aun con el sms – Vale no había sido un sueño, había sido cierto me había declarado a mi hermano, vertí un poco de café en dos vasos tendiéndole uno a mi amiga, el suyo con leche y el mío solo, Puntis se sentó en la silla de la cocina y me miró esperando a que hablase.
- Puntis esta todo mal, todo fatal – Ella levantó una ceja, mientras movía la cucharilla del café – Me he enamorado de mi hermano – La boca de mi amiga se abrió de par en par, menos mal que aun no le había dado un trago al café porque sino seguramente me hubiera puesto la cocina perdida.
- Como tú das buenos – Apoyó la taza en su labio inferior – yo también te voy a dar el mio – bebió un sorbo y yo me senté a su lado agarrando la taza con mis manos calentándomelas con el calor que desprendía - Estás cometiendo un error, la confianza que os tenéis no va a ser la misma una vez que estéis juntos, la relación va a dar un giro de 360º, ¿estás dispuesta a eso?
Me quedé en silencio durante unos minutos mirando el liquido de mi vaso, pensado cual sería la respuesta, no tenía nada claro, estaba más confundida que nunca – No lo sé – Fue lo único que logré pronunciar, ella volvió a beber de su café tranquilamente, sabía que me estaba dando su más sincera opinión y por lo menos no me había llamado enferma como seguramente pensarían los demás, cosa que realmente hacía que me sintiera mucho mejor contándoselo a ella.
- Piénsate las cosas muy bien Hei – Bebí de mi café, sabía cuanta razón tenía mi amiga, pero es que ella no tenía que competir con mis impulsos de acercarme a mi hermano con ganas de darle un beso, o con los impulsos de querer hacer con mi hermano cosas que no deberían hacerse entre familiares.
- Lo se pero no pienso, no me rije la cabeza – Suspiré hablando francamente yo también - Solo el corazón.
Mi amiga levantó la cabeza fijando sus ojos en los míos - El corazón, ahora tienes un cacao mental que no te deja usar la cabeza – Se refería a mi pasado, sabía que se refería a si aun estaba confundida por todo lo que había pasado yo antes de mi huida de la ciudad, me lo pensé durante unos momentos, estaba claro que no podía contestar a la primera de cambio tenía que pensar las cosas mucho y darle sentido a sus preguntas, tenía que escuchar a mi corazón y a la vez a mi cabeza la cual seguía diciendo que lo que hacía estaba mal.
- Pero Puntis a mí es que – Que difícil era reconocer algo de tal magnitud – Es que… - Ella me miraba y yo no sabía como decírselo, era la primera vez que lo reconocía en alto, cerré los ojos – Es que a mi ya me gustaba de antes.
- Wouh – Fue lo primero que dijo mi amiga – Menuda chungada – Vale ni ella misma sabía que decirme o que aconsejarme, esta claro era un caso perdido, alomejor yo si que necesitaba ir al psicólogo ese o directamente encerrarme en un manicomio y no salir de alli ¿Cómo podían ser las cosas tan difíciles? Solo se me ocurría una opción…
- Vale no puede pasar nada me tendré que alejaré y punto – Le di otro sorbo a mi café, intentando mostrar una compostura que en realidad no tenía. – No creo que sea tan difícil.
Puntis arrugo el ceño moviendo su café de nuevo sin apartar sus ojos de mi - ¿Alejarte? – río irónicamente – Hei es tu hermano no puedes alejarte.
En ese momento odié a mi amiga por llevar razón, suspiré para después soltar un soplido - ¿Pues qué hago? – Me pasé la mano por la cabeza tirándome el pelo hacía atrás, estaba nerviosa, estaba preocupada, esta diréctamente jodida por no saber que hacer ante la situación que se me venía encima.
- Si la cosa es mutua – Se encogió de hombros, yo de verdad creo que mi amiga no había pensado bien en que Tom era mi hermano mayor, que los dos teníamos el mismo padre y la misma madre, mi amiga no había pensado en el problema que habría si la gente de la ciudad se enteraba o si las cosas no salían bien.
- Alguien tiene que pararlo ¿no? – Estaba frustrada, me bebí el café que me quedaba en la taza levantándome de la silla dejando la taza en el fregadero apoyando después mis manos en el filo de este.
- Pero alejándote no solo te vas a alejar de él sino la relación también – Si me alejaba de mi hermano estaba la posibilidad de que dejáramos de mantener contacto y eso si que me aterrorizaba, una corriente pasó por mi columna haciendo que todo mi cuerpo se encrespara, sujeté el filo del fregadero con más fuerza clavando mis uñas en él, yo no podría sobrevivir, no sin él .
- Bien, perfecto – Me gire apretando mis labios con fuerza, tenía hasta ganas de llorar y no debía hacerlo, no debí de haberle dicho nada a la madrugada, no debí dejar que las palabras que tanto había intentando ocultar salieran como en una estampida dejándome vulnerable ante él.
Puntis se levantó de la silla dejando la taza en el fregadero pasándome una de sus manos por el brazo intentando infundirme ánimos – Cariño tienes un lio de cojones – Escuché mi móvil sonar, salí de la cocina y busqué mi móvil entre los cojines del salón, ¿Dónde coño lo había dejado? Puntis me seguía por donde iba – Alomejor tienes que arriesgar de nuevo.
Me giré para mirarla con un cojín en la mano el cual solte- ¿Con mi hermano? – Volví a buscar el móvil, joder tenía memoria pez enserio
- Ese el pequeño problema – Pequeño decía, no era un pequeño problema era un problemón de los gordos ¿Cómo le sentaría a la gente del barrio que yo estuviera con Vampire? Su ídolo, su jefe, ¿Cómo le sentaría a sus fans que yo estuviera con Tom Kaulitz? El dios del sexo y ¿Cómo le sentaría a Flavia, su ex, que yo le quitase el chico del cual estaba enamorada? Diós Flavia, no había pensado en ella en todo este tiempo… La ex de mi hermano la cual quería a toda costa estar con él, dejé la mente en blanco y subí a mi habitación y ahí encontré mi móvil encima de la mesita, lo agarré mirando las llamadas perdidas de Puntis y un sms el cual leí con una media sonrisa.
- Tengo a un tio monísimo tonteándome y me tengo que fijar en mi hermano – Tiré el móvil encima de la cama y me aplaudí con ironía – Olé, olé y olé.
- Oh ¿Qué tío monisimo? – Entró Puntis a mi habitación mirándome sonriendo, levantando las cejas una y otra vez lo que me provocó la risa floja.
- Serás cotilla – Me giré abriendo la puerta de mi armario – Me ducho y nos vamos de compras ¿Te hace?
- A mi siempre me hace ir de compras – Reímos las dos juntas, tenía que ocupar mi cabeza en otras cosas o acabaría volviendome loca con el tema de mi hermano.
Pov Tom.
Miré fijamente la puerta y así llevaba ya 5 minutos, no sabía si mi aburrimiento me haría aguantar al plasta ese, que seguramente no aguantaría mucho rato.
Mierda de licenciados que se creen mejor que los demás.
Carraspeé y llamé a la puerta. El mier... Digo, el Doc abrió la puerta y sonrió al verme subiéndose las condenadas gafas, tenía ganas de cogerlas y tirarlas al suelo
y dedicarme a pisarlas, pero me controlé.
- Pasa Tom, me alegra mucho que estés aquí - Alzó la mano señalando con ella hacia su despacho, y entré maldeciendo por lo bajo, que tío más pijo, si ya decía yo que tenía aires de grandeza, le bajaba yo los humos a ostias, respiré hondo intentando tranquilizarme, o al final me haría terapia para controlar mi mal genio, y con una terapia tenía suficiente.
- Aviso de ya que no pienso pagar ni un duro. - Le oí reir mientras bordeaba la mesa, quedándose de pie trás ella.
- No se preocupe por el dinero, aunque según tengo entendido usted no tiene ningún problema de dinero - Señaló la silla sin quitar su estúpida sonrisa- Tome asiento.
Me senté en la silla cruzándome de brazos - No tengo problema de dinero, pero no quiero pagar - Sonreí, y así era, no pensaba poner un duro para escucharle decir que no sentía nada, que estaba confundiendo todo. Además, ¿no era idea de la mama todo aquello? Se lo dejaba a su cuenta pues.
Se sentó poniendo los codos sobre la mesa, cruzando las manos para terminar apoyando la barbilla en ellas. - Bueno, creo que podemos empezar con la sesión, aunque ya te digo que no será la primera.
Já, casi cuela campeón. - Eso lo decidiré yo, si me aburre demasiado no vendré más - Miré alrededor curioseando la consulta, algunos de los muebles parecían caros, ¿cuanto debían valer más o menos? Igual podía venir a hacerle una visita otro día, pero por la noche y ya comprobaría yo mismo cuanto costaban. Volví a mirarle.
-Esperemos que no te aburras, pero hoy será una batería de preguntas - Se subió las gafas con el dedo índice, otra vez, ag al final se las traga, juro que se las traga- En las que tú me tienes que responder con la más absoluta sinceridad y añadir, que todo lo que hablemos aquí será secreto profesional.
¿Me veía cara de tonto? - Claro, menos para la mama ¿no? - Me reí y me incliné hacia delante apoyando el codo en la mesa, iba a intentar pasármelo bien, para eso había venido - Cuando quieras, Doc.-
Sonrió de lado y me dió un escalofrío por la espalda, ¿marica no sería no? Iba a ser ya lo que me faltaba - Explíqueme Tom, ¿qué le pasa a usted con su hermana?
- Que me gusta - Le miré sin vacilar - Como más que una hermana, y me pone, bastante- Uf, yo creo que con ese bastante me quedaba corto a lo que se me pasaba por la cabeza cuando la veía o estaba cerca de ella.
- ¿Y su hermana corresponde sus sentimientos? - Joder, directo en la yaga macho, nada chato échale un poco más de sal, que igual te has quedado corto, justo la pregunta que yo me hacía me la viene a hacer él y con total naturalidad, le miré escribir en su bloc de notas-
- No lo tengo demasiado claro - Tragué saliva- Aunque por lo que me ha dicho, gustarle sí que le gusto. - Y sólo tenía eso en claro, al menos, si la besase me lo seguiría, creo.
Se recostó un poco hacia atrás sobre el asiento - Me parece que usted está confundiendo sentimientos, el hecho de que su hermana y usted estén muy unidos no quiere decir que haya algo fuera de la hermandad - Sonrió de lado - Pero por dentro sabe que no siente nada por ella, estoy seguro que ni siquiera se han tocado, ¿a que no? Además lo sé por la forma de tocarse del otro día, les estuve observando y pude comprobar que su roce no era real, si no, intencionado.
Vaya, asi que iba de listillo, algo obvio por su pinta, pero seguía equivocado, resoplé con molestia - Sea como sea, sí que me gusta mi hermana - Entorné los ojos, mi paciencia no duraría mucho más - Yo no lo elegí ¿sabe? No me metería en estos rollos y menos según el miedo que tengo de que nos alejemos, que se joda, o algo.
-Entonces dígame - Se inclinó hacia delante con una mirada de astucia- ¿Por qué no se ha fijado nunca en ella?
Que pregunta más estúpida. - Porque siempre he tenido a alguien en la cabeza, y ella tampoco estaba muchas veces libre - Me puse la mano en la barbilla, ya de perdidos al río, total - O puede ser que me fijase antes y me lo negara a mí mismo.
- Sigo pensando Tom, que usted no siente nada en absoluto por su hermana, que sus sentimientos como mucho se trascienden a más, pero por lo ausente que ha estado su hermana por la ciudad - Levanté una ceja sorprendido, ¿cuanto le había contado la mama? - Por eso ha podido confundirse, además admítalo, entre ustedes no ha habido ni un simple beso - Se limpió las gafas con una toallita demasiado seguro de sí mismo, tenía ganas de matarlo, de qué mal humor me ponía que se lo creyesen tanto.
- Sí nos hemos besado - Resoplé de nuevo- No voy a admitir nada porque no estoy confundido, hay más gente que ha practicado incesto, es poco común pero no imposible.
Otra vez esa sonrisa en su cara, si seguía así ibamos a acabar mal - Suelo tratar gente con ese problema, que mezcla sentimientos- ¡Y dale!, se volvió a poner las gafas- Pero no os habéis acostado, así que mi punto de vista es cierto.
- Tampoco es que hayamos tenido tiempo, desde que se lo he dicho, hasta hoy ¿eh? - Miré al techo- Y a mí ganas no me faltan. - Si yo le contase...
- ¿Por qué finjísteis haberos acostado?
- Para cabrear a la mama - Me mordí el piercing evitando soltar una carcajada y más porque me había venido la cara de la mama cuando se lo dijimos, cara que aún tenía de fondo de móvil.
Se rió - Cuando salimos de la casa se lo dije a su madre, que entre ustedes no había pasado nada, se podía comprobar en cada gesto e incluso en la forma de abrazarla, Tom, tiene que pensar que lo que siente por su hermana es simplemente amor familiar y eso provoca que al ser vuestro cado en el que la unión es tan fuerte, se confunda la manera de verlo.
Vale, era como hablar con una pared, tenía su idea fija y no se movía ni un ápice de ella, qué pérdida de tiempo. - Qué fácil es decirlo todo desde el punto de vista..- Hice comillas con los dedos- Profesional.
- Dígame una cosa Tom - Volvió a coger el bloc de notas apuntando en él- ¿Tiene pensamientos con su hermana mientras se masturba?
¡Aquella sí que era buena! ¿Qué enfermo había buscado la mama para "tratarnos"? Increíble. Levanté las cejas con incredulidad - ¿Y a tí qué te importa? ¿En quién piensas tú mientras te masturbas?, ¿en mí? - Cotilla, ah cierto, que se dedica a ello.
- Es una pregunta normal - Ya claro, después vendrá el cuando perdí la virginidad, o que le haga una redacción de alguna de mis fantasías, enfermo, ¡y encima sonríe! - Y viendo su reacción ya me imagino su respuesta - Volvió a escribir en ese bloc, espero que no se lo imaginara del todo, porque me estaba dando asco pensarlo. Yo no tengo nada contra los gays, mi hermano lo es y lo defiendo con puños y dientes, pero este tenía pinta de viejo que se cae al suelo para mirar las bragas de las tías con falda, o que lo más cerca que estaba de unas era en las fotos, qué triste.
- ¿Sabe la cantidad de Groupies que tengo? ¿Y los muchos números de teléfono? Mi móvil es como un páginas amarillas.
Sonrió de nuevo, me estaban dando demasiadas ganas de sacar la navaja y hacerle la sonrisa del payaso, se le quitarían las ganas de volver a sonreir en toda su puta vida - Entonces mantiene sexo con otras mujeres, ¿no?
No pude evitar soltar una carcajada, aquello era de lo más gracioso - ¿Yo? Qué va, yo soy virgen, me conservo para el matrimonio.-
- Tom tiene que tomarse la terapia de forma seria o no lograremos sacar nada en claro, aunque pienso que no tendrá nunca nada con su hermana, debido a que su forma de verla, sigo manteniendo, es puramente familiar y jamás podrían traspasar ese límite.
¿Jamás? Cuan seguro estaba de ello, y que repetitivo es colega. Me levanté de la silla y me giré caminando hacia la puerta, había superado mi paciencia, y mejor irse. - Qué pérdida de tiempo, sólo te repites como un loro con lo mismo.
Oí su silla correrse, por lo que me figuré que se había levantado. - Piense las cosas Tom, ¿sería capaz de perder la relación con su hermana por una noche de pasión?
Sujeté el pomo de la puerta parándome en seco, eso era otro de mis problemas... - ¿Sabes una cosa? Según al extremo que he llegado - Me giré mirándole por última vez, girando el pomo para abrir la puerta - Es eso o tener que alejarme de ella - Me giré saliendo y cerré la puerta trás de mí.Sin demorarme mucho también salí de la consulta pensativo, la última pregunta del hombre se me había grabado en la cabeza a fuego, y tenía razón, nuestra relación podía cambiar radicalmente. Apreté los labios, por esa parte lo dejaría todo como estaba, desde que mi hermana y yo nos habíamos vuelto a hablar trás nuestra etapa de odiarnos a muerte, habíamos estado muy unidos, tanto que ya no me veía sin tener contacto con ella, pero, si todo salía mal aquello podía perderse. Si aquello llegaba a más y luego se jodía nunca sería lo mismo.
Me apoyé en el capó de mi coche sacando un cigarro que encendí, dí una calada larga mirando el humo al salir de mi boca, ¿qué iba a hacer? Sinceramente no iba a poder controlarme y menos sabiendo que yo le gustaba, aquello era una misión imposible. Miré al suelo con el cigarro en la boca aún pensativo, hasta que unos zapatos de tacón se pararon frente a mí, subí la mirada viendo el tatuaje de su tobillo, por sus piernas hasta el borde de su vestido, por su escote el cual me quedé mirando un poco más de tiempo hasta que la miré de frente, ¿quién iba a ser si no? Menta al diablo y este aparecerá, pero aún así sonreí.
- Bonito día ¿eh? - Ella me devolvió la sonrisa poniendo una mano en su cintura, aunque se la veía nerviosa y no entendí el por qué.
- Si ignoramos las nubes sí, tal vez - Ladeó la cabeza mirándome fijamente - ¿Qué haces aquí? - Qué directa. Dí otra calada y disimulé volviendo a mirar el humo-
- De ver al psicólogo - La volví a mirar y ví como abría los ojos y cogía aire- Te dije que iba a ir, no te sorprendas.
Dió un paso hacia mí, y otra vez las ganas de besarla, contrólate Tom, tranquilo. - Te dije que no me gustaba la idea, ¿qué te ha dicho? - Cambió el peso de su cuerpo de un pie a otro, reí tranquilamente y alargué la mano cogiendo la suya, no entiendo por qué necesitaba tanto tocarla.
- Lo que ya sabiamos, confusión y esas cosas - Me encogí de hombros y acerqué su mano a mis labios recorriendo la extensión de sus dedos con ellos, la oí volver a coger aire.
- Si ya lo sabíamos no tendrías por qué haber ido - Besé la palma de su mano- Ahora no te dejará en paz.
Pero me quedé callado, quería ver su reacción si hacía cosas fuera de lo normal. Rocé mis labios por su muñeca subiendo por su antebrazo, se le estaba poniendo la piel de gallina.
- Me estás poniendo mala ¿lo sabías? - Sonreí, qué buena reacción, me encantaba.
- Pero si no hago nada, ¿no? - La miré mientras rozaba los labios por su antebrazo, viendo como se mordía el labio, me alcé tirando un poco de ella para que nuestras caras quedasen cerca. Mi móvil empezó a sonar justo cuando ladeaba la cabeza y ella entreabría los labios, solté su mano cogiéndolo jurándome a mí mismo que mataría a quien fuese tan oportuno, pero al ver el nombre de Sam en mi móvil suspiré, cosas del trabajo, no podía hacer más.
Contesté la llamada. - ¿Qué te pasa?- Oí algo caer al suelo y su voz hablar entrecortadamente - ''Tenemos problemas Tom, ven al pub ¡ya!'' - Y colgó, me quedé mirando el móvil, este se iba a enterar, parece que todavía no le quedaba claro que no me gustaba que me colgasen el teléfono, miré a Heidi que había fruncido el ceño y se había cruzado de brazos, sabía lo poco que le entusiasmaba mi trabajo.
- ¿Quién era?
- Sam. - Abrí el coche y antes de subir me giré a mirarla- Vente a mi casa luego por la noche - Sonreí y la oí suspirar al subirme al coche, antes de cerrar la puerta la llamé.
- Heidi- Y cuando se acercó la cogí por la nuca y junté nuestros labios sin cerrar los ojos, ví su expresión de sorpresa, pero no hubo rechazo alguno. - Hasta luego preciosa. - Cerré la puerta y arranqué el coche conduciendo hacia el pub.
Pov Heidi:
Me quedé parada, sin saber qué hacer y una sonrisa tonta apareció en mi cara, llevé mi mano hasta mis labios rozando la yema de mis dedos por ellos, habría sido el beso más corto de la historia, pero me había hecho sentir la mujer más feliz del mundo.
-Heidi… - Suspiré, menos mal que mi hermano se acababa de ir, no se de que hubiera sido capaz de hacer si me hubiera visto con Pijo, no pensaba quedar con él pero a Puntis le había salido una urgencia nada más salir de mi casa y no paraba de insistirme por sms de quedar, así que me ví obligada a hacerlo, mejor plan no tenía. Me giré y lo miré - ¿Pasa algo?
Negué pasándome la lengua por los labios intentando encontrar el sabor de mi hermano en ellos, me sentía una adolescente – No, vamos a comer anda – Pijo se acercó, pasó su mano por mi cintura y me dió un beso en la mejilla cerca de la comisura, dí un paso hacía atrás, sabía como era Pijo y sabía que si me quedaba quieta me besaría y no era eso lo que quería y mucho menos aun teniendo la sensación de que mi hermano me había besado.
Pijo y yo fuimos a un Italiano a comer, él no paraba de hablarme, de contarme mil historias a las cuales yo asentía o negaba, no dejaba de pensar en que era esa llamada tan urgente que tenía Tom… ¿Y si le había pasado algo? No me gustaba que mi hermano estuviera en una banda o como coño se llamase a lo que él hacía, sabía que su trabajo era duro y que lo llevaba haciendo desde que era un crío, pero siempre me preocupaba, se me encogía el pecho pensando que algún día podían llamarme y decirme que mi hermano había ingresado en prisión o aún peor, que había fallecido, miré la hora, quería ir ya a casa de mi hermano y Pijo no dejaba de hablar, cosa que me estaba poniendo muy nerviosa, más aun de lo que estaba, suspiré.
- Me gustas Hei – Giré la cara cuando escuché lo que me acababa de decir, el tono de mi piel se volvió blanco ¿Ese tío estaba mal de la cabeza? ¿Cómo le iba a gustar? No, no podía ser cierto, miré hacia mis lados buscando la forma de huir de la situación, no me apetecía comerme la cabeza por lo que me estaba diciendo Pijo, ya la tenía suficientemente ocupada en si le había pasado algo a mi hermano y en las ganas que tenía de volver a verle, me levanté de la silla - ¿A dónde vas?
Si en algo era buena con los chicos que se me ponían pesados, era en decirles una mentira piadosa, añadiendo que me daba igual si Pijo me odiaba o no – Al servicio, no tardo – Sonreí todo lo falsamente que pude y él me devolvió la sonrisa, sabía que me seguiría con la mirada hasta el baño, así que entre me miré en el espejo y conté hasta 10, ahora estaría mirando el plato, pensando si había hecho bien en decírmelo, abrí la puerta del servicio lentamente asomándome por ella y voilá, 10 puntos para mí, si es que los hombres muchas veces eran tan simples, salí a hurtadillas del restaurante, me acerqué al filo de la acera y levanté la mano esperando a que un taxi parase.
Una vez en mi casa me tumbé en la cama rememomarando el momento en el que Tom había dado el paso, pensé que no iba a ser capaz o que el psicólogo le iba a hacer entrar en razón y que jamás sus labios rozarían los míos, pensé en lo estúpida que era, joder Tom era mi hermano, mi hermano mayor ¿Desde cuando lo veía como un hombre? Me levanté de la cama abriendo el armario y me cambié de ropa poniéndome algo más cómodo para ir a su casa, aunque no pensaba quitarme los tacones o se reiría de mí, aparte de ser la pequeña de la familia mis hermanos me sacaban dos cabezas.
Bajé las escaleras de mi casa nerviosa, tenía que pensar con la sangre fría, tenía que ir con la idea de que alomejor Tom se había arrepentido durante toda la tarde de haberme dado ese beso… Mejor no pienses eso Heidi o será peor, seguro que será peor, tú ves y ya…
Toqué a la puerta de su casa y él me abrío con su típica sonrisa en la que a mi se me olvidaba respirar, seré idiota, el día menos pensado caeré desmayada al suelo por culpa de su sonrisa y de mi gilipollez, escuché que tenía la radio puesta - ¿De quién es la cancion? – Entré en su casa sin pedir permiso yendo hacia la radio para escuchar bien la canción que sonaba, la cual no tenía ni idea de quien era, ni si quiera la había escuchado.
- Lady Gaga – Sonó el timbre de la puerta y los dos giramos la cabeza para mirar al mismo sitio.
- Mmm ¿Esperas a alguien? – Le miré sorprendida, esperaba que no fuera ninguno de su pandilla los cuales prefería no conocer o simplemente tratar lo justo con ellos, es verdad que me llamaba el “trabajo” de mi hermano, pero no me veía capaz de realizarlo.
- Em, será un vecino o algo ¿no? – Me encogí de hombros, apagué la radio yendo al sofá cuando la voz de una persona demasiado conocida se escuchó en toda la casa, su voz de pito me atravesó el oido de una manera brutal… Joder ¿Qué coño hacia ahí?
- Hijo no sabes lo que me ha costado encontrarte – Mi madre, en casa de mi hermano, seguro que iba para cotillear, dí unos pasos hacia atrás lo más sigilosos que pude y me metí en el cuarto de baño sin llegar a cerrar la puerta, para así no hacer más ruido del inecesario y de paso escuchar la conversación de mi madre y Tom.
-Má, ¿qué coño...?
- Vengo con tu amigo el médico, que ha pensado que lo mejor será quedarse aquí contigo – Me llevé la mano a la boca para no reirme, cuando a mi madre se le ponía algo entre ceja y ceja no la sacabas de ahí.
- Aquí no se queda nadie – Mi hermano estaba enfadado - N-a-d-i-e – Se escuchó un portazo, mi hermano acababa de cerrar la puerta y yo me disponía a salir de baño y reirme un poco - Má, no me hagas echarte a la fuerza - Mierda mi madre seguía ahí, abortaba la misión de salir del baño.
- ¿Qué tal con el médico hoy? – Pegué mi oreja a la puerta, quería escuchar lo que decía mi hermano, quería saber que había pasado con el médico aunque él ya me había dado un adelanto.
- Mamá ¿Me estás escuchando? – sopló - No sirve de nada el médico, es gay, me ha tirado los trastos.
- ¿Es gay? vaya no lo aparentaba, bueno ¿Has avanzado?
- Eh.. Sí, claro avancé mucho – Suspiré quería estar ahí con él, quería ver sus gestos, quería darle la mano y decirle a mi madre que se metiera al médico donde le cupiese - ¿ Te vás?
- ¿Quieres algo? ¿Necesitas algo pequeño mio?
- ¿Que te vayas?
- ¿Quieres que te haga la cena?
- No, quiero que te pires con el jodido médico, yo iba a cenar fuera.
- Bueno ya sabes donde estoy para lo que quieras me llamas.
- No dudes que no te llamaré – Otro portazo se escucho en la casa y los pasos de mi hermano por el salón - Es como una pesadilla
Salí del baño riendo, hasta ponerme enfrente de Tom, me moría porque me besase, quería que lo hiciera, pero tenía miedo a lanzarme a sus brazos y que me apartase.
- Eso te pasa por llamarla ayer que te dije que no lo hicieras – Me acerqué al bolso, no sabía como la mamá no se había dado cuenta que estaba mi bolso en el salón a la vista de todo el mundo, saqué el paquete de tabaco del bolso, mi hermano se sentó en el sofá - ¿Quieres un cigarrín? – Mi hermano asintió así que para que no se moviera encendí dos cigarros acercándole a él el suyo - ¿Sabes? – Cogió su cigarro dandole una amplia calada – Eres todo un conquistador, porque haces que todas caigamos en tus redes.
Levanto las cejas, mirándome - No hay red dónde tú hayas caido Hei – Soltó una risa que a mi me dolió, estaba siendo sincera con él ¿Y qué obtenía? Burla por su parte, pero no me iba a poner mal, si tenía que demostrar que sí que me gustaba lo iba ha hacer, puede que todo se jodiera, puede que la relación con mi hermano se enfriara pero iba ha hacer caso a Puntis, iba a arriesgarme…
Le dí una calada a mi cigarro intentando buscar unas palabras exactas para no parecer borde - ¿Donde yo he caido no hay red? vaya vaya y yo sin saberlo – Erá más en tono de ironía que otra cosa.
- No hay red porque no has caido – Preferí quedarme en silencio y fumarme el cigarro tranquilamente haciendose un profundo silencio en la habitación el cual odié profundamente, quería que siguiera hablando, que dijera algo, lo que fuese, se inclinó haciá delante apagando el cigarro en el cenicero - Tú también has tenido fans, seguro que ahora mismo tienes, sin contar al de delante –
Sonreí me había hecho gracia lo de mis “fans”, no se podía comparar ni por asomo a las conquistas de Tom, o a las mujeres que habían pasado por su vida, si hay algo que hay que reconocer y es un hecho, es que mi hermano mujer que le gustaba mujer que tarde o temprano lograba, ninguno de los dos había sido un santo y se puede decir que una larga lista de hombres habían pasado por mi vida, añadiendo alguna que otra mujer entre ellas mi amiga Puntis, pero no se comparaba en nada a Tom, él simplemente tenía su encanto particular - ¿Quieres un autografo mío lilipu? – Le pasé mi cigarro para que lo apagase, el lo cogió llevándolo al cenicero.
- ¿Me ofreces un autógrafo? – Puso morros, y yo intente mantener la mente en blanco para no hacer ninguna burrada – No me interesa – Me estaba tentando, mi hermano estaba tentándome más que nunca…
Alcé una ceja arrugando un poco la nariz - Mmmm a si que un autografo no le interesa ¿qué puedo ofrecerte pequeño? – Si él iba a tentarme estaba claro yo no iba a ser menos, a ese juego sabíamos jugar los dos, claro como buenos hermanos…
- No sé, ¿qué hay en el menú? – Se río aunque al segundo paró su risa viendo que yo también estaba jugando con él, y se puede decir que a los dos nos gusta demasiado jugar - Y no me conformo con cualquier cosa – Levanto su mirada al techo mirándolo distraídamente o mejor dicho fingiendo estar distraido, negué, pensaba seguir jugando, además, aunque con mi hermano nunca lo había hecho me salía natural hacerlo como si no fuera mi hermano, como si fuera simplemente el chico del que estaba loca perdida y el cual quería conseguir.
Me mordí el labio sonriendo, lo que iba a hacer iba a ser lo más vergonzoso y a la vez lo más descarado que había hecho nunca - Haber pues tenemos en el menú – Me levanté del sofá colocándome enfrente de él muy recta con las manos cruzadas en mi espalda, fingiendo ser una camarera cualquiera, sonreí humedeciéndome los labios mirándole - el menu degustación y el menu completo
Alzo las cejas mirándome, se estaba quedando sorprendido ante mi poco pudor y a mi me encantaba - Pues por nombre me gustan los dos asi que explica que lleva cada uno – Sonrió de lado, seguramente otro hombre ya se habría lanzado a mi cuello, lo más seguro es que otro no hubiera captado lo que quería decir en cada una de mis palabras, pero Tom no era un hombre corriente, Tom era mi hermano la persona que más me conocía y sabía todo o bueno casi todo de mi, aunque ese casi estaba a punto de traspasarse.
Levanté la vista al techo fingiendo pensar algo, aunque enrealidad es que me daba mucho corte mirarle tras lo que iba a decir - Pues el primero es una degustación, un menú simple empieza con besos, caricias y demás pero sin llegar a nada y el segundo es el completo el que lleva de todo. – Bajé la mirada de nuevo.
Tom se levantó del sofá quedando muy cerca de mi, notaba su respiración la cual estaba igual de agitada que la mía aun así mantuvo la calma – Pues me pido… - Se quedo en silencio unos segundos haciendo que el ambiente subiera poco a poco de temperatura, sin apartar su mirada de la mia – Los dos…
Sonreí dando un paso hacia delante para quedar aun más cerca de lo que estábamos - ¿Esta seguro? puede coger un empacho.
Ladeó la cabeza acercando nuestras caras, mi corazón se iba a salir de un momento a otro, no era mi primer beso y sentía como si lo fuese, estaban tan cerca sus labios de los míos que la cabeza no me regía bien, no me importó nada mi alrededor, ni lo que pasara fuera de esa casa, solo me importaba el hombre que tenía delante, solo me importaba él, solo él - No creo que eso sea un problema, tengo bastante hambre – Gruñó sonriendo.
Subi una de mis manos hasta su mejilla, apoyando simplemente el dedo indice sobre ella deslizando ese mismo dedo por su cara hasta acabar en sus labios, los cuales rocé con la yema de mi dedo lentamente, no tenía prisa o bueno si que la tenía quería besarle ya, sentir sus labios ya, pero para mí se había parado el reloj, no corrían las horas, ni los minutos, ni los segundos… - Entonces si tiene bastante hambre tendremos que ponerle solucion ¿no? – Sonreí de lado ante mi comentario.
- Pues hombre – Acercó su cara a mi mejilla apoyando sus labios sobre ella dándome un beso - No me gustaría – Bajó sus labios de mi mejilla hasta mi comisura dándome otro beso, no aguantaba, no aguantaba - Tener que quejarme del menú – Dejó sus labios quietos frente a los mios y yo no pude hacer otra cosa que mirar sus labios, sus preciosos labios tan jodidamente apetecibles - O quedarme con hambre – Pasó su brazo por mi cintura rodeándome con él, al parecer tampoco tenía prisa y yo iba a acabar desmayada dentro de poco, empezaba a sobrarme ropa del calor que estaba teniendo.
Subí mis manos por su nuca, bajando mis manos por su espalda apretando mis dedos en su columna hasta llegar a su cintura, volviendo a subir mis manos hacia arriba haciendo el recorrido de su espalda, una espalda en la que tan solo tocarla por encima de la camiseta se podía notar bien cada musculo de su cuerpo - No, yo tampoco quisiera eso, no- Llegué de nuevo hasta su nuca rozando mis dedos por ella, haciendo pequeños dibujos circulares.
- Lo dudo – Dejó su mano quieta entorno a mi cintura, por debajo de mi camiseta, lo que hacía que notase sus dedos pegados a una parte de mi cuerpo, mi piel estaba de gallina ante ese simple contacto, si alguna vez pensé que me iba a sentir rara tocando a mi hermano, estaba muy equivocada - Tú problema sea que yo quiera repetir plato –
Juntó sus labios con los míos acortando la poca distancia que aún quedaba, giró su cabeza levemente hacia un lado pasando la lengua por mis labios, pidiéndome que los entreabriera, y yo obediente cedí ante su súplica entreabriendo mis labios colocando mi lengua por su boca rozando minuciosamente su lengua con la mía, dejando mis manos en la mitad de su espalda pegándole totalmente a mí, noté su corazón y mi corazón bombear al unísono, las diferentes sensaciones que sentí ante su beso son imposibles de describir, era como si siempre hubiera estado besando sus labios, como si mi lengua siempre hubiera deseado explorar cada rincón de su boca, Tom seguía besándome pasando de vez en cuando su lengua por mi piercing de la lengua, mientras acariciaba mi cintura con la yema de sus dedos. Jugué con su lengua rozando mi piercing por ella, mis manos deseosas bajaron hasta el final de su espalda, notaba como Tom profundizaba el beso haciéndolo más fluido e intensificándolo, su mano libre subió hasta mi mejilla resiguiéndola con su pulgar, su lengua no dejaba de buscar recovecos nuevos en mi boca los cuales aun no había explorado, lo cual mi lengua también se dispuso a hacer, notaba como me faltaba el aire poco a poco y a pesar de no querer agarre su labio inferior por donde Tom tiene el piercing comenzando a tirar de él con suavidad, pasó su lengua por mis dientes y en ese momento que me separaba, él abrió sus ojos y yo no pude evitar mirarle sonriendo.
- ¿Sabes que besas muy bien? – Era una pregunta estúpida, pero es que era el mejor beso que me habían dado en mucho tiempo.
Mi hermano sonrió – Te puedo decir lo mismo.
Apreté mis manos entorno a su cintura deslizándolas por dentro de su camiseta, Tom inclinó su cabeza dejándola en mi cuello dándome pequeños besos por él, meti mis manos por dentro de su camiseta soltando un suspiro ante el contacto de sus labios entorno a mi cuello, uno de mis grandes puntos débiles, mis manos pasaron de su espalda a su estómago arañando sus abdominales con mis uñas, provocando que su camiseta se subiera un poco dejando ver el boxer que sobresalía de su pantalón, mordió mi cuello pasando su lengua después por la marca que habían dejado sus dientes, pasó su mano por mi cintura dejando de abrazarme, rozo con sus dedos mi bajo vientre hasta llegar al botón de mi pantalón el cual desabrocho sin ninguna complicación, volviendo a subir su mano por mi bajo vientre hacia arriba hasta llegar a mi pecho por encima del sujetador el cual acaricio con un dedo, no aguante más y llevé mis manos hasta el filo de su camiseta separándome unos centímetros tirando de ella hacia arriba, haciendo que Tom subiera los brazos, tiré la camiseta al suelo y miré el cuerpo de mi hermano mordiéndome el labio.
- Vaya – Seguía mirando su cuerpo, no me había equivocado con que iba al gimnasio, estaba bien formado, tenía un cuerpo en el que mi imaginación dejaba que volasen mil una fantasias – No tienes que acomplejarte de nada –
Tom se rió y se colocó bien la bandana, para lo poco que le iba a quedar bien colocada hubiera sido preferible que se la hubiera dejado como estaba – Si te refieres a físico se lo follable que soy pero gracias por recordármelo – Sonrió pegándose de nuevo a mi.
Reí sin poder evitarlo, me puse un poco de puntillas comenzando a besar su cuello lentamente alternando pequeños mordiscos, sin poder evitarlo succioné una parte de su cuello haciéndole un chupetón, mis manos que no se podían estar quietas bajaron hasta el principio de su pantalón - ¿Qué hay por aquí?
Subió las manos por mis costados alzando mi camiseta tan despacio que casi ni me di cuenta hasta terminar de sacármela haciendo que levantara yo también mis brazos hacia arriba, no sé donde dejo mi camiseta y era lo que menos me preocupaba, bajé de nuevo mis manos hasta tu pantalón - Pues descúbrelo tú misma - Mordió el lóbulo de mi oreja y la resiguió con la punta de la lengua, para después volver a bajar sus manos esta vez por mi espalda, enganchando uno de sus dedos en el broche del sujetador sin llegar a quitármelo del todo.
Me mordí el labio con picardía, pasando después mi lengua por el filo de mis dientes, no lo pensé mucho más agarré el botón de su pantalón desabrochándolo tirando de él hacia abajo, haciendo que por el propio peso del pantalón quedara en los tobillos de Tom en segundos – Tenemos un problema y es que creo que estarías más cómodo asi – Empujé a mi hermano hacia el sofá haciendo que se sentara en él, una vez sentado agarro el borde de mi pantalón.
- No estoy del todo cómodo – Sonrió tirando de mi hacia él – Me falta algo encima – Me senté a horcajadas encima de él sonriendo, moví mis caderas de delante hacia atrás pasando mis dedos por su torso arañándoselo de nuevo, para después pasar la yema de mis dedos, no podía dejar de tocar su cuerpo, mis manos querían estar ahí recorriendo cada parte, y mis caderas no querían dejar de moverse siempre pidiendo ir a más y más encima de él, lo miraba lascivamente y Tom me miraba de igual manera, puso la palma de la mano abierta por la mitad de mi espalda subiéndola hacia arriba hasta agarrar de nuevo el enganche de mi sujetador el cual desabrocho, su mirada paso hacia delante mirando mi pecho viendo como mi sujetador cai por mis brazos, y me fije en como su lengua rozaba sus labios ante lo que estaba viendo, quería que me mirase más que no apartara su mirada de mí, bajé mis manos hasta el principio de su boxer, sí, me estaba volviendo loca, pero quería volverme loca, quería todo – Como sigas así – Se llevo su pulgar a la boca lamiéndolo - Voy a romper el boxer y me lo vás a pagar – Me pellizco un pezón pasando después el pulgar por él, solté un suspiro ante el pellizco sin esperarme lo que venía después, inclino su cabeza a mi otro pecho pasando su lengua por él, lamiéndolo, dió un mordisco en mi pecho que provoco que me excitara mucho más de lo que ya estaba.
- Pues ponemos solución – Levanté mis caderas y baje su boxer hasta la mitad de sus piernas, llevando mi mano a su entrepierna haciendo una pequeña presión sobre ella moviéndola después a lo largo de su miembro, la mano libre la subí por su espalda hasta enredarla en sus trenzas tirando un poco de ellas, no quería que ninguna parte de mi cuerpo no estuviera en contacto con él, quería que todo mi cuerpo lo rozara.
Tiró su cabeza hacia atrás soltando un leve jadeo el cual resonó en la habitación, puede que por el hecho de que mi mano hubiera tocado justo donde tenía que tocar – Joder si lo llego a saber lo digo antes – Puso sus manos en mi pantalón tirando de él hacia abajo, ahora a él le sobraba mi pantalón y siendo sincera a mi también me sobraba, sin dejar de mover mi mano sobre su entrepierna desde la base hasta la punta, levante mis caderas permitiendo que Tom me quitara el pantalón el cual me termine yo de quitar soltando sus trenzas tirando del bajo de mi pantalón por mis tobillos, en el proceso que yo terminaba de quitarme mi pantalón, el subió sus manos por dentro de mis muslos hasta llegar al filo de mi tanga el cual aparto hacia un lado pasando dos dedos por la mitad de mi entrada presionándolos un poco, tiré fuerte de mi pantalón sacándomelo del todo y ante la presión que mi hermano había hecho entre mis piernas acerqué como con un impulso mi cara a su cuello de nuevo para acallar mis jadeos dándole besos por el cuello, moví mi mano mas deprisa a lo recto de su entrepierna ejerciendo un poco de más presión pasando de vez en cuando el dedo pulgar por la punta de su miembro, la insistencia de mi hermano por quitarme el tanga hizo que me lo acabará rompiendo, sonrió y paso sus dedos por mi entrada de nuevo pellizcando flojo un lado haciendo que un jadeo imposible de evitar saliera de mi boca.
- ¿Sabes que me has roto el tanga? te va - Le di un beso atrapando su labio superior entre mis labios tirando de él hacia arriba, de una forma sucia - a tocar comprarme uno –Movía mi mano con más insistencia, no entendía como Tom tenía tanto aguante pero yo me lo estaba pasando genial, mi hermano volvió a tirar la cabeza hacia atrás soltando un bufido, dejando que su nuez quedará ante mi, sus labios se entreabrieron soltando un suspiro.
- No llevases esa mierda de lencería que dan ganas de romperla – Inclinó de nuevo su cabeza hacia delante mordiéndome los dos labios, hasta acabar besándome con una intensidad con la que jamás me habían besado, no dejaba de mover su lengua entorno a la mía cada vez a más, rodeo mi entrada con un dedo haciendo que me estremeciera de una forma única más de una vez, sin llegar a introducirme el dedo, volví a pasar mi dedo pulgar por el principio de su entrepierna rodeándola viendo como tensaba los músculos de sus piernas cada vez que hacía algo así, atrape su lengua junto a la mía unos instantes para volver de nuevo a recorrer sus dientes y las paredes de su boca.
Me separé un poco - Prefiero que me rompas a mí lilipu –
Y tras decirlo volví a pegar mis labios a los suyos, Tom gruñó en el beso, apretó con fuerza sus manos en mi cintura alzándome un poco de encima de él girando nuestros cuerpos, tumbándonos dejándome a mi debajo, en el sofá y él encima de mí, agarró mis manos subiéndolas a los lados de mi cabeza, entrelazando sus manos a las mías, haciendo presión con ellas. Noté como su cadera tiraba un poco hacía atrás y de pronto, sin que yo me lo esperase en ningún momento, me embistió de golpe sin separar nuestros labios ni un mísero segundo, apreté mis piernas alrededor de su cintura ante su embestida, entreabrí un poco mis labios dejando escapar un suspiro inevitable ante la forma en la que había entrado en mí, diós, era increíble tenerlo dentro, me embistió un par de veces más haciendo que su cadera chocara con la mía, separando levemente nuestros labios, cogió aire en ese momento y yo imité su gesto, pensé que no podía ser más perfecto cuando sus embestidas fueron más rápidas y completas, moví mis caderas hacia delante en cada una de sus entradas para provocar que todo su miembro entrase de lleno en mí, mi hermano comenzó a aumentar el ritmo gradualmente, haciendo que su cadera diera algún golpe con la mía, provocando alguna embestida más fuerte sin dejar de bajar el ritmo, si estaba en el cielo que nadie me despertase, solté una de sus manos llevándolas a su espalda presionando mis dedos fuertemente sobre ella, apreté más mis muslos entorno a su cintura haciendo que mi entrada fuera un poco más estrecha, ante esto Tom llevo su mano a mi muslo apretándolo clavando sus dedos en mi pierna, tiré la cabeza hacia atrás encorvando mi espalda, mordiéndome el labio intentando que los gemidos suenen menos en el salón, noté como Tom encogía la espalda parando el ritmo en seco, sacando su miembro de mi comenzando a rozar nuestras entrepiernas la una con la otra de una forma que hacia que lo necesitase otra vez dentro, apretó aun más fuerte la mano que aun teníamos entrelazada, y otra vez de nuevo volvió a entrar en mi de golpe, sin que yo me lo esperase, cogiendo el mismo ritmo desenfrenado anterior sin parar, una fina capa de sudor envolvió nuestros cuerpos, eché la cabeza hacia atrás frunciendo los labios en un gesto de placer, pero tenía que mirar a Tom, besarle, e incliné de nuevo mi cabeza hacia delante acercando mis labios a su oreja para mordisquearle el lóbulo entre gemidos, en los cuales intente pronunciar más de una vez su nombre, fue en ese preciso instante cuando Tom cogió un ritmo increíble, nuestros jadeos y gemidos ahogados se mezclaron, haciendo que fuera la sinfonía más hermosa de la noche, no quería que parase y Tom no quería parar, su mano cada vez apretaba más la mía y yo apretaba la suya, no iba a poder aguantar mucho más una sensación de placer me estaba recorriendo todo el cuerpo subiendo por mi espalda, Tom me penetraba de esa forma tan bestia, que no pude controlar soltar un grito ahogado por encima de sus jadeos; cerré los ojos dejándome caer exhausta en el sofá sin soltar la mano de mi hermano, el cual entro una vez más en mi dejándose caer sobre mi cuerpo con la respiración entrecortada.
Mientras iba recuperando la respiración poco a poco, jugaba con una de las trenzas de Tom enredándola en mi dedo y después soltándola, me sentía totalmente satisfecha, y para nada extraña, me sentía flotar en una nube, la sensación de haber tenido a Tom dentro había sido absoluta, como si mi cuerpo lo hubiera deseado desde hacía mucho tiempo, como si hubiera nacido para encajar a la perfección con el cuerpo de mi hermano, aun así no me lo llegaba a creer del todo – Al parecer lo hemos logrado…
Tom se incorporó un poco – No te habías llegado a creer lo que te dije ¿No? – Lo miré desde el sofá sonriendo, iba a ser sincera con él.
- Si me lo creía pero tenía mis dudas – Tom se levantó saliendo de mí completamente, agarró su boxer del suelo poniéndoselo, me quedé un poco cortada ante el gesto que acababa de tener mi hermano, se movió hacia las escaleras subiéndolas hacia el piso de arriba, vale ahora sí que me sentía rara ¿Por qué se había levantado así? Escuché el sonido de los peldaños y giré mi cabeza hacia las escaleras viendo de nuevo a mi hermano con algo entre las manos, se acercó a mi y me tendió unos boxers suyos, sonreí abiertamente ante su detalle de traerme algo con lo que dormir, me levanté del sofá para ponérmelos, mi hermano volvió a sentarse en el sofá y fuí a la cocina, necesitaba algo de beber, abrí la nevera mirado que refrescos tenía mi hermano en ella, como no, coca-cola, al final acabaría pensando que mi hermano era adicto a ella , cogí una coca-cola, la más fresquita que encontré y volví al sofá, me senté al lado de mi hermano apoyando la espalda en el reposabrazos, subiendo los pies al cojín pegando mis rodillas a mi estomago aun desnudo y le miré ¿Qué le pasaba? ¿En qué pensaba? ¿Por qué estaba tan serio?
Tenía que sacar un tema de conversación para relajar un poco el ambiente- Cuando el otro día llamamos a la mamá era una excusa o ¿cómo? – Alzó una ceja interrogante ante mi pregunta – Si lo hiciste para ver mi reacción-
Me miró a los ojos poniéndose completamente serio, la pregunta se las traía pero yo no era de las personas que solían callarse las cosas, cuando tenía una duda la decía en alto aunque la pregunta no fuera lo más oportuna, pero yo era especialista en meter la pata, aun así Tom no se enfado simplemente contesto - No tenía pensado decirte nada – Y lo entendía, comprendía que mi hermano no quisiera decírmelo, yo nunca hubiera tenido el valor de decírselo sin saber sus sentimientos primero, aunque me jodía bastante que hubiera intentado ocultármelo, no lo culpaba, nosotros siempre decíamos que éramos los hermanos ejemplo a seguir, que si alguna vez teníamos hijos queríamos que fueran como nosotros, él me miró, suspiró y miró después a un punto fijo por encima de mi hombro ¿Se arrepentía mi hermano de lo que había pasado hacia unos minutos? ¿Se arrepentía de habérmelo dicho? Él tan sólo hacerme esas preguntas hizo que un mal estar recorriera las venas de mis brazos, Tom volvió ha hablar - Nosotros siempre hemos dicho que lo nuestro era natural, que nunca haríamos como gente de nuestro barrio que traspasaba esa línea por puro deseo… Nosotros siempre hemos dicho que seríamos así siempre… -
Me quedé sin saber qué decir, sabía que mi hermano tenía razón en lo que decía, en nuestro barrio habíamos visto de todo, cosas realmente horribles - ¿Sigues teniendo miedo verdad? - Abrí la coca-cola mirando el bote con miedo - ¿Sigues teniendo miedo a que se enfríen las cosas? – Le dí un sorbo al refresco, no quería mirar a mi hermano a los ojos.
- Estoy casi seguro que se enfriaran. –
Suspiré, quería que la tierra me tragase en ese momento, pero iba a guardar la compostura como había hecho siempre y pensar en una solución rápida para que mi hermano se calmase - No va a ser así, yo no dejaré que se enfríen – Y hablaba enserio, no iba a permitir que la relación con mi hermano se fastidiará por lo que acababa de pasar, aunque sintiera mucho más por él de lo que había pensado que jamás sentiría por nadie, de eso justo es lo que había hablado con Puntis, pese a todo era mi hermano y la persona más importante de mi vida, no quería sentirme mal, si hacia falta guardaría las distancias con él, no tocaría el tema nunca más de lo que sentíamos el uno por el otro, guardaría todos mis sentimientos en el fondo de un gran agujero si tenía que hacerlo a pesar de no querer hacerlo y sentirme obligada…
- Tal vez deberías alegrarte… - Lo miré sin entender muy bien porque iban sus palabras, dejé la coca-cola en la mesita del salón - algo menos que te ata en la ciudad – Cerró los ojos, y yo ladeé la cabeza, mi hermanos conocía sin que yo se lo hubiera dicho mis pocas ganas de seguir en la ciudad, pero eso era antes de lo que había pasado, ahora quería seguir aquí una temporada más para ver como podrían ir las cosas…
Ladeé la cabeza mirándolo - Entonces por esa regla también te tiene que afectar lo que has dicho a tí –
- Antes de ver como las cosas se enfrían del todo habré desaparecido – No sabía, no tenía ni idea de cómo convencer a mi hermano, estaba asustada, muy asustada, notaba que por haber pasado lo que había pasado lo perdía y no sabía como recuperarlo, alomejor la que se tenía que ir del todo era yo…
- Siempre es siempre lilipu y dijimos…
- En menos que canta un perico y más ahora después de lo que ha pasado, me pillo por tí, casi de fijo. Ahora también te lo digo, me largo antes – Me cortó, no me dejó terminar lo que tenía que decirle simplemente siguió hablando, y sus palabras me hacían daño, me asustaban… No me arrepentía de haberme acostado con él, eso nunca pero me sentía mal… Yo estaba ahí en la ciudad y él también, tan solo pensando que las cosas podían ir a mal, negué, dios no iba a poder soportarlo y sabía que él tampoco soportaría que las cosas fueran a peor, que se sentiría horriblemente mal si entre los dos volviera a ver un muro como el que hubo cuando éramos unos críos, nos habíamos prometido desde que nos volvíamos a hablar estar ahí siempre el uno para el otro y ahora tras lo que había pasado sentía a mi hermano lejos de mí, a años luz de mi, no había pensado las consecuencias de nuestros actos simplemente me había dejado llevar por mis sentimientos, maldije mi corazón por sentir y me maldije a mi por no haber hecho caso a mi cabeza cuando esta me gritaba que estaba mal, me maldije por no haber hecho caso a mi madre, por no haberme quedado fuera de la ciudad y haber vuelto, me faltaba el aire, se me habían cerrado los pulmones y mi mal estar se podía notar en toda la casa junto con el malestar de mi hermano- Me voy tirar a la cama que el sofá me rompe el cuello – Se levantó del sofá desperezándose, lo miré ¿Me iba a dejar sola en el salón?
- Muy bonito abandóname aquí – Quería que no notase mi comeduras de cabeza, quería que viera que no iba a dejar que nos separásemos el uno del otro, que todo podía ser normal, sabía que era fuerte y que podría llevarlo, así que mis ganas de llorar me las controlé y puse la sonrisa mirando a mi hermano, invitándole a quedarse conmigo a mi lado, la verdad es que necesitaba mas que nunca que me volviera a abrazar y que me prometiera que no iba a cambiar nada o que si lo hacia sería a mejor, mierda de haber pensado que debía de arriesgar, mejor haberme callado, haberme quedado como estaba… Ahora mi hermano estaba mal y yo estaba mal y todo volvía ser una mierda… Hacia nada había estado en el puto cielo para ahora volver a la jodida realidad.
Comenzó a subir las escaleras hacia su habitación dándome la espalda - Lo superarás con arte –
Suspiré alargando mi mano hacia el suelo cogiendo mi camiseta volviéndomela a poner, me recosté sobre el sofá dejándome poco a poco resbalar por el hasta quedar totalmente tumbada con la cabeza apoyada en el brazo del sofá mirando hacia el respaldo, subí la pierna por encima del respaldo apoyándola ahí dejando mi pie colgando, cerré los ojos y bostecé, tenía sueño y la verdad es que mi cuerpo me pedía a gritos descansar, no sé en que momento el cansancio pudo conmigo y me quedé dormida.
Debería de decir que cuando desperté hacia una mañana estupenda, los pájaros cantaban, bla bla bla… Pero no fue así, el ruido de la puerta me despertó, miré el reloj de mi muñeca no hacia más de dos hora que me había dormido, miré en un primer momento mi alrededor - ¿Tom? ¿Lilipu? – Me levante del sofá pasándome la mano por los ojos somnolienta y me acerqué a la puerta de la casa abriéndola, notando un airé frió entrar por la puerta, miré hacia el frente cuando me lo encontré a él caminando completamente abrigado con una mochila a su espalda hacia la salida de la parcela de su jardín, con la capucha de su chaqueta en su cabeza para que nadie le reconociera - ¿Dónde vas a estas horas? -
Suspiro girándose lentamente para mirarme – A dar una vuelta – Sabía que mentía, lo sabía, lo conocía, estaba en su cabeza, mi hermano no estaba bien…
- ¿Te pasa algo? – Lo miré preocupada, si algo me importaba en esta vida era mi hermano, él iba por encima de cualquier persona y de cualquier ser, mis hermanos para mi eran lo más sagrado en mi vida tanto Tom como Bill.
- Sólo quería no dormir aquí, irme un par de días para pensar… – Dejé la puerta abierta y andé hacia él quedando a una distancia prudente para que no se sintiera mal por tenerme medio desnuda delante de él, le miré a los ojos directamente chocando sus pupilas con las mías, pero su mirada se apartó al momento mirando por encima de mi hombro.
- ¿De verdad quieres eso? es tu casa si quieres puedo irme yo… - Que difícil era hablar, cuando los dos sabíamos que era lo que de verdad estaba pasando…
- No pasa nada, es tarde - Me miró de nuevo quería decirme algo pero yo no lograba descifrarlo o más bien estaba encerrada en que mi hermano se arrepentía tanto de lo que había pasado que había preferido irse, la culpabilidad volvió a mi, por culpa de pasar los limites perdía a mi hermano y eso no me lo iba a poder perdonar en la vida - Quédate si quieres. – No dije nada ¿Qué me quieres decir Tom? Se acerco a mí y me dio un beso en la frente – Nos vemos Rubia – Se giro yendo calle abajo.
Dí unos pasos hacia atrás entrando en el umbral de la casa, mirando a mi hermano irse, me pase un brazo por debajo del pecho apretando mi costado y la otra mano me la llevé a la frente acariciando justo donde me había dado el beso – Te quiero lilipu… - No sabía si me había oído pues incluso a mi me había costado escucharme por culpa de la forma tan fácil que tenía para que se me quebrantara la voz cuando estaba apunto de echarme a llorar.
Tom se giró y me miró bajando la vista al suelo - Seguro que cuando nos volvamos a ver, será todo como antes – Comenzó a andar de nuevo - Sin enamoramientos absurdos – una lágrima se escapó de mis ojos la cual me aparté con la muñeca, yo si que quería que estuviera enamorado de mi, yo si que quería que me quisiera de esa forma en la que yo le quería a él ahora, yo si que quería que me siguiera tocando, yo si quería sus besos…
Entré en la casa de mi hermano y me puse a vestirme con rabia, con impotencia, cogí mi bolso y crucé la carretera corriendo, entrando en mi casa, cerré la puerta de un portazo tirando el bolso hacia un lado apoyando mi espalda en la puerta cerrada dejándome caer por ella, me llevé las palmas de mis manos a mis ojos ocultándomelos comenzando a llorar… No iba a pasar nunca más nada con mi hermano, lo ocurrido había sido un sueño, un sueño único, me tenía que autoconvecer de ello… Tan solo había sido un sueño… “Los hermanos no se acuestan” me repetí una y otra vez…
Pov Tom.
Al salir de mi jardín seguí caminando hacia el coche sin vacilar, pero antes de llegar a él me paré respirando entrecortadamente.
¿Qué coño estaba haciendo? Yo había dado el paso al declararme, yo la había besado antes de subirme al coche, había pasado lo que tanto quería que pasase. Había sentido a mi hermana como nunca lo había hecho, la había tenido entre mis brazos, la había escuchado suspirar mi nombre mientras la hacía mía. ¿Y ahora qué? ¿Lo terminaba todo?
¿Y por qué, eh?
Pero sabía la respuesta, miedo. Un miedo que hacía bastante que no sentía, y todo por las sensaciones que había tenido momentos antes con ella en esa habitación. Sólo de recordarlo me daba escalofríos en la nuca. Me pasé la mano por ella nervioso, mierda Tom, ¿por qué me he ido así?
Me giré para mirar mi casa y entonces apreté los dientes. Era imbécil. Abrí el coche dejando la mochila en el asiento trasero, cerré la puerta de un portazo y caminé calle abajo guardando las llaves del coche en el bolsillo de mi pantalón y sacando de el mismo la navaja, alguien iba a pagar mi mal humor de aquella noche, alguien iba a pagar que me hubiese pillado por mi hermana, o que al final me hubiese dado cuenta.
Para entonces comenzó a sonar mi móvil y al ver en la pantalla el nombre de uno de mis chicos sonreí, nada mejor para distraerse.
Y mañana ya sería otro día.



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