jueves, 4 de febrero de 2010

Hermanos.

1.

- Señores pasajeros el vuelvo con destino a Alemania va a efectuar su aterrizaje en breves instantes por favor abrochense los cinturones.

Pov Heidi

De vuelta a casa… un suspiro salió de mi boca mientras miraba por la ventanilla del avión como me acercaba de nuevo a mi fría ciudad, inevitablemente los ojos se me empañaron de una fina capa de agua, los cerré, no quería llorar, no después de haberlo más o menos superado, siendo franca no estaba al cien por cien segura de querer volver, me había jurado no volver a poner un pie en Alemania después de todo lo ocurrido en el pasado y tras mi grave depresión la cual casi me llevaba a la tumba, por eso huí de allí sin avisar a nadie, sabía que si avisaba no tardarían en convencerme de que me quedase, tan solo un amigo al que todos llamábamos Papi estuvo en el momento de mi partida ya que fue él quien me llevo al aeropuerto.

Flash back

- No me conoces realmente cabreado Heidi, no me conoces realmente empecinado en algo que creo que es justo y lo que es justo es que te quedes
porque TE NECESITO – me gritó Papi la noche en la que estaba haciendo las maletas - si los demás no, ME SUDAN LOS COJONES, pero yo sí y te quiero aquí, Reina – lo miré intentando mantener la poca entereza que me quedaba, según él yo era la reina de Alemania y aún a sabiendas que eso no era cierto me gustaba que él lo pensase.

- Yo también os necesito, por eso he luchado todo este tiempo pero ya por mas que tiro no puedo, no saco fuerzas, no me animo, no hay nada por donde poder salir es que no veo salida, claro que me gustaría quedarme Papi, pero con ilusión con ganas de un día a día y entrar y salir con la sonrisa en la cara no como estoy que ya es que paso de todo es como si estoy por estar como si levantarme de la cama fuera lo peor del día y no me gusta porque no veo que se pueda sacar nada de mi ya – hablé pausadamente, intentando que el malestar esta vez no fuera más que inminente, Papi se levantó de la cama se acercó a mi y me acarició la cara.

-Eres una puta fuente de bondad, sabiduría, entereza y ovarios si eso te parece poco que sacar que me muera yo ahora mismo, vales más que todas las personas de este jodido barrio y si miento que me parta un puto rayo, si te vas me quedo solo con toda mi lealtad y mi forma legal de ser, necesito un puto reflejo de mi para sentirme más fuerte y ese reflejo, eres tú – Me estaba intentando convencer lo sé, pero esta vez no había marcha atrás.

- Dicen que nada es eterno, por eso existe el ying y el yang, el día y la noche, la vida y la muerte y esto como para todos los de aquí no iba a ser eterno algún día unas antes otros después iremos abandonando este barrio, todo como ya dije ayer tiene su fecha de caducidad y pienso que la mía llego hace tiempo y una retirada a tiempo es mejor que acabar yéndote muerta, Se lo que esa sensación que tienes de que nos parecemos demasiado pero porque tu y yo tenemos los mismos criterios para la vida, la sinceridad, el amor, el ayudar a los demás, en todo eso nos parecemos y jamás me arrepentiré de haber seguido esos criterios pero ya no veo que ni ayudar sirva, cuando tú estabas mal y la gente te iba a pedir ayuda te quedabas sin saber que decir pues que esperanza le puedes dar a alguien si no tienes la minima en tí, y eso es lo que me pasa a mi no hay esperanza, no hay nada a lo que pueda agarrarme es un precipicio sin salida - Y por primera vez en la vida Papi, mi gran amigo Papi se quedo sin saber que decir, ví la impotencia en sus ojos y la amargura, vi como no quería que me fuera pero como me iba a dejar marchar, le tembló levemente el labio.

- Eso me mata... porque sé que todo esto va a ser una mierda si te vas del todo, una puta mierda más de lo que ya es – la rabía que Papi estaba conteniendo la comenzó a soltar de golpe - Odio a todas las personas que han apaleado tu alma las odio con todo mi ser ojalá pudiera matarlas, no se puede estrujar la vida de alguien así no... No se puede a alguien tan valiosa como tú, hay que cuidarla como a un puto diamante y más si lo tienes en las manos... – Papi se movía por la habitación moviendo los brazos de arriba a bajo y yo lo miraba atentamente y a pesar de que aun no estaba llorando cada palabra que decía se clavaba en mi pobre corazón acribillado, por fin se paró y soltó un suspiro - El problemas es que a veces se valora más, un trozo de carbón ardiendo que un rubí precioso y perfecto es irónico... pero real…

- Un gran corazón es un blanco fácil para el dolor, pero aun así yo en el fondo de todo no me veo que haya perdido a pesar de todo he ganado personas que muchos quisieran cuando digo que las mejores personas de Alemania las conozco yo es porque es así, vosotros sois mi familia, mis amigos y lo mas grande que me podré llevar cosa que muchos otros jamás podrán hacer mucho que cambien de nombre – Fue en ese momento cuando Papi no la contuvo más y una lágrima salió de sus ojos, me abrazo con fuerza acariciándome la espalda con la suavidad con la que un padre abrazaría a su hija.

- Joder Sis... Te quiero un montón... Desde el día que te conocí, supe que... Serías mi amiga, como mi alma gemela... Me duele mucho esto... Y quiero que sepas, que aunque no sirva de nada, me tienes aquí... Siempre – Me abrazo con fuerza - No me dejes Heidi... No quiero ser egoísta... Si te sientes en un infierno aquí, no quiero retenerte en él por mis bobadas... Pero joder, yo si creo que puedes volver a ilusionarte... A ser poco a poco la que eras... Yo lo estoy logrando, ¿por qué tú no? – Le di un beso en la frente y cogí mi maleta.

- Papi mi fecha de caducidad fue hace mucho tiempo…

Fin flash back


…Me quité una lágrima traicionera, ahora ahí estaba de vuelta, sabía que las cosas desde mi partida no habían ido a mejor si no a peor, gracias a algún que otro sms al móvil que me mandaba Duul mi mejor amiga… Otro suspiro salió de mi interior esta vez más fuerte, no tenía muy claro lo que me iba a encontrar pero tenía que ser fuerte a pesar de que no saber si lo lograría, me mire en la ventanilla me coloqué bien el pelo y me levante cuando el avión hubo aterrizado, esperé a que todos los demás pasajeros salieran y no por educación sino para tener unos segundos más para convencerme de que estaba haciendo lo correcto.

Cuando bajé del avión sonreí ahí estaba Puntis que vino corriendo a abrazarme haciendo que mis maletas cayeran al suelo, era una de las personas que lo estaban pasando mal y sabía que necesitaba verme con urgencia.

- ¿Cómo estas? – Le miré a los ojos directamente para poder saber cual sería su respuesta, las ojeras que tenía en los ojos me dejaban entre ver que no había pegado ojo en muchas noches y que el alcohol había sido un gran compañero suyo en estos días - ¿Qué ha pasado Puntis? – Me volvió a abrazar y a pesar de ser mucho más alta que yo escondió su cabeza en el hueco de mi cuello, ande como pude hasta sentarme en uno de los bancos del aeropuerto haciendo que ella también se sentara a mi lado.

- Aundrey se acostó con Toxic – La boca se me abrió de par en par tras la sorpresa sabiendo que Aundrey era una de las mejores amigas de Puntis y que Toxic era el chico que le gustaba a mi amiga - Paso Hei, ya me la sudan las relaciones aquí, si llegan pues bienvenidas sean, pero ya el que te machaque día con día es de lo peor, ya se lo que sentías – Entrecerré los ojos ¿Qué ella ya sabía lo que había sentido? No quería que nadie ni mi peor enemigo sintieran lo que yo había pasado.

- ¿Qué es exactamente lo que yo sentía según tu? – No pude evitar hacer la pregunta, pues el dolor que yo sentía era tan horrible que no podía ser que Puntis estuviera tan entera como estaba a pesar de flaquearle levemente las fuerzas.

- Que te machaquen dia con dia, que por más que se trate de surgir te hundan… - Y dio en el clavo.

Seguimos hablando un buen rato en el trayecto hacia mi casa, la estuve consolando y haciendo que entrara en razón respecto a lo que le había pasado, y al final comprendió que lo mejor era estar bien y es lo que yo quería para Puntis que estuviera bien, pues a pesar de que en un pasado la había odiado con todo el odio que puede ejercer una persona hacia otra deseándole todo lo malo ahora nuestra relación era perfecta de amigas que se lo cuentan todo. Me dejo en la puerta de mi casa ayudándome a sacar las maletas dejándolas en el recibidor.

- Me alegra mucho que estes de vuelta – Sonreí volviéndola a abrazar, pensé que lo iba a pasar mal volviendo a entrar por mi casa pero la verdad es que podía sobrellevarlo de una manera tranquila – He quedado con tu hermano Tom ahora ¿Sabe que estas aquí?

- No aun no lo sabe… - Mi hermano mayor, mi mejor amigo, la persona que más había echado de menos en mi fuga repentina, me habían contado que tras mi marcha él había cogido las maletas y también se había ido apareciendo de vez en cuando tan solo para momentos puntuales debido a sus trabajo… Bueno trabajo entre comillas, ya que era un narcotraficante bastante peligroso, me mordí el labio, ser la hermana de Tom Kaulitz y Bill Kaulitz no era sencillo, eran los chicos más famosos en la ciudad perseguidos diariamente por los paparazzis, Bill mi hermano mediano había convencido a Tom para meterse en un grupo de rock y mi hermano mayor había aceptado a sabiendas que no podía dejar su otro trabajo - ¿Me harías un favor Puntis? – Ella asintió – Dile que he vuelto y que estaré esta noche en casa.

- Eso esta hecho Hei ¿Te ayudo a algo más? – miro mi casa con curiosidad, viendo los muebles tapados con mantas y el polvo acumulado tras mis semanas fuera de allí.

- No vete tranquila, tengo que limpiar todo esto – Le saqué la lengua, Puntis volvió a abrazarme y me dio un sonoro beso en la cabeza.

Me despedí de Puntis con dos besos y entré de nuevo en mi casa, corrí todas las cortinas y quité las sábanas de los muebles no tenía ni idea de cuanto tiempo me iba a quedar en un principio poco el suficiente como para ayudar a las personas que estaban mal y así poder irme de nuevo sin tener que volver… Miré la hora en el reloj de mi muñeca y se me ocurrió una idea, cogí las llaves de la casa, me monté en mi coche el cual tuve que arrancar más de una vez para que hiciera contacto la llave ya que había estado mucho tiempo en desuso y conducí hasta el centro de la ciudad, aparqué donde pude y baje del coche un poco nerviosa no sabía cual iba a ser su reacción cuando me viese pero tenía unas ganas inmensas de verle, toqué al timbre de su apartamento.

- ¿Quién? – Su voz grave provocó que mi sonrisa se ensanchará por segundos.

- Que este de paso señor Papi no quiere decir que no puedas bajar y darme un achuchón – un grito tras el interfono casi provoca que me quede sorda, escuché como alguien bajaba las escaleras de dos en dos casi corriendo por ellas y no se aun como no se mató una persona coherente hubiera esperado al ascensor pero Papi en los momentos de jubilo no era muy coherente, se abrió la puerta del portal y sus grandes brazos me cubrieron casi todo el cuerpo levantándome del suelo y dándome millones de besos por las mejillas.

- Siiiis, joder!, estás aquí – reímos los dos juntos - ¿Qué coño haces aquí? Joder ¿Por qué no has avisado antes? – Me encogí de hombros tampoco quería que media Alemania me esperase en el aeropuerto y tampoco quería que mi peor enemigo se enterase que estaba allí de nuevo – ¡Joder que alegría Siis! – me dejo en el suelo de nuevo y me miro de arriba a bajo – Cada día estas más buena – Me mordí el labio y entrecerré los ojos mirando a Papi intentado que sus ojos se posasen en los míos y fue en ese instante cuando me di cuenta.

- Mi pequeño… - Susurré, Papi estaba mal también y a mi no me lo podía negar algo había pasado y sabía que había sido culpa del “cáncer” como lo llamábamos nosotros en la intimidad, esa persona que logro que yo me hundiera en lo más profundo de un pozo negro y oscuro haciendo que no sintiera mi corazón latir, esa persona que había contaminado Alemania desde el mismo momento que había llegado, Papi agacho la cabeza tras darse cuenta que me había percatado del dolor que el sentía, el cual había intentado ocultarme… - Aquí estoy Papi…

- Ahora se lo que sentiste… - Asentí sabiendo que si decía algo acabaría llorando junto a él - Y te pido perdón por haberme enfadado tantas veces contigo al decirte que no luchabas pero es que estar muerto por dentro, es horrible... – Trague saliva intentando encontrar las palabras adecuadas para esa situación.

- Lo sé... Sé lo que es desear la muerte y notar tu cuerpo sin tu órgano vital – miré hacia donde debía estar aparcado el coche de Destroyer el novio de Papi y no vi nada ahí, miré de nuevo a Papi y el asintió dándome a entender que era justo lo que yo estaba pensado lo que había ocurrido – Des volverá Papi lo sé – Entrelacé mi mano a la suya infundiéndole todas las fuerzas que pudiera aunque no fueran mucha.

- Mañana me prometió volver para que yo le hiciese el amor... ahí mientras se lo haga mataré a mi cuerpo cuando llegue al orgasmo - Sus palabras eran duras y sabía que quien me hablaba en ese precios instante era el corazón de Papi no él solo - Tú y yo vamos a ser más iguales que nunca Sis... Mataré mi alma hasta que él vuelva para no sentir nada por nadie más para ser un puto fantasma esperándole hasta que él se decida – Destroyer había cogido las maletas y se había hospedado en un hotel hasta que su avión partiese fuera de Alemania, según decía necesitaba un tiempo de desconexión, un tiempo para pensar, un tiempo para él y dejaba aquí a Papi solo, al amor de su vida y todo por culpa de Deluxe la única persona que había logrado que Destroyer confundiera los sentimientos que tenía con Papi siéndole infiel con el cáncer de Deluxe, un calambrazo de odio recorrió mi cuerpo sabiendo que por culpa de él la gente acababa hundida.

Me quedé toda la tarde con Papi intentando que sus ánimos mejoraran, sabía que no iba a lograr mucho puesto que cuando se esta en su estado ni la mayor palabra de consuelo hacen que el mundo siga, más de una vez se le escapaban las lágrimas a Papi y no me importo que fuera así, necesitaba echarlo todo fuera de él o sino acabaría peor de lo que estaba, le repetí miles de veces que él tenía una esperanza e incluso me propuse hablar yo con Destroyer personalmente.

Tras la tarde con Papi volví a mi casa, que raro se me hacia estar allí de nuevo, me acerqué a una de las estanterías del salón y miré una de los portarretratos en el había una foto de Tom y yo dándonos un abrazo, aun no le había visto y tenía unas ganas inmensas de hacerlo, puse la calefacción en la casa y subí al baño para darme una gratificante ducha que el cuerpo me agradecería pues tras un viaje y dos conversaciones realmente tristes se podía decir que había tenido un día movidito, al salir del baño no me apetecía nada en absoluto arreglarme así que me puse unos shorts cortos con los que se me veía el cachete del culo con una camiseta de tirantes y unas deportivas, algo inusual en mí, que siempre solía ir con tacones, me estaba secando el pelo para irme ya a la cama cuando sonó el timbre de la puerta de mi casa, miré el reloj de muñeca eran las 3 de la mañana, dejé el secador en un lado del mueble del baño y baje las escaleras de mi casa, me puse de puntillas para mirar por la mirilla de la puerta ¿Quién iba a ser si no él?.

Pov Tom

Me estaba aburriendo ya de esperar, me estaba aburriendo mucho.
Tiré el cigarro al suelo y lo pisé mientras soplaba, ¿dónde mierda se había metido esta mujer? Me senté en el respaldo de un banco mientras volvía a encenderme otro cigarro, el quinto en estos 15 minutos que llevaba esperando, en definitiva, esperar no era lo mío.

- V - Giré la cabeza al oir ese apodo y salté del banco.

- Iba a llamar a los Geos para que te buscaran a este paso, K - Nos pusimos a andar hacia un Starbucks, nos habíamos aficionado a ellos las pocas veces que había venido, hasta de pensar en comprar uno para nosotros y tener café cuando quisiéramos. Pasamos la mayor parte de la tarde hablando de cosas sin sentido, hasta que me dió por mirar el reloj.

- Las dos de la mañana - Reí mientras daba otro sorbo de mi segundo café- Buah ¿sabes? Tengo muchas ganas de jugar.

- Hoy dás miedo -Volví a reir mirando su cara, nunca había tonteado con ella pero hoy tenía buen día, estaba de buen humor.

- No muerdo, al menos no de momento - Sonreí de medio lado y miré a Puntis levantarse, mirando alrededor para después levantar mi sudadera y mirar dentro- Podrías mirar también debajo de la camiseta, o dentro de los pantalones. Hay cosas más agradables a la vista.

- ¿Qué mosca te picó V? -Se rió mientras volvía a sentarse mientras yo me encogía de hombros-

- Estoy de buen humor la verdad - Dí otro sorbo al café terminándolo -

- Ah por cierto, nunca adivinarías quién ha vuelto - La miré confundido y ella sonrió- Heidi

- Heidi?!?! - Abrí los ojos y me levanté de la silla de golpe, sin podérmelo creer aún, ¿Heidi aquí?, ella volvió a reirse-

-Sí, y me dijo que estaría en su casa esta noche -Sorbió el café tranquilamente mientras yo miraba el reloj, las 2:30 de la mañana, bueno, la despertaría si hacía falta. Eché a andar hacia la puerta con paso rápido.

- Te dejo que pagues tú hoy K, ¡nos vemos! -Prácticamente corrí hacia mi coche, subiéndome en él mientras metía torpemente la llave en el contacto, mientras conducía de camino a casa de mi hermana me puse a pensar, vale que tenía ganas de verla pero no solía ponerme nervioso. Cogí aire al ver su casa y aparqué justo enfrente. Mientras me acercaba a la puerta sonreí pero al tocar el timbre disimulé, seguía molesto con ella por haberse ido como se fue, pero no lo suficiente. La puerta se abrió delante de mí, y tragué saliva disimuladamente al mirar a la chica que ahora tenía frente a mí.

Pov Heidi

Le abrí la puerta y antes de hacer nada me miro de arriba a bajo lentamente centrándose en cada parte de mi cuerpo algo que hizo que me pusiera bastante nerviosa por primera vez en mi vida y mira que muchas veces me había mirado así.

- A mi se me va a olvidar la jodida sangre como sigas con ese puto pantalón hermanita – Me miré el pantalón y sonreí de lado haciéndome la chula.

- Pues a mi me gusta el pantalón – Di un paso hacia atrás dejando espacio para que pasara dentro de mi casa, no sabía que me pasaba estaba mirando a mi hermano y quería abrazarle después de todo el tiempo sin vernos, pero algo me impulsaba a no hacerlo, una fuerza que no entendía, hacía que estuviera nerviosa con mi hermano, que pasó por mi lado con sus andares de chulo.

- Jmmm… Mientras no te pongas uno peor – Miro la casa y se giro quitándose la chaqueta tirandola en un lado del sofá volviéndose a girar para mirarme, mi ojos se centraron en su cuerpo el cual había que imaginárselo por la anchura de su ropa, había ganado peso eso estaba claro se puede decir que había estado yendo al gimnasio en mi ausencia además estaba mucho más guapo que cuando me había ido, cosa que pensaba que era imposible, cerré la puerta de mi casa intentando no fijarme más en mi hermano.

- Eso es imposible Tom no tengo peores – reí y fui hacia él quedando a escasos centímetros el uno del otro, me gustaba picar a mi hermano, como a él le gustaba picarme a mi, pero algo había diferente en el ambiente y no lograba descifrar que es lo que era.

- Lo que te haría yo ahora mismo y lo poco que te iba a durar a ti ese short uf… - alcé una ceja sonriendo de lado.

- Si no fuera porque después no se termina me lo pensaba y todo… - Lo dije con malicia haciendo que mi hermano indagara un poco en el pasado, pues él y yo un día de locura intentamos acostarnos para saber si eran ciertos los rumores de que éramos buenos en la cama, los mejores de la ciudad según se comentaba por ahí pues si mi hermano había tenido muchos amantes yo no me había quedado atrás, él saco esa sonrisa suya de superioridad que a cualquier otra le hubiera derretido.

- No igual no, pero sobarte te iba a sobar de lo lindo – Mi mente en esos piques viajaba rapido por lo que sabía que contestarle en el momento adecuado.

- Vamos haber hermanito si te doy un pico insignificante y ya hace que nos sintamos raros – Se sentó en el sofá subiendo una pierna en la mesa apoyando el brazo en el respaldo, mirándome.

- ¿Raro? Más bien era miedo a que se jodiese todo ¿pero que más se puede joder? Solo disfrutar, dejarse llevar, pasar de todo – Lo comprendí en el fondo estaba dolido por haberme ido, sabía que a él era de las personas que más le iba afectar mi partida por eso no le dije nada, por eso aún no me había dado un abrazo, tan solo había venido con sus aires de chulo picándome porque sabía que me volvería a ir, me conocía lo suficiente pero él no podía echarme nada en cara, puestos que él tampoco es que estuviera mucho por la ciudad.

- ¿Qué mas podría joder, si tú y yo ni si quiera estamos por aquí? Tan solo haríamos un poco de incesto – espeté, el sonrío con su tipica sonrisa que hace que el mundo deje de girar en ese mismo instante.

- Y llamar a la mamá y regodearnos en su cara – Nuestra madre se pude decir que era una de esas madres que no te dejan en paz incluso habiendo cumplido ya la mayoría de edad, es de esas madres que estan todo el día llamando o planificando nuestras vidas diciendo con quien tenemos o quien no tenemos que salir, desde que nuestro padre la abandonó para irse con su amante centró toda su atención en sus tres hijos, intentando impedir que creciéramos o que tomáramos nuestras propias decisiones, criándonos en un barrio marginal puesto que no teníamos el dinero suficiente como para vivir con comodidades y si teníamos comodidades era gracias a Tom y a sus trapicheos y negocios con gente que era mejor no juntarse – Alomejor así dejaría de darnos de comer esos potingues tan asquerosos y nos coge asco.

- Estaría bien eso igual nos dice que no seguimos siendo sus hijos – continué con la broma.

- No más visitas inesperadas a casa.

- No mas llamadas raras – la conversación comenzaba a ser más sería conforme íbamos echando pestes de la mamá.

- No más comidas imposibles de comer.

- No más victimismos por su parte.

- Bua hermanita estoy por llamarla ya.

- Hazlo – Saqué el móvil de uno de mis bolsillos de mi pantalón y me acerqué hasta Tom tendiéndole el móvil, Tom cogió el teléfono acomodándose en el sofá con desparpajo, marcando rápidamente el número de la mamá.

- ¿Hago videollamada mejor?

- Si – Dije sin pensar – Quítate la camiseta y yo también así fingimos mejor – Me quite la camiseta y me removí un poco el pelo con la mano, Tom hizo lo mismo se quito su camiseta y movió su bandana hacia un lado descolocándosela, me baje un poco el tirante del sujetador para dar más realismo a lo que pensábamos hacer, una locura como siempre por nuestra parte, sin pensar en las consecuencias de nuestras acciones.

- Su cara no va a tener desperdicio alguno – reí y es que tenía razón, seguramente la mamá se quedaría en blanco o puede que incluso le diera un ataque al corazón.

- Que pena que no podamos grabarlo seguro que nos forrariamos.

- Creo que se pueden sacar capturas – comenzaron a sonar los tonos de llamada, Tom fijo su mirada en el cuadradito del móvil donde se nos veía a nosotros, entrecerró los ojos – Jmmm un segundo – Giro su cara hacia la mía juntando nuestros labios unos segundos, lo que provocó que por un momento dejara de respirar, se separo mirándome los labios y paso su dedo pulgar por estos corriéndome un poco el carmín, sonrío y se paso el pulgar por su cuello manchándoselo con el carmín que acababa de quitarme, me guiño un ojo y volvió a fijar su vista en la pantalla del móvil – Irreal, perfecto.

- Vaya estas hecho un actor – sonreí ante mi comentario, cuando vi la cara de la mamá en la pantalla, ahora si que empezaba la función, la cara de nuestra madre se descompuso un poco al vernos así, la verdad es que era gracioso ver como intentaba descifrar que hacíamos sus dos hijos medios desnudos en un sofá

- ¿Qué pasa pequeños mío? – comenzó ha hablar nuestra madre pausadamente - ¿Qué os ha ocurrido? – me mordí el labio coquetamente llevando mi mano al cuello de Tom el cual comencé a acariciar un poco lo suficiente para que lo viera la mamá.

- Hemos llamado para hablar seriamente contigo, después de un tiempo nos hemos dado cuenta que ninguna de nuestras parejas será suficiente para nosotros – hablaba mi hermano entre ronroneos para que lo oyese mi madre nítidamente – pero ya lo hemos arreglado mamá.

- Exacto mamá estoy con Tom – nuestra madre se puso completamente seria, yo seguía con mis caricias en el cuello de mi hermano.

- ¿Cómo que lo habeís arreglado? – su cara paso de seria a una un poco más alegré, incluso se le vio un hilo de esperanza en la sonrisa que puso después – Vale me habéis hecho caso ¿no? De ahí vuestra llamada – su sonrisa se amplió aun más. Mi madre intentaba que Tom y yo acabáramos con unos amigos nuestros de la infancia, el con Bar mi mejor amiga a la cual llamaba hermana con la que ya tuvo una relación que fue catastrófica, que llevo a que Bar se fuera de la ciudad y yo con Hysteria el mejor amigo de mi hermano, con el cual tuve algo que no termino de cuajar por los intereses sexuales de Hysteria al que su bisexualidad le llevaba a tirar más para los hombres que para las mujeres.

- Claro que si má – Tom me pasó el brazo por los hombros descaradamente sonriendo picadamente mirando todo el rato la pantalla del móvil – Te presento a la posible madre de mis futuros hijos.

- Exacto mamá y yo te presento al padre de mis futuros hijos – sonreí mordiéndome el labio siguiéndole el rollo a Tom – Nuestra madre nos miró aun sin comprender nada, estaba claro que no quería visualizar la situación y que nuestras palabras no le llegaban lo suficiente.

- ¿Qué me queréis decir? – Tom entorno los ojos ante la pregunta de nuestra madre, sabíamos perfectamente que se estaba haciendo la loca o que pensaba que le estábamos tomando el pelo.

- Mejor má una prueba visual – mi hermano giro la cara mirandome a los ojos, agarro mi barbilla con suavidad y acerco sus labios a los míos dándome un beso corto pero intenso el cual yo le seguí sin ningún pudor a fin de cuentas era solo una broma, se separó lentamente del beso y volvió a fijar la mirada en la pantalla - ¿A que tengo buen gusto má?

- ¿QUÉ ESTÁIS HACIENDO? – comenzó a gritar nuestra madre con los ojos fuera de sus órbitas y con la boca abierta de forma exagerada, ahora si que entendía el porqué de nuestra llamada y el porqué de cada palabra dicha - ¿QUÉ COÑO HACEÍS PERVERTIDOS? ESO NO SE HACE SOIS HERMANOS.

- ¿Por qué no má? – Tom puso cara de falsa pena mirando la pantalla – ella es perfecta para mi no hay nadie que me conozca mejor así que – sonrío de nuevo – Además ya comprobamos que lo de la sangre nos importa bien poco en la cama – A pesar que con sus palabras incluso yo me quede shockeada, miré a Tom con complicidad a fin de cuentas mi profesión era la de actriz y actuar lo llevaba en la sangre.

- Tom es el mejor amante que he tenido en todo este tiempo mami – la cara de nuestra madre cada vez era de más enfado, rabia e impotencia si hubiera estado en frente de nosotros en ese momento seguramente nos hubiera dado dos hostias bien merecidas, era la broma más pesada que le habíamos gastado.

- Si eso es cierto olvidaros que soy vuestra madre, no quiero hijos incestuosos y monstruos porque eso solo lo hacen los monstruos. – Grito de puro nervio que llevaba encima.

- Vaya má eso es una triste noticia – Tom me miro un momento para después volver a fijar la mirada en el cuadradito de la videollamada en la parte que salía la mamá – Espero que algún día nos perdones y vengas a conocer a tus nietos – colgó el teléfono sin esperar ninguna respuesta por su parte, me volvió a mirar y estallo a reír - ¿Viste su cara?

- Dios pensaba que era un buho te lo juro dios sus ojos – reía abiertamente recostándome en el sofá, Tom miraba la captura que había hecho en el móvil justo en el momento que se había puesto a chillar nuestra pobre madre.

- Va para fondo de pantalla – seguía Tom riendo mientras trasteaba el móvil intentando poner la foto de fondo.

- Tenemos que pedirle el hijo a algún amigo nuestro para decir que es su nieto – Las ideas para volver a ver a mi madre en ese estado no dejaban de venirme a la cabeza, incluso en ese momento pensé en hacerme fotos con Tom y enviárselas para que así se pusiera más nerviosa de lo que seguro que ya estaba.

- Su cara en ese momento si que sería el colmo y esa si que la grabaría – mi hermano mayor se puso bien la bandana y se relamió los labios quitándose un poco el carmín que se le había quedado tras el segundo beso delante de nuestra madre.

- Esta era digna de grabar la verdad – me pasé la mano por las comisuras quitándome el pintalabios que me había corrido mi hermano, cuando sonó el timbre de mi casa, miré a Tom alzando las cejas - ¿Has llamado a alguien para que venga? – Miré la hora, eran las 4: 30 de la mañana, a esas horas tan solo podía ser para Tom puesto que poca gente sabía de mi regreso a Alemania - ¿Esperas a alguien?

- Pues no la verdad – Tom se levantó del sofá yendo hacia la puerta, miro por la mirilla y soltó un soplido al ver quien había tras la puerta, movió el pomo de puerta abriéndola mientras yo seguía recostada en el sofá.

- Hijo – no podía ser cierto esa era la voz de mi madre, y su casa estaba bastante lejos y no habían pasado ni 15 minutos desde la llamada – Vengo con un especialista – Tom alzo las cejas y la mamá que ya sabía la pregunta que venía continuó hablando – Es un especialista en estos casos en los que los hermanos piensan que se han enamorado de su hermana o viceversa, cuando no es así, me estoy preocupando mucho hijo – su tono de voz no era de enfado más bien era de una mujer desesperada.

- Soy Psicólogo – el hombre le tendió la mano a Tom y mi hermano apretó la mano del psicologo.

- Hermanita ven a ver esto que nos vamos a divertir – Me llamo entre risas, estaba pasándoselo bien ante aquella situación lo podía notar en su tono de voz y en sus gestos a la hora de hablar, me levanté del sofá aun sin camiseta por lo que solo llevaba el sujetador puesto y me acerqué a la puerta, miré a mi madre y al hombre que había a su lado.

- Esto… ¿Qué me he perdido mamá? – El hombre me mira y sonríe falsamente al verme.

- Sois mis pacientes a partir de ahora los dos – Su tono de voz era calmado, como si estuviera acostumbrado a circunstancias así tan poco vistas en la actualidad.

- ¿Sus que? – Miré incrédula a mi madre, después al doctor para acabar encontrándome con la sonrisa de Tom, el cual me rodeó con su brazo la cintura pegándome a su costado.

- Es psicólogo y dice la mamá que es especialista en estos casos – Apretó un poco mi cintura Tom mientras seguía mirando al médico, le pasé el brazo a Tom por la cintura metiendo mi mano en su bolsillo trasero del pantalón como cualquier otra pareja haría.

- ¿Ah si? Que interesante vaya – Solté sin mucho entusiasmos, el psicólogo no dejaba de mirarnos intentado estudiar cada uno de nuestros movimientos, nos estaba poniendo a prueba.

- ¿Puedo pasar? Será solo un momento – El hombre era muy cortes, no quería que la situación fuera a trascender, seguro que nos conocí de antes, bueno toda la ciudad nos conocía de antes por lo que tratarnos para él sería un peldaño más en su carrera como psicólogo.

- Por favor Tom Heidi – Suspiro la mamá irritada mirándonos – Dejas de abrazaros así delante de mi.

- Podemos hacer cosas peores delante de ti má así que yo que tu dejaba de quejarme – Tom me miró - ¿Qué opinas? ¿Dejamos que nos evalué? – Sabía que Tom quería seguir con ese juego y sonreí cuando me propuse a contestar mi madre ya había dado un paso al frente y nos había separado sacando toda la fuerza que había en ella.

- Un respeto que soy vuestra madre – Nos miró a los dos enfadada ante nuestra poca consideración con ella.

- Creo que esto es un acto de rebeldía señora Kaulitz – habló de nuevo el psicólogo con esa parsimonia que te ponía los pelos de punta, entrecerré los ojos, tenía que meterme más aun en el papel para que el médico no descubriera que estábamos gastándole una broma a nuestra madre.

- No es un acto de rebeldía yo quiero a Tom – El psicólogo entro en la casa sabiendo que no le íbamos a decir que no lo hiciera, tomándose las libertades de seguir mirándonos descaradamente cada uno de nuestros gestos o movimientos.

- Si quiere ver si es un acto de rebeldía yo encantado repito lo que hicimos hace un rato delante de los dos ¿eh? – Tom no iba en broma, el psicólogo estaba tentando a Tom para que hiciera algo así y a mi hermano le encantaba jugar con personas que lo irritaban y en ese momento el doctor lo estaba haciendo. Mi hermano cerró la puerta y puso los ojos en blanco.

- Eso se lo pueden ahorrar, quiero saber si lo que sienten es amor de hermanos que han confundido sus sentimientos o se quieren pasando los limites – El médico hablaba mientras mi madre se posicionaba entre Tom y yo impidiendo que así pudiera haber un acercamiento entre nosotros.

- ¿Y que quiere que haga listillo? – Tom estaba comenzando a enfadarse pero el psicólogo seguía en sus trece.

- quiero hablar con los dos tranquilamente no se ponga a la defensiva – Levanto un poco las manos para calmar a Tom, si conocía bien quien era mi hermano sabía que se estaba jugando quedarse sin su coche o su casa.

- Tengo mejores cosas que hacer que escucharle – Tom volvió a abrir la puerta, señalando la salida con la cabeza irritado ante el comportamiento de ese hombre que no dejaba de mirarnos - Asi que haga el favor de largarse de la casa de mi hermana ahora, si no quiere que la próxima vez que hablemos sea delante de un tribunal por haberle reventado la cara – Él hombre dio un paso hacia mi hermano.

- Creo que algo quiere ocultar Tom y creo que lo de usted y su hermana ha sido más bien hoy por algo llamado momento en el que no pensasteis bien pero que ustedes dos no tienen nada de nada ni si quiera se atraen – Puse una mueca tras sus palabras estaba claro que el psicólogo sabía que entre Tom y yo no podía pasar nada o simplemente sabía que algo nos ocultábamos. Mi hermano se apoyo en la puerta mirando al doctor sonriendo con chulería cruzándose de brazos.

- ¿ La ha mirado bien?¿ Cree de verdad que no me atrae? La quiero para mí, le entra en su cabeza de médico cerrado de mente – La palabras de Tom sonaron tan sinceras que hizo que un nudo se formara en mi estómago el cual quise apartar hacia un lado, tenía que ser consciente que lo que estábamos haciendo Tom y yo era solo fingido y que Tom seguía siendo mi hermano, no podía meterme demasiado en el papel o acabaría creyendo que mi hermano se sentía cosas por mi, aun así mi corazón el cual pensé que estaba muerto dio un vuelco repentino cuando escuche esa frase.

- Yo si me siento atraída por Tom, es más no es la primera vez que pasa lo que ocurre es que hoy por fin ha ido a más dándonos cuenta – Esquivé a mi madre volviéndome a acercar a mi hermano colocándome a su lado en la puerta.

- Sigo pensando que ustedes se quieren como hermanos no como pareja, no creo señora que sus hijos tengan ninguna relación puede estar tranquila – Se escuchó en la casa el suspiro de nuestra madre aliviada ante las palabras del psicólogo, Tom dio un paso enfrente poniéndose enfrente del psicólogo con el dedo acusador levantado.

- Mire, quiero a Heidi, desde hace bastante que la veo como más que una hermana, pero por no dar el paso no pasaba nada – Sopló bajando el dedo - Si quiere se lo demuestro la puedo besar o tocar, lo que prefiera.

- ¿Han hecho el acto sexual con zapatos y con los pantalones jóvenes? – Dijo mientras se ponía bien las gafas sin importarle para nada lo cerca que estuviera mi hermano de él, parecía no tenerle miedo a Tom a pesar de que toda la ciudad se lo tenía ese hombre no mostraba ningún síntoma de temor ante Tom Kaulitz.

- ¿Usted no se viste cuando acaba de hacerlo?¿ Se pasea por su casa con sus hijos durmiendo que pueden salir en cualquier momento, desnudo?- Nego mi hermano sonriendo - Qué cochino Doc – Se tomo las confianzas como para llamarle así intentando que el psicólogo por fin perdiera los papeles pero al parecer ni eso le incomodo.

- mamá de verdad entiéndelo quiero a Tom - Miré a mi madre con la mayor cara de pena para que entendiera que no era una broma sino que estaba totalmente enserio, el médico me miro negando varias veces.

- Pediré una orden de alejamiento si es necesario – Espetó nuestra madre en nuestra cara con la vena del cuello apunto de explotar.

- Suficiente – Dijo Tom empujando a mi madre y al médico fuera de la casa - La orden de alejamiento la pediré yo si volvéis – Miró a la mamá esta vez acusándola con la mirada - Cualquiera de los dos – Cerro la puerta de un portazo y se giro a mirarme, yo me lleve la mano a la boca intentando no reírme ante semejante espectáculo, en el cual seguramente incluso me hubiera llevado un Oscar.

- ¿un doctor? joder esta desesperada – no aguante más y me eche a reir, Tom entorno los ojos mirándome.

- ¿ Qué decía de atracción? A mi tú si me atraes, con doc así vamos bien por el mundo. – No le hice mucho caso a lo que acababa de decir, puesto que a mi la verdad es que mi hermano si que me atraía como a cualquier otra mujer del mundo.

- Enserio poco más y nos hace aquí preguntas que son imposibles de contestar ¿de donde sacara la mama personas asi? – Miré a Tom sonriendo.

- De su círculo de amigos, ya vés como es ella – Tom suspiro - ¿Sabes? Yo no mentí – Entrecerré los ojos mirando a mi hermano sin entender muy bien a lo que se refería, el se cruzo de brazos y miro al techo buscando las palabras adecuadas para poder continuar - Hace un tiempo que no te veo como una hermana, pero dí por imposible que pasase nada, otra de las razones por las que ya no paro mucho por la ciudad – Comenzó a silvar tranquilamente como si lo que acabara de decir fuera lo más normal del mundo, en ese momento mi corazón dio otro vuelco ¿Me estaba mi hermano tomando el pelo? - Me dán ganas de todo.

- Me estas tomando el pelo, si es otra de las bromas esas que tenemos ¿verdad? – Logre decir aun sorprendida, pensaba que estaba siguiendo Tom con la broma pero no parecía ir de broma, iba muy enserio sus facciones decían que no mentía, Tom abrió la puerta de la calle de nuevo mirandome, yo seguía clavada en el mismo sitio sin poder moverme ante sus palabras…

- No es broma – Dio un paso hacia la salida de la casa y me volvió a mirar esta vez directamente a los ojos para hacerme ver que estaba hablando enserio, para que comprendiera el porqué de su enfado tras mi partida o su forma de huir de la ciudad una vez me marché - Te quiero, estoy enamorado de tí Rubia. – Y cerró la puerta tras decirme aquello.

Me quedé mirando la puerta unos minutos, respirando fuertemente, notando como mi corazón bombeada de una forma salvaje apunto de salirse de mi pecho, no podía ser cierto… no podía ser… mi hermano… fui hacia el sofá arrastrando los pies dejándome caer en el boca a bajo, no me entraba en la cabeza, joder mi corazón no dejaba de latir.

- Paras ya!!!! – Grite a mi corazón como una estúpida, acerqué mi mano al móvil que habíamos utilizado hacia una hora para llamar a mi madre y busque entre mis contactos el teléfono de alguna persona que estuviera despierta a esas horas y que fuera de fiar “Puntis” apareció en mi pantalla, le di a la tecla de llamar y al instante salió la voz de Puntis – S.O.S.

- ¿Qué pasa? – Preguntó mi amiga un poco descompuesta ante mi forma de haberle hablado, aun no sabía como contarselo a Puntis, puede que fuera una broma, puede que me estuviera tomando el pelo, como una especie de venganza por haberme ido, pero en sus ojos no parecía eso… parecía que me estaba diciendo la verdad – Hei ¿Sigues ahí?

- No se si debo de preocuparme por algo que me ha dicho mi hermano o no – Puntis hizo un sonido tras el teléfono – me ha dicho que esta enamorado de mi o mejor dicho palabras textuales “Te quiero, estoy enamorado de tí Rubia” – Lo de Rubia era un mote que tenía conmigo ya que cuando era pequeña era rubia y de mayor me había teñido de moreno para que resaltaran aun más mis ojos azules de ahí a que me picara tanto siempre con el mote de Rubia, suspiré y Puntis comenzó a reirse.

- Hoy V estaba LOCO – Siguió riéndose como si se hubiera tratado de una broma lo que le acababa de contar, debí de sentir un gran alivio por lo que me acababa de decir pero no era así, sentí como mi corazón se volvía a comprimir.

- ¿ por que dices eso? – Fue lo único que logre decir sentándome de nuevo bien en el sofá, quería saber si mi hermano se había acostado con Puntis o si le había contado algo que a mi no…

- Porque conmigo estaba más salido y caliente que el pico de la plancha – Comenzó a decirme pero no terminó de hablar, estaba claro Puntis no estaba muy comunicativa, así que me tocaba sacarle las cosas con sacacorchos a base de preguntas.

- ¿Y por qué no habéis follado? – Le pregunté como si no viniera al caso, como si no me importase aunque eso es lo que quería pensar que no me importaba que mi hermano se acostase con mi amiga, pero me estaba mintiendo sabía que yo misma me estaba autoconvenciendo.

- Y Bar me mata – Cerré los ojos ante su comentario, no era porque no quisiera, ni porque fuera mi hermano, sino porque Bar nuestra amiga había tenido algo con él, suspire tenía que parecer que no me importaba me volví a repetir para mi misma.

- No yo se que no sería así – Y sabía que no era así, Bar no pensaba volver a la ciudad estaba muy ocupada en su trabajo como modelo en la nueva ciudad donde vivía.

- Ya bueno pero no sé tía es V – Suspire de nuevo, la conversación siguió su curso aunque no hablamos más de mi hermano… cuando colgué el teléfono subí por las escaleras hasta mi dormitorio dejándome caer en la cama con los brazos abiertos mirando al techo…

¿Y si Puntis tenía razón? ¿Y si mi hermano estaba hoy raro? Tenía que ser eso, otra explicación lógica no había… pero ¿Había una explicación para lo que me pasaba a mi? Para lo que había sentido cuando me había besado o había dicho esas palabras que no dejaban de sonar en mi cabeza, estaba claro tenía que volverme a ir, en cuanto las cosas estuvieran bien, en cuanto todo estuviera solucionado tenía que irme de nuevo de la ciudad, cerré los ojos dejándome vencer por el sueño.

2 comentarios:

  1. es la quinta vez que lo leo te lo puedes creer?? nada .___. al final lo leeré 700 veces y será entonces cuando me lo sepa de memoria

    ResponderEliminar
  2. Jajajajaja te entiendo, yo lo llevo leido nosecuantas veces también x]
    Luego por la noche cambiaré el título y eso muahahah.
    Al final te creaste perfil y todo eh?

    ResponderEliminar